Canciones y otros

Semblanza
Tantos años

Son tantos años de no verte, pero mi mente tiene frescos tus recuerdos. Nunca olvido aquel día en el que gritamos un gol juntos, a pesar de tu “hinchaje” celeste. Nunca olvidare ese abrazo interminable que hasta el día de hoy siento con mucha alegría y que llena mis ojos de lágrimas. Y es que, al año siguiente te fuiste irreparablemente para quedar escrito como una leyenda en la historia de mi vida.

Pero, sabes, hubo una maravillosa persona que hizo mucho por mí en tu ausencia y, aunque soy un mal alumno, los trinos de su guitarra y su voz siempre tuvieron un espacio para ofrecerme una enseñanza sobre la vida. Él me ofreció siempre ese apoyo y cariño que uno necesita en su etapa más difícil: la adolescencia.

El partió también, y dejo un vacío inmenso en la historia de nuestra familia. Creo, de hecho, que no hay suficiente tiempo de duelo que nos permita superar su perdida. Solo el recuerdo de su alegría y su inmensa sonrisa nos ayudarán a pasar mejor lo que nos quede de vida.

Por eso, Papá, no debes estar preocupado. Tú me enseñaste el valor de la familia, lo importante que es amar a mis hermanos y a mi querida madre. A respetarlos y a saber que ellos son lo más importante que hay en esta tierra, y que el tiempo que pasé con ellos quedará en mi memoria por siempre.

Mi Tío Alfonso extendió tus bellas enseñanzas. El me hizo saber que además de David, Malú y mi mamita, existen más personas a las que puedo querer y en las cuales me puedo apoyar y siempre encontraré cobijo. Las reuniones en su casa y las carcajadas siempre fueron un momento interminable de lección de lo que es la Familia Jiménez.

Papá, Tío: sus lecciones jamás serán olvidadas. Estas han quedado grabadas en los corazones de sus hijos y familiares; y sentimos que no se han ido. Cuando escucho el rasgado de la guitarra en una reunión de lo Peyejas, siento que vuelven a nosotros y que la historia no termina.


El árbol (pasillo)
Luis Abelardo Núñez

El árbol, ya se está secando
ya no quiere dar sus frutos
sus hojas ya se están cayendo
y quedan, solamente espinas
espinas, espinas, espinas.

Pensar que bajo su sombra
mi madre, solía sentarse
y mientras sus manos bordaban
los pájaros trinaban
trinaban, trinaban.

Ahora, que ha pasado el tiempo
comprendo lo que yo he perdido
y veo al árbol como yo
vencido, vencido, vencido.

Presiento, que dentro de poco
voy a estar al lado de mi madre
por eso yo con mis propias manos
del árbol de mi vida una cruz voy a hacer

Y les pido a todos mis amigos
que cuando yo esté muerto la pongan a mis pies
entonces, así se habrá cumplido
así se habrá cumplido
la voluntad de Dios.
de estar otra vez juntos, mi madre, el árbol y yo.

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