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Los retos del MEF

Durante 2019 la inversión pública del gobierno general cayó 6.3% en términos reales (sin considerar la inflación). La causa principal para este pobre resultado fue la caída en la ejecución de los gobiernos locales, con un -13.5%. Pero si miramos un poco más atrás y dejamos de lado hechos puntuales del año pasado, entre 2013 y 2019, la inversión pública se contrajo 13% o, dicho de otra forma, si en 2013 el gobierno general ejecutaba S/ 24.4 miles de millones en términos reales, para el cierre de 2019 apenas superó los S/ 21 mil millones, también en términos reales. Esto indica que el gobierno, lejos de ser un dinamizador del crecimiento del país en una etapa de bajo crecimiento, ha sido un lastre, a pesar de los ahorros con los que cuenta y la solidez fiscal de la que nuestro país hace gala.

Por tanto, el reto que tiene el MEF por delante es tremendo. Dinamizar la inversión pública en un entorno en el cual los ingresos fiscales crecen lentamente implica echar mano de los ahorros con los que se cuenta, que en la actualidad llegan a casi 14% del Producto Bruto Interno (PBI). Y parece que es justamente lo que está haciendo la actual administración. En un reciente decreto de urgencia, el MEF elevó la meta de déficit para 2020 llevándolo a 1.8% del PBI, lo que implica que puede introducir alrededor de S/ 5 mil millones de soles adicionales a la economía con el propósito de dinamizar las variables fiscales.

Sumado a lo anterior, el MEF está imponiendo metas de gasto a los ministerios y los gobiernos subnacionales, con el propósito de mejorar el seguimiento, y publicó su plan de infraestructura con el que busca dejar claras sus prioridades para los próximos años. En dicho plan también se han incluido nuevas formas de ejecutar los proyectos como los Project Manager Offices (PMO). Además, junto con Proinversión, han sincerado la cartera de proyectos que se haría hacia 2021, dejando claro que empujarán US$ 2,344 millones en adjudicaciones. Dentro de este grupo el que más llama la atención es el Ferrocarril Huancayo-Huancavelica, que lleva años a la espera de su modernización.

¿Qué tiene que pasar para que esto no quede solo en el papel? El MEF debe volver a generar confianza, apoyar técnicamente a los gobiernos subnacionales, hacer de la contraloría un socio estratégico, firmar las adendas en lo contratos que haga falta, mejorar el marco legal para avanzar con las obras que tienen problemas con empresas acusadas de corrupción, evitar que los PMO se infesten de los vicios de la ejecución tradicional de la obra pública, pero, sobre todo, dar celeridad a los procesos. Si el MEF avanza en esta línea, el sector privado responderá en la misma medida y podríamos iniciar un nuevo círculo virtuoso de crecimiento, tomando en consideración que el entorno internacional se presenta algo mejor.

(Miércoles 29 de enero de 2020)


¿Invierno latinoamericano?

No queda duda que los países de la Alianza del Pacífico son los que mejor desempeño han mostrado en los últimos años en Latinoamérica. Tanto en la bonanza (precios altos de las materias primas) como en la parte baja del ciclo (a partir del 2014), este grupo de países ha mostrado crecimiento y ha logrado manejar de manera adecuada sus cuentas externas e internas y viene pasando el temporal de la guerra comercial.

Los países con políticas “heterodoxas” padecen hoy las consecuencias de su mal accionar. El mejor ejemplo extremo de ello es Venezuela. La imposición del denominada Socialismo del Siglo XXI por parte de Hugo Chavez ha tenido consecuencias desastrosas en una de las economías más importantes de la región. La masiva migración venezolana es un ejemplo de ello.

Asimismo, estamos siendo testigos de que en varios países de la región movimientos populistas o de izquierda vienen intentando mantener o tomar el poder por diferentes vías. En Argentina, el kirchnerismo está muy cerca de volver al poder. Esto significa que ese país va a volver a una senda insostenible con elevación del déficit fiscal, el déficit externo (la cuenta corriente) y la creación inorgánica de dinero. En Ecuador hubo protestas con inusitada violencia aparentemente azuzadas por el expresidente Rafael Correa, según acusó el presidente Lenin Moreno. En Bolivia, el actual presidente Evo Morales podría iniciar un nuevo periodo, aunque han aparecido serias acusaciones de fraude.

Chile acaba de ser presa de movimientos similares el último fin de semana y la información que nos llega de ese país solo nos puede causar preocupación. A diferencia del resto, en este caso hablamos del país que ha sido ejemplo de desarrollo en la región y que Perú ha seguido en muchos aspectos para emprender reformas. Pero creer que el apoyo que reciben las protestas solo proviene del trabajo de los antisistema es un error. Es importante ver qué cosas han estado sucediendo en ese país que ha generado un sinnúmero de reclamos.

Uno de los canales que parece haberse roto es el de la movilidad social. En un sistema de mercado es importante que las personas sean premiadas por sus esfuerzos, es decir, que haya meritocracia. Así, si una persona nació en una familia de bajos recursos, debería poder, a partir de su esfuerzo y dedicación, poder llegar a cubrir todas sus necesidades (y más) a partir del esfuerzo que haga, lo que puede incluir, con alta probabilidad, estudios superiores. Si este canal se rompe, solo vamos a crear una masa de individuos con una visión negativa sobre un sistema que no los deja crecer. Cuando vemos rankings de movilidad social, Chile no sale bien parado. Por tanto, hay que tomar medidas para corregir esas falencias. Y desde el Perú, debemos también ser críticos y corregir los temas que así lo requieran. Estamos a tiempo.

(Miércoles 23 de octubre de 2019)


Las ciudades y sus retos

Las principales ciudades del país, identificadas en este caso con las provincias capitales de los departamentos, son focos atractores de población debido a su desarrollo relativo y la disponibilidad de servicios. Los datos del censo 2017 indican que ellas agrupan al 61% de la población, algo más de 19 millones.

El crecimiento económico que experimentó el Perú en los últimos años ha transformado dichas ciudades. El incremento del poder adquisitivo de la población les ha permitió acceder a más y mejores bienes. Un ejemplo claro de ello es el incremento del número de autos: entre 2004 y 2016 se duplicaron a nivel nacional, llegando a 2.8 millones. Al problema del tráfico se suman la acumulación de residuos sólidos, la delincuencia, la provisión de servicios, etc. Por tanto, una pregunta importante sería: ¿con qué recursos cuentan estas ciudades para hacer frente a los problemas?

Las municipalidades provinciales de las capitales de los departamentos gastan en promedio S/ 259 por habitante, de los cuales S/ 96 corresponden a inversión. Lima cuenta con S/ 277 y S/ 120, respectivamente. Sin embargo, ciudades importantes como Ica, Piura, Trujillo, Arequipa y Chiclayo tienen niveles bastante por debajo del promedio, a pesar de ser ciudades relativamente grandes. ¿Hay alguna relación entre el grado de desarrollo de la ciudad y el gasto en inversión por habitante? Existe cierta evidencia de una relación no lineal (cuadrática, en forma de “U” trunca) entre el nivel de desarrollo de un distrito y el gasto de inversión promedio por habitante que se realiza en él.

Si intentamos dar una explicación, parece ser que las provincias capitales de departamento relativamente más pobres gastan más debido a la necesidad de proveer infraestructura básica a la ciudad (además reciben relativamente más recursos). Una vez que la región llega a un nivel medio de desarrollo, reduce este gasto. Sin embargo, cuando se vuelve un foco atractor de desarrollo, la inversión por habitante vuelve a crecer puesto que se tiene que hacer frente a problemas propios del crecimiento de la ciudad.

Sin embargo, no hay que dejar de lado la inversión que tienen a su cargo las municipalidades distritales. Por ejemplo, las municipalidades que son parte de Lima Metropolitana gastan en promedio S/ 72 por habitante, aunque existen fuertes diferencias entre distritos: de apenas S/ 8 en la municipalidad de Santiago de Surco a S/ 625 en la de San Isidro (esto deja fuera del análisis al Cercado de Lima ya que es administrada directamente por el alcalde provincial y su inversión distrital sería cero). Por tanto, la coordinación entre la municipalidad provincial y las distritales es muy importante para determinar los esfuerzos en cada zona. En este caso, Santiago de Surco podría ser priorizada por el municipio provincial.

(Miércoles 23 de octubre de 2019)


Tipo de cambio volátil

El tipo de cambio es una de las variables que más nos preocupa ya que de una forma o de otra termina afectando el día a día de las personas y las empresas.

En los últimos cuatro meses hemos visto como la cotización del dólar ha pasado de cerca de S/ 3.40 a estar por debajo de S/ 3.30. Este comportamiento se explica por la expectativa que tenían los mercados respecto al desenlace de la guerra comercia entre Estados Unidos y China. Antes de mediados de diciembre, el inversionista promedio esperaba que la guerra escale, situación que los empujaba a tomar estrategias conservadoras y refugiarse en papeles que ellos consideran más seguros. Pasada la primera mitad de diciembre, el anuncio de negociación entre las dos primeras economías del mundo generó una distención en los mercados y los flujos volvieron a llegar hacia los emergentes iniciando una clara tendencia a la apreciación del dólar.

Una forma de graficar el cambio de situación para una economía pequeña como la nuestra es que durante 2018 salieron en neto US$ 3,500 millones, mientras que al 15 de marzo de este año hemos tenido una entrada, también neta, de casi US$ 4,300 millones. Bajo estas circunstancias, y como ha sido su costumbre, el BCRP ha salido ha intervenir en varias ocasiones a disminuir la volatilidad de la cotización y, de hecho, el último viernes salió a comprar US$ 320 millones. Con ello, el Banco evitó que se prolongara la caída.

Cuando parecían acabarse las fuertes idas y venidas del dólar, aparece un importante choque: el Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) anuncia que no moverá su tasa de interés de referencia y que frenará el proceso de reducción de su hoja de balance. Si bien el mercado había internalizado en sus expectativas esta situación, se esperaba que el Fed continúe con el proceso de retiro del estímulo monetario. En ese sentido, se puede decir que el mercado le dobló la mano al Fed y este último ha visto mellada su credibilidad.

A partir de aquí se abren dos grandes posibilidades. La primera es que el mercado continúe la “fiesta” que se estaba viviendo y aproveche la coyuntura de una política monetaria más favorable de lo esperada y se prolongue la subida en las bolsas y el flujo de capitales hacia los países emergentes. La segunda posibilidad es que el mensaje del Fed sea leído como un mensaje de alerta sobre la situación de la economía estadounidense y veamos un repliegue de los inversionistas. De momento, esto es lo que viene ocurriendo, pues el rendimiento del bono del tesoro a 10 años se encuentra en apenas 2.4% y el oro se encuentra por encima de US$ 1,300 la onza. De momento en Macroconsult esperamos que el tipo de cambio cierre 2019 en S/ 3.30. Esto no descarta la posibilidad que el precio del dólar se mantenga por varios meses debajo de ese nivel, a la luz de las presiones vistas hasta ahora.

(Miércoles 27 de marzo de 2019)


Entorno internacional

Hacia finales de 2016 y 2017, las principales economías del mundo mostraban signos de aceleración. Estados Unidos, con la llegada de Donald Trump y la reducción de impuestos a personas y, sobre todo, a empresas, logró impulsar el crecimiento. Además, la bolsa de valores de Nueva York recibió su llegada con optimismo y el índice Dow Jones subió de manera sostenida por varios meses. En Europa la situación no era diferente. La compra de activos por parte del BCE dio impulso a la economía del bloque. Por su parte, China creció 6.9% en 2017, muy por encima de lo que esperaba el mercado y el precio del cobre dio un importante salto, llegando a cotizar hasta US$ 3.30 por libra.

El optimismo de hace un par de años se ha moderado notablemente. Si bien las proyecciones del FMI apuntan a que la economía mundial crecería alrededor de 3.6% promedio en 2019 y 2020, los riesgos ahora se han hecho más evidentes.

Estados Unidos perdería dinamismo este y el próximo año debido a que el impulso fiscal de la bajada de impuestos se diluiría. Sin embargo, la amenaza de escalada de guerra comercial es una amenaza para la propia economía estadounidense como para la del resto del mundo. Lo estrecho de las vinculaciones comerciales entre países tiene este efecto. Tan grave ha llegado a ser este último punto que cada vez es más común hablar de recesión en Estados Unidos. Si bien, es muy difícil predecir un evento de este tipo, preocupa leer noticias como que los principales gerentes generales del mundo ven en ella la principal amenaza económica para sus negocios.

En Europa, la situación es aún más preocupante y no solo por temas económicos. Por un lado, tenemos que el BCE puso fin a las compras de activos y con ello desaparecerá parte del impulso que le permitió al bloque euro crecer 2.4% en 2017.

De hecho, el FMI espera que para el bienio 2019- 2020, dicho bloque crezca solo 1.7% promedio, número similar al que mostraba dicha economía antes de los estímulos del BCE. Por otro lado, tenemos dos problemas políticos: el potencial fracaso en la negociación del Brexit y el ascenso de la ultraderecha, como ocurre ya en Italia y Hungría.

Pero es China la que más dolores de cabeza nos causa debido al riesgo de un aterrizaje forzoso. Los últimos datos muestran una desaceleración en la actividad económica de ese país. Si bien, una de las razones para tal situación es la imposición de medidas de las propias autoridades económicas chinas para afrontar problemas como el fuerte crecimiento del crédito, está también la guerra comercial iniciada por Trump. Si bien los chinos han respondido a esto último con sapiencia, no deja de ser un factor negativo al crecimiento. Es normal que una economía como China, que en términos de paridad del poder de compra es la más grande del mundo, tienda a mostrar menores tasas de crecimiento. Sin embargo, una desaceleración muy pronunciada podría llevar al cobre a niveles cercanos a US$ 2 por libra y con ello afectar de forma muy negativa a economías como la peruana.

(Miércoles 23 de enero de 2019)


¿Y la economía?

Los audios difundidos hace algunos meses pusieron en evidencia el grado de deterioro del Sistema de Administración de Justicia en nuestro país. Esto, como no podía ser de otra manera, indignó a la población, la misma que ha castigado severamente a los políticos y autoridades supuestamente relacionados con el caso.

El Presidente Martín Vizcarra, que se encuentra alejado de estas acusaciones, tomó la bandera de la lucha anticorrupción formando una comisión que le permita preparar una reforma de justicia y llamando a referéndum para pedir el apoyo de la población sobre algunos puntos de esta. Más allá de que algunos pueden se susceptibles de mejora, en general están en el camino correcto y no se les puede dejar de apoyar, sobre todo la vinculada a la reforma del Consejo Nacional de la Magistratura. De hecho, la población respalda al Presidente pues su aprobación supera el 60%.

Por desgracia, los aspectos económicos del gobierno no se están manejando con la misma diligencia que los temas políticos (y judiciales). Durante el tercer trimestre el PBI habría crecido apenas 2.5%, con los sectores no primarios (aquellos relacionados a la demanda interna) creciendo alrededor de 3.5%. Para el cuarto trimestre, salvo por la pesca, la situación no sería muy diferente. Por esta razón, en Macroconsult hemos revisado a la baja las proyecciones del 2018 a 3.7%.

Una de las razones fundamentales que explican la desaceleración de la economía es que el panorama internacional es ahora mucho menos favorable que hace unos meses. En junio el cobre se cotizaba a alrededor de US$ 3.3 por liba, cuando ahora se encuentra alrededor de US$ 2.8 por libra. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja el crecimiento de la economía mundial de 3.9% a 3.7% tanto para 2018 como para 2019. Pero además mantiene un fuerte sesgo a la baja sobre todo por el impacto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Contrario a lo que cabe esperar, a esta situación internacional menos favorable se ha sumado la caída de la inversión pública. Como muestran las cifras del BCRP, la inversión pública cayó en setiembre 10.4%, con una contracción de 27.2% de la inversión del gobierno central. Además, ningún proyecto público de envergadura se ha puesto en marcha. Por ejemplo, el Presidente Vizcarra puso mucho énfasis en llevar adelante la construcción del proyecto de irrigación de Majes Siguas II; sin embargo, hasta el momento, no se han reiniciado las obras.

Más temprano que tarde el ruido político amainará y el gobierno tendrá necesidad de mostrar resultados en lo económico que permita seguir bien sintonizado con la población, mostrando, por ejemplo, avances importantes en la reconstrucción del norte del país o llevando a cabo obras como el aeropuerto Jorge Chavez o los proyectos de irrigación, que finalmente mejoran el bienestar de los ciudadanos. Además, si la economía se maneja adecuadamente, la tentación de ser populista (como no reconocer contratos de concesión) se reduce.

(Miércoles 24 de octubre de 2018)


Riesgos negativos

Podemos definir riesgo, de manera general, como aquellos eventos poco probables pero cuya realización nos aleja de un valor esperado. En un contexto de proyecciones económicas, el valor esperado está representado por el estimado de crecimiento para 2018-2019 (4.1%) y los riesgos son aquellos eventos del entorno nacional e internacional que nos pueden poner por encima o por debajo de ese número. Lo nuevo es que, mientras que hace tres meses teníamos un conjunto similar de riesgos al alza y a la baja, hoy la parte positiva se ha truncado y solo parecen existir riesgos negativos.

Veamos esto en detalle. Una de las razones fundamentales para ser optimista respecto al desempeño de la economía peruana hacia 2019 era que el entorno internacional se mostraba bastante favorable, dado que Estados Unidos y China presentaban mayores tasas de crecimiento, lo que redundaba en un aumento del precio de los principales commodities.

La elevación de la probabilidad de una guerra comercial ha hecho que estas buenas perspectivas se deterioren. Es difícil pensar, en las actuales circunstancias, que el precio del cobre pueda llegar a US$ 3.50 por libra promedio en 2018-2019. Por el contrario, el precio del cobre se encuentra alrededor de US$ 2.75 y se espera que se recupere lentamente por encima de los US$ 3.00 en la medida que los temores se disipen. Es decir, solo prevalece el riesgo negativo.

La crisis turca ha hecho que este sentimiento negativo se fortalezca. Un enfrentamiento entre el presidente Erdogan y el presidente Trump gatilló una crisis de balanza de pagos en Turquía y aumentó la probabilidad de que se repita un evento similar al que experimentó el mundo emergente en 1998 con la Crisis Asiática.

En el plano local, la situación muestra un patrón similar. En el plano político la llegada de Martín Vizcarra a la Presidencia de la República suponía colaboración entre en Congreso y el Ejecutivo. Sin embargo, la puesta en evidencia de una red de corrupción en las más altas esferas del Sistema de Administración de Justicia en nuestro país que, entre otros, implicaba a algunos congresistas, terminó por debilitar la figura de ese poder del Estado y la toma de posición de Vizcarra que aprovechó la circunstancia para encarar al Congreso y tomar la iniciativa en las reformas. Lo cierto es que el Presidente de la República es políticamente débil y la oposición, encabezada por el fujimorismo, está dispuesta a pelear. El resultado: incremento del ruido político que puede afectar negativamente las expectativas empresariales.

En el plano económico, el riesgo principal es que la inversión pública subnacional caiga más allá de los esperado en 2019 debido a la llegada de las nuevas autoridades. Se espera que los planes de contingencia del MEF den los resultados esperados.

En suma, si bien de momento no hay razones para realizar una revisión de los estimados de crecimiento, hay que ser conscientes de que la distribución de eventos se ha truncado y solo persisten riesgos que pueden reducir los valores esperados.

(Miércoles 29 de agosto de 2018)


Este 2018, ¿punto de quiebre?

Entre 2014 y 2017, nuestro país creció 3% promedio anual, mientras que la economía mundial lo hizo a una tasa de 3.5%. Esta es una mala noticia para una economía pequeña como la peruana ya que en la búsqueda de ser una economía desarrollada debería crecer por encima del promedio mundial, como de hecho ocurrió en la década dorada (2004-2013).

Las primeras proyecciones apuntaban a que el 2018 no sería muy diferente. Con el correr de los meses, estas estimaciones se fueron corrigiendo tímidamente hacia arriba (3.6%), a la luz de la mejora marginal de algunos indicadores. Sin embargo, los datos de los primeros meses de 2018 nos permiten ser optimistas ya que muestran una consolidación de la demanda interna y, unido a ello, de los sectores no primarios.

Los datos del primer trimestre muestran que el consumo privado creció 3.2% y la inversión privada lo hizo a un ritmo de 5.3%, siguiendo la tendencia que se inició en el tercer trimestre del año pasado. Por su parte, la inversión pública (gobierno general) creció por encima del 20% en el primer semestre. Los sectores no primarios, que explican tres cuartas partes del PBI total, crecen a una tasa de 4.5% entre enero y abril, respecto al mismo periodo del año pasado. Este último dato es notable si tomamos en cuenta que durante el 2017 dichos sectores crecieron apenas 2.3%. Aquí destacan la construcción y los servicios: el primero creció 6.5% entre enero y abril y el segundo lo hizo en 4.6% en el mismo periodo.

Uno de los principales riesgos para la economía peruana en el 2018 era el creciente déficit fiscal del gobierno. Sin embargo, gracias al incremento de la recaudación del impuesto a la renta (y en particular de su regularización), debido al mayor precio promedio de los metales que exportamos, y al del IGV interno, debido al dinamismo que viene mostrando la economía, el déficit fiscal pasó de 3.1% en febrero a 2.4% en mayo, ambos medidos como promedio de doce meses. En ese sentido, el gobierno podría estar menos preocupado por las cuentas fiscales y dar más impulso a la inversión pública para cumplir su meta de crecimiento de esta variable (17%) con el que se ha visto efectivamente comprometido.

A la luz de lo expuesto, el 2018 marcaría un punto de quiebre para la economía peruana ya que deberíamos superar el crecimiento de 4%, sobre todo impulsado por los sectores no primarios gracias a la demanda interna y ya no sobre el crecimiento de sectores primarios como ocurrió en los años previos. Por desgracia persisten algunos riesgos en el horizonte. El primero es que la guerra comercial que se ha iniciado entre Estados Unidos y sus (ex) aliados escale y tengamos un menor PBI mundial, con una consecuente caída de los términos de intercambio. El segundo, la debilidad política del Presidente Vizcarra que lo puede empujar a llevar a cabo medidas populistas (o no ejecutar políticas impopulares) que afecten negativamente las expectativas. Ojalá el 2018 no sea solo recodado por la presencia de nuestra selección en el Mundial.

(Miércoles 4 de julio de 2018)


La visión del MEF hacia 2021

Durante el primer trimestre de 2018 la economía peruana habría crecido 2.9%. Si bien esta cifra es todavía baja, tiene detrás una aceleración de los sectores no primarios (3.6%) que responde al mayor crecimiento de la inversión pública y privada. En ese escenario, el presidente Martín Vizcarra recibió el gobierno. Debido a que su ascenso fue bien recibido por diversos sectores (clase política, empresarios y población), se espera que se deje de lado el enfrentamiento político y el nuevo gobierno se centre en políticas necesarias para retomar el dinamismo perdido desde 2014.

Respecto a esto último, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) presentó su Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómica (IAPM) donde desarrolla su visión de la economía hacia 2021 en lo que ha llamado “Plan de Impulso Económico”. Un primer tema que resalta de este documento es que tiene un sesgo muy claro hacia la recuperación de la presión tributaria. Como se sabe, esta pasó de 16.9% del PBI en 2014 a solo 13.4% en 2017. Esta caída se explicó, en parte, por la caída de las cotizaciones de los metales. Pero también tiene entre sus causas la menor recaudación de sectores no primarios debido a la desaceleración de la economía y la reducción de la tasa de impuesto a la renta.

El MEF es consciente de que la recaudación crecerá por la mayor cotización de los metales, pero plantea una serie de medidas para elevarla 1.9 puntos porcentuales adicionales. Entre ellas tenemos: mejora del sistema de detracciones, alineación del ISC a externalidades (léase, incrementarlo), mayor fiscalización y racionalización de beneficios tributarios. Sobre esto último hay que indicar que el gobierno deja de recaudar alrededor de 1.6% del PBI.

Un segundo tema es que busca reasignar gastos corrientes por un monto de alrededor de S/ 2,000 millones hacía, probablemente, inversión pública. Por desagracia, en nuestro país el término “gasto corriente” se está convirtiendo en sinónimo de “gastos inútiles”, pero nada más lejos de la verdad. Si bien el Ministro Tuesta tiene razón en que hay que reasignar gastos, estos pueden ser dirigidos a elevar las remuneraciones de los funcionarios públicos. Nuestros profesores protestaron para que apenas se les elevara su sueldo de S/ 1,600 a S/ 2,000 mensuales. Con ese pago que da el Estado a los principales gestores de la educación, no vamos a llegar muy lejos.

El MEF tiene como objetivo elevar la inversión pública en 17.5% en 2018 a través de la aceleración de la Reconstrucción con Cambios, reasignaciones presupuestales, modificaciones de leyes, entre otros. Si bien es un objetivo válido de la gestión del Ministro Tuesta, el número parece algo optimista a la luz de los logros de la gestión pública en los últimos años. Un numero alrededor del 10% suena más realista.

Finalmente, en Macroconsult coincidimos con la proyección de 3.6% de crecimiento para 2018. Aunque creemos que el crecimiento de la demanda interna estará por encima del 4%, mientras que el MEF indica que estaría en 3.8%.

(Miércoles 2 de mayo de 2018)


Cuidado con el mercado laboral

Perú ha sido uno de los países más exitosos de la región en los últimos 15 años. Entre 2003 y 2017, su economía creció 5.4% promedio anual y, con ello, logró reducir de manera sostenida la pobreza, pasando de 60% a 20%. El canal más importante por el cual se logró este resultado fue el dinamismo del mercado laboral.

El empleo en Lima Metropolitana (única área del país que cuenta con una encuesta especializada de empleo, EPE) creció casi ininterrumpidamente entre enero de 2003 y diciembre de 2017. Pero es más interesante ver lo que sucede con la composición del empleo entre el que se considera adecuado (aquellos que trabajan más de 35 horas a la semana y reciben una remuneración por encima del mínimo referencial) y el subempleo. Para ver esto en detalle, podemos dividir el periodo 2003-2017 en tres subperiodos. El primero va de enero de 2003 a junio de 2006. En ese lapso, el empleo adecuado crece lentamente (3.1%), mientras que el subempleo se mantiene constante. Así, el empleo adecuado pasa de representar 38.4% a 40.3% del total de la PEA empleada en Lima Metropolitana.

El segundo periodo va de julio de 2006 a junio de 2013 y es el de mayor éxito. En ese lapso, el empleo crece a una tasa promedio anual de 2.8%, mientras que el adecuado crece a 9.1% y el subempleo cae 3% promedio anual. Este es el periodo en que la economía del país alcanzó sus mayores logros con un crecimiento promedio anual de alrededor de 6.5%, gracias a un entorno internacional muy favorable (los metales subieron y el cobre llegó a alrededor de US$ 4 por libra). Así, la proporción de trabajadores con empleos adecuados pasó a representar 62.4% del total en la capital. De hecho, en junio de 2009, el número de empleos adecuados superó al de subempleados.

Sin embargo, desde mediados de 2013 se inicia el proceso de desaceleración (caída del precio de los metales) y, con ello, de la generación de empleo adecuado. En ese sentido, la proporción de estos trabajadores pasó a apenas 64.2% en diciembre de 2017.

Otra forma de ver la relación empleo-PBI es calcular las elasticidades. Por ejemplo, entre 2003 y 2017, esta elasticidad alcanza un valor de 0.4, es decir, por cada punto que crecía el PBI, el empleo subía 0.4%. En el caso del empleo adecuado, la elasticidad llega a 1.2, mientras que la del subempleo llega a 0.5 (es decir, mientras el PBI crecía, el número de subempleados caía). Sin embargo, después de mediados de 2013, a pesar de que la elasticidad con respecto al empleo total no cambia, la del empleo adecuado cae a 0.5, mientras que la del subempleo pasa a ser positiva en 0.2. En ese sentido, la proporción de empleos adecuados con respecto al total tendría una evolución más lenta.

Por tanto, la desaceleración no solo trajo un menor crecimiento del empleo adecuado, sino que además hizo que se debilitara la relación con el PBI. Es necesario que Perú retome una senda de alto crecimiento para continuar mejorando el mercado laboral y, con ello, la reducción de la pobreza. El reto es grande.

(Miércoles 28 de marzo de 2018)


Reordenando la lista de riesgos


En la reciente revisión de proyecciones de Macroconsult, se elevó la previsión de crecimiento para 2018 a 3.8% debido a que se espera un buen desempeño de la demanda interna, que se apoya a su vez en el dinamismo del consumo y la inversión privados.

Uno de los principales supuestos detrás del ejercicio de proyecciones es que el escenario internacional es bastante favorable este año. El primer pilar de dicho entorno es China, con un crecimiento por encima del 6%, que empuja al alza el precio de los principales commodities. Esto significa para el Perú elevar sensiblemente las exportaciones, el ingreso disponible de las familias (consumo privado) y las expectativas empresariales (inversión privada).

El otro pilar del entorno internacional es el desempeño de Estados Unidos, que según el FMI crecería 2.7% este 2018, un número muy interesante para una economía de esas dimensiones. De hecho, el Fondo revisó su estimación al alza (desde 2.2%) tomando en cuenta que la reciente bajada de impuestos dinamizará el gasto privado, este y los siguientes años.

Sin embargo, un riesgo que parecía menos importante para la economía estadounidense se ha manifestado con fuerza estos días: la caída de la bolsa y el posible estallido de una burbuja. Esto puede cambiar por completo el entorno internacional durante 2018.

Como sabemos, el Fed elevó de manera sustancial la emisión de dólares luego de la crisis financiera de 2008-2009. Esta inmensa cantidad de dinero tuvo como destino diversos activos financieros entre ellos la renta variable, es decir, la bolsa de valores de Nueva York. Cuando se observa cualquier indicador de la bolsa estadounidenses, su crecimiento es espectacular. Si miramos su indicador más importante, el Dow Jones, este pasa de alrededor de 6,000 puntos en 2008 a más de 26,000 en enero de 2018; y esta evolución solo puede ser explicada por la ingente liquidez. A esto hay que sumarle el impulso que le dio al mercado la llegada a la presidencia de Donald Trump con sus políticas pro mercado financiero y antiregulatoria que, supuestamente, beneficia a las empresas.

Como es evidente, la cotización de un activo que solo muestra subidas aceleradas genera dudas sobre hasta dónde puede llegar, y es probable que se encuentre sobrevaluado (y generando burbujas). De hecho, el Premio Nobel de Economía, Robert Shiller, viene alertando a los mercados desde 2013 que se espera una importante corrección en el mercado bursátil. En los dos primeros días de esta semana parece que su vaticinio se está haciendo realidad por lo que no podemos descartar que una caída abrupta de la bolsa pueda comprometer el crecimiento de Estados Unidos y el mundial.

Entonces nos vemos obligados a replantear nuestra lista de riesgos: el de caída de la bolsa de Estados Unidos pasa a los primeros lugares junto al riesgo político y los problemas que enfrenta el sector construcción por las acusaciones que han recibido sus principales empresas. Si alguno de estos se materializa, tendremos que revisar nuestros estimados.

(Miércoles 7 de febrero de 2018)


¿Qué podemos esperar en 2018?


La desaceleración que presentaba la economía peruana desde 2014 se vio acentuada, el año pasado, por el impacto del Fenómeno de El Niño (FEN) costero y la operación Lava Jato (paralización de obras). Así, 2017 cerraría con un crecimiento de apenas 2.6%. Sin embargo, por el lado de la demanda interna las noticias serían aún peores: cerraría con un avance de 1.5%, debido, principalmente, a que el crecimiento del consumo privado estaría alrededor de 2.6%.

Buenas señales

Si bien el balance de 2017 es negativo, a partir de mediados de ese año comenzamos a ver algunos factores favorables. El primero de ellos es la mejora de los términos de intercambio, en particular del precio del cobre, debido a la mayor demanda proveniente de China, ya que este país crece por encima de lo esperado (alrededor de 6.5%). Hoy el precio del metal rojo se encuentra por encima de los US$ 3.15 por libra y es probable que siga al alza.

El segundo es la mejora de las expectativas empresariales. Desde el mínimo que alcanzaron en marzo de este año con el impacto del FEN costero, se han recuperado sostenidamente hasta ubicarse en 63 en noviembre, nivel similar a febrero de 2013, previo al proceso de desaceleración que experimento la economía peruana. Si a esto le sumamos que las importaciones de bienes de capital se han acelerado, podemos esperar, sin duda, un crecimiento sostenido de la inversión privada. De hecho, recientes cifras muestran que esta variable creció 5.4% en el tercer trimestre de 2017.

El tercer factor es el dinamismo de algunas variables vinculadas al consumo privado. Este es el caso de la importación de bienes de consumo durables como los electrodomésticos y autos. Que este tipo de bienes ganen dinamismo implica que las familias ven con mayor optimismo el futuro. En esa misma línea, las ventas minoristas crecieron 3.8% en el tercer trimestre.

Finalmente, como cuarto factor tenemos la inversión pública, que se espera dinamice la economía en 2018 a través de las obras para los Juegos Panamericanos, la Reconstrucción con Cambios y, en general, por el rebote que se experimentaría en el primer semestre del próximo año, debido a la baja base de comparación.

Las cifras para 2018

No hay duda que el 2018 será un mejor año en términos de crecimiento. Se espera que este se encuentre en 3.6%, principalmente empujado por la demanda interna (variable que se relaciona directamente con las ventas empresariales en el mercado local) que crecería 4.4% (consumo privado encima de 3%, inversión privada en 4.2% e inversión pública en 10.6%). La razón de porque el PBI no crecería al mismo ritmo que la demanda interna se encuentra en el comportamiento de las exportaciones, que avanzarían a una tasa alrededor de 2%, por debajo del 8% de 2017. Así, se espera que durante 2018 las ventas empresariales en el mercado local crezcan por encima del PBI.

Gracias al dinamismo de la demanda interna, los sectores no primarios tendrían un mejor desempeño. Entre ellos, comercio crecería 3.3% mientras que servicios lo haría a 4.3%. Dentro de la parte comercial se espera que, como se está viendo, los bienes durables sean los más dinámicos, como autos y electrodomésticos, por la mayor confianza de las familias. De hecho, la venta de autos mostraría cifras positivas luego de varios años de caídas. Dentro del sector servicios, destacan los subsectores de telecomunicaciones, administración pública y transportes, con tasas de 8.6%, 5.7% y 3.2%, respectivamente.

Riesgos

El buen desempeño de 2018 enfrenta dos riesgos principales. El primero se relaciona con el escenario político que ha cambiado completamente en el último mes luego de la fallida vacancia del Presidente Kuczynski y el consecuente indulto a Alberto Fujimori. Aunque es prematuro para hacer evaluaciones, de momento se ve un mejor margen de maniobra del Ejecutivo frente al Congreso, pero el votante que llevó al poder a Kuczynski ahora le da la espalda y se encuentra en la calle protestando. El resultado más probable es que sigamos teniendo un gobierno débil con bajo poder para llevar a cabo grandes reformas, tal como ha sido hasta ahora. Pero no se pueden descartar serias variaciones a este escenario que pueden complicar la gobernabilidad.

El segundo riesgo se asocia a la baja capacidad de ejecución de la inversión pública por parte del gobierno. Si bien se espera que sea un factor dinamizador en 2018, no creció a las tasas que se esperaba en octubre y noviembre. Así, de concretarse, podría obligar a revisar a la baja la proyección de crecimiento.

(Jueves 4 de enero de 201)


El crecimiento y el mercado laboral

Es cada vez más evidente que la economía peruana está saliendo de la desaceleración. Además del rebote, ya que no se espera la repetición de eventos como El Niño costero y de paralizaciones de proyectos por efecto de la Operación Lava Jato, el precio del cobre se encuentra en subida al igual que la confianza empresarial, lo que hace anticipar que la inversión privada se dinamizaría en 2018.

A esto se sumaría la mayor inversión pública, por la reconstrucción con cambios y la ejecución de obras para los Juegos Panamericanos. Entonces la economía peruana crecería a alrededor de su potencial de 3.5% en 2018 y 2019. En ese proceso, el crecimiento dependería principalmente de la aceleración de los sectores no primarios.

Si bien la economía peruana se encuentra saliendo de la desaceleración que la aqueja desde 2014, la generación de empleo y, en particular, del empleo adecuado, todavía no deja las cifras negativas. De hecho, la historia reciente muestra que el mercado laboral de Lima Metropolitana ha respondido lentamente a la situación de la economía. Por ejemplo, entre enero de 2014 y enero de 2016 cuando la desaceleración se inicia y se hace evidente, el empleo adecuado (aquel que trabaja más de 35 horas a la semana y tiene un ingreso por encima canasta mínima de consumo familiar por perceptor de ingreso) crece por encima del empleo total. Recién a partir de febrero de 2016 la generación de empleo adecuado comienza a desacelerarse y en algunos meses de 2017 se tornó negativo. Dada la lentitud en la respuesta, es altamente probable que su aceleración tome un tiempo similar, es decir, entre seis y nueve meses.

La razón para el rezago en la respuesta del empleo es que los empresarios esperan asegurarse de que las condiciones económicas han cambiado para tomar decisiones. En la situación actual, los empresarios esperarán a ver que sus ventas crezcan sostenidamente para reiniciar la contratación de trabajadores.

Pero, ¿por qué en la actualidad el empleo adecuado ha caído? Otra forma de hacer la pregunta es, ¿por qué el subempleo ha subido? En una situación de menor crecimiento muchas empresas pasan a algunos de sus empleados a trabajar jornadas menores o reducen salarios. Los datos indican que el tipo de subempleo que se ha acelerado fuertemente entre mediados de 2015 y la actualidad es por horas (el visible). Para setiembre crece a una tasa de 12.7%, mientras el desempleo por ingresos (o invisible) lo hace 5.6%.

Dentro del grupo de subempleados por horas, los que más crecen son los grupos de mayores de 45 años (18.9%), los que tienen educación superior universitaria (48.8%), los que laboran en el sector comercio (13.3%) o servicios (14.7%) y los que laboran en empresas de más de 50 trabajadores (21.5%).

Esto nos indica que, si bien la aceleración de la economía es un hecho por la mayor inversión privada y pública, la dinamización del consumo tomará un poco más de tiempo. Así, recién a mediados de 2018 podríamos ver un importante rebote del sector comercio y servicios.

(Miércoles 25 de octubre de 2017)


Un primer año para el olvido

En el mensaje de inicio de gobierno de julio de 2016, el Presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) dejó claras sus prioridades en materia económica. En ese momento indicó que se bajaría un punto el IGV y que, junto al destrabe de grandes proyectos (que tendría un efecto positivo sobre las expectativas empresariales), reactivarían la economía. Pasado un año, el PBI no se ha dinamizado y, de hecho, de no ser por la entrada de grandes proyectos mineros (Las Bambas y la Ampliación de Cerro Verde), la situación sería aún peor. Si bien recibió una economía con indicadores en deterioro y, además, tuvo que afrontar El Niño costero y el escándalo de Lava Jato, los errores de política económica jugaron un importante rol.

La economía que recibió PPK
Entre 2004 y 2013 la economía peruana experimentó una importante fase de crecimiento, con una tasa promedio de 6%. La razón para este irrepetible evento es que la economía china crecía a una tasa de dos dígitos y con él, el precio de los mentales, en particular el cobre, el cual mostraba cotizaciones récord que permitieron dinamizar diversas variables económicas internas como la inversión y el consumo privados.

Este ciclo de las materias primas llegó a su fin con el menor crecimiento de China a partir de mediados de 2013. Para nuestro país esto significó entrar en un proceso de desaceleración que en su momento no fue atacado con políticas fiscales contracíclicas, por lo que el proceso continuó hasta julio de 2016. Así, PPK inició su gobierno con los siguientes indicadores (segundo trimestre de 2016): el Producto Bruto Interno (PBI) crecía a 4%, el consumo privado lo hacía a 3.2%, la inversión privada caía 5% y el empleo y los ingresos laborales en Lima Metropolitana crecían a tasas de 3% y 2%, respectivamente (ambas crecían encima de 7% solo unos años antes). En el plano fiscal, la presión tributaria (la relación entre los ingresos tributarios y el PBI) se ubicó en 14.7% (y cayendo) y déficit fiscal se encontraba en 3.5% del PBI. En suma PPK recibió un sector real de la economía en deterioro y un acotado margen de maniobra fiscal.

Los eventos inesperados
Iniciando 2016, el gobierno recibió dos golpes inesperados que afectaron negativamente la economía: El Fenómeno de El Niño (FEN) costero y los efectos de la Operación Lava Jato.

El FEN costero fue el peor evento climático desde 1998 y sus efectos no solo se limitan a la destrucción de infraestructura física (viviendas, carreteras, puentes, áreas de cultivo, canales, colegios, centros de salud, etc.) sino que también afecta el normal desenvolvimiento de las actividades económicas. Según el gobierno, el costo de la reconstrucción se ha valorizado en US$ 6,400 millones (US$ 4,000 millones serían la valorización del daño y los restantes US$ 2,400 sería el costo adicional que necesitan las obras para ser reforzadas (o cambiadas de lugar) y evitar que un nuevo fenómeno las dañe).

El impacto en el PBI se mide por la destrucción de hectáreas de cultivos que imposibilitan cultivar, la imposibilidad de producir en una ciudad que ha sido afectada por inundaciones, y la interrupción del comercio o la incapacidad de brindar servicios. En ese sentido, el impacto del FEN costero sobre la tasa de crecimiento se cuantificó en alrededor de un punto porcentual.

En cuanto a la operación Lava Jato, esta ha implicado a las grandes empresas constructoras, en particular Odebrecht, que tenía importantes obras de infraestructura en nuestro país, entre las que destacan el Gasoducto Sur Peruano, los proyectos de irrigación de Olmos y Chavimochic III, entre otras. Los tres proyectos mencionados suman una inversión total de alrededor de US$ 10,000 millones y su paralización tiene un impacto que se calcula en alrededor de 0.3 puntos porcentuales de crecimiento. Sin embargo, Lava jato también tuvo impactos indirectos negativos (más difíciles de cuantificar), como la pérdida de confianza generalizada y el “miedo a firmar” de los funcionarios públicos que evitan tener problemas con la Contraloría, cuya labor había tomado un innecesario protagonismo en los últimos meses.

Pero no todo ha sido negativo. En los últimos trimestres, China mostró un mayor crecimiento al esperado y, en consecuencia, el precio del cobre subió a cUS$ 260 la libra, desde cUS$ 220 por libra. Además, el zinc, muestra también un precio más alto, cUS$ 125 por libra, por un defecto de oferta. Asimismo, la Zona Euro y Estados Unidos muestran un renovado dinamismo. Por tanto, se espera que las exportaciones peruanas muestren un mayor crecimiento, y que la recaudación proveniente de las empresas mineras se incremente producto de su mayor rentabilidad.

El manejo económico
La primera parte de las medidas que tomó el actual gobierno se plasmaron en los 112 Decretos Legislativos (DL) que publicó el Ejecutivo. Entre los que tienen que ver con temas económicos podemos destacar las medidas de simplificación administrativa, en donde resaltan los nuevos poderes asignados a la comisión de barreras burocráticas de Indecopi y, en general, la eliminación de trámites redundantes; el cambio en la estructura del impuesto a la renta, en particular la creación del Régimen Mype Tributario (RMT), que busca facilitar la formalización de las empresas; y el cambio del sistema de inversión, de SNIP a Invierte.pe, que busca pasar de un concepto de evaluación social de proyectos a un criterio de cierre de brechas. A estas medidas podemos sumar la de Declaración y repatriación de capitales, que debería incrementar los ingresos del gobierno en 2017, y la amnistía tributaria, que busca que las Mipymes que mantienen deudas tributarias las paguen con un descuento de hasta el 100%.

Si analizamos los DL mencionados, no hay duda que los de simplificación administrativa son su mayor acierto. No obstante, el RMT tendría un efecto marginal en cuanto a formalizar a las micro y pequeñas empresas ya que este problema tiene como causa principal la baja productividad. Mas bien, es probable que la recaudación tributaria caiga porque muchas empresas que tributaban 29.5% en el Régimen General pasen a tributar apenas 10% en el RMT. Respecto al cambio del SNIP por Invierte.pe, el concepto es adecuado, sin embargo, hay un alto riesgo de implementar un nuevo sistema de inversión cuando se está en una etapa de desaceleración ya que, en el mejor de los casos, podría retrasar la puesta en marcha de nuevos proyectos de inversión pública.

En cuanto al manejo de la política económica, se puede decir que el gobierno tuvo dos grandes momentos en este primer año de gobierno: el primero que va de julio de 2016 a febrero de 2017 en el que predominó un criterio fiscalista (es decir, reducción del déficit fiscal); y el segundo que va de febrero a julio de este año, y en el cual predominó un criterio reactivador.

En la primera fase, el gobierno mostraba como su principal preocupación la elevación del déficit y el temor de que las principales calificadoras de riesgo nos quitaran el grado de inversión. Con el fin de evitar ello, llevó a cabo un fuerte ajuste fiscal, que tuvo como consecuencia un mayor deterioro de la débil demanda interna durante el cuarto trimestre de 2016. Estas decisiones fueron negativas.

En febrero de este año, el gobierno tomó conciencia de que la economía estaba en un franco proceso de desaceleración, a lo que se sumó los efectos de la operación Lava Jato y el FEN costero. En esa línea lanzó (i) un tímido paquete de reactivación económica, que incluía más inversión pública, más vivienda y obras por impuestos, entre otros; y (ii) luego del FEN, se vio en la necesidad de implementar un paquete de rehabilitación y futura reconstrucción que será necesariamente reactivador. Estas medidas se alinean con lo necesitaba nuestra economía.

Balance y perspectivas
Como se analizó antes, la economía que recibió PPK no estaba en las mejores condiciones y recibió dos choques completamente inesperados. Sin embargo, la responsabilidad del gobierno radica en que lejos de responder con una política fiscal expansiva ante el entorno de desaceleración, tomó el camino de la reducción del déficit que agravó la situación. Además, los grandes proyectos de infraestructura no fueron destrabados, por lo que la confianza empresarial se deterioró. Así, en el primer trimestre de 2017, tenemos un PBI no primario que crece a alrededor de 1%, la inversión privada y pública con caídas de 5.6% y 16%, respectivamente, el consumo público cayendo 9.5% en el mismo periodo, una presión tributaria que ya se encuentra en 13.6% y un déficit fiscal que está en crecimiento (2.9% en junio, según el BCRP). A esto se suma que el empleo adecuado en Lima Metropolitana viene cayendo al igual que los ingresos laborales. No se puede juzgar pobreza aún porque el gobierno no ha pasado un año calendario completo, pero lo más probable es que esta variable, durante el 2017, en el mejor de los casos, permanezca constante.

En suma, el primer año de PPK es para el olvido y de hecho, este se cerró con un poco claro Mensaje a la Nación. Entre lo poco que se puede destacar de lo expresado por el Presidente este último 28 de Julio, tenemos la creación de una Autoridad de Transporte para Lima y Callao y la insistencia de obras en agua y saneamiento para mejorar la cobertura. Sin embargo, aunque solo quedó en una frase, PPK mostró clara preocupación por la situación económica y hasta pidió disculpas por no haberse preocupado más por ello en este primer año.

Pero si miramos hacia adelante, las perspectivas para el segundo año de gobierno son mucho mejores:
  1. El entorno internacional nos favorecerá este año, puesto que el precio de nuestros metales de exportación serían más altos. Además, se espera un mayor crecimiento de nuestros principales socios comerciales.
  2. No se repetirá Lava Jato ni el FEN: es poco probable que aparezca nueva información que afecte a la economía proveniente de las investigaciones en Perú y Brasil. Asimismo, es casi imposible que se repita el FEN en 2018 dado que estos son fenómenos cíclicos que aparecen cada 10 o 15 años.
  3. Mayor preocupación en el BCRP sobre la coyuntura económica que se está manifestando en una reducción de tasas. No obstante, haría falta que la autoridad monetaria sea más activa para subir el tipo de cambio en un entorno en el cual la inflación ya no es un problema.
  4. Se espera un mayor dinamismo de la inversión pública por la Reconstrucción con Cambios y las obras de los Juegos Panamericanos. A esto se suma la preocupación del Ministro Zavala y de PPK por aumentar la inversión pública en general.
  5. Esto se complementaría con una reducción de la absurda presión de la Contraloría sobre los funcionarios públicos, lo cual reduciría el “miedo a firmar”.
Los factores antes mencionados hacen anticipar que la tasa de crecimiento del PBI en 2018 estaría, conservadoramente, por encima de 3%. Sin embargo, va a depender mucho del accionar del gobierno reactivar las expectativas empresariales para poder dinamizar la inversión privada. Si lo logra, podríamos entrar a un nuevo círculo virtuoso de crecimiento. Las condiciones están dadas.

(Revista Capitales, agosto de 2017)


Importante avance: “PBI departamental” trimestral

Aunque con limitaciones, el Indicador de Producción Mensual (que se conoce comúnmente como PBI mensual) permite hacer un seguimiento de muy corto plazo a la evolución de la actividad económica total y por sectores. Sin embargo, este no permite analizar la evolución de las regiones. Hasta ahora, este nivel de desagregación solo era generado con periodicidad anual y era publicado con un rezago de casi dos años.

Para llenar esta carencia, el INEI, a partir del primer trimestre de 2017, ha iniciado la publicación del Indicador de la Actividad Productiva Departamental con una periodicidad trimestral. Este es un compuesto de los sectores agropecuario, minería e hidrocarburos, manufactura, electricidad y agua, construcción, comercio y administración pública y defensa.

El nuevo indicador presenta algunas limitaciones que se deben tomar en consideración. En primer lugar, no considera gran parte del sector servicios. Este representa el 40% del PBI nacional y en algunos departamentos puede explicar aún más. En segundo lugar, existen muchos cuestionamientos en la recolección de datos de actividad económica a nivel agregado, por lo que se deben tomar con mucha mayor cautela los datos desagregados que se presentan en el informe del INEI. Pese a esto, el documento es un importante avance hacia contar con más y mejor información a nivel de departamentos.

Cuando analizamos el nuevo conjunto de datos disponibles, se pueden diferenciar tres grupos de crecimiento departamental: los que crecen a mayor ritmo que la economía nacional (más de 3%), los que se encuentran con un bajo crecimiento (entre 0.0% y 3.0%) y los departamentos que decrecen. El primer grupo explica su crecimiento por obras o productos específicos. Apurímac por la producción de Las Bambas, Huánuco por la electricidad de la Central Hidroeléctrica Chaglla, Cusco por la mayor producción de gas natural, San Martin por la mayor producción de café y Ucayali por la mayor extracción de petróleo del Lote 161 por parte de Cepsa.

El segundo grupo explica su débil crecimiento por rendimientos mixtos en sus sectores productivos claves. Ica ha presentado un crecimiento positivo en el sector manufactura (11.5%) por el procesamiento de gas natural, pero un bajo rendimiento en minería e hidrocarburos (-0.8%) por la menor producción de cobre y zinc. Arequipa con buen crecimiento en minería e hidrocarburos (4.4%), pero un débil sector manufacturero (-3.0%).

Por último, están los departamentos que presentan caídas en su actividad económica. El caso de Piura, Lambayeque, La Libertad y Áncash es especial, debido a que fueron los departamentos más afectados por el fenómeno de El Niño costero. Madre de Dios tuvo una menor producción de minería de oro artesanal (-38.4%). El bajo crecimiento de Cajamarca se debe a que la mina Yanacocha está disminuyendo su producción.

Como se puede ver, ahora contamos con una herramienta para hacer seguimiento al crecimiento trimestral en los departamentos y tomar las medidas correctivas pertinentes para evitar recesiones a nivel local.

(Miercoles 19 de julio de 2017)



El Acuerdo de París, Trump y el mercado

Cuando la ciencia entra a tallar en una discusión queda poco espacio para la ideología. Y es que el método científico tiene su propio mecanismo de corrección de errores: todas las hipótesis deben ser contrastadas con la observación para ser aprobadas o rechazadas. Incluso aquellas aprobadas siguen bajo escrutinio y podrían ser rebatidas con nueva evidencia. El cambio climático ha pasado también por el mismo proceso. Hoy, según publicaciones de la Nasa, existe un consenso generalizado con respecto a este tema y a la amenaza que significa (alrededor del 97% de los científicos que estudian el clima).

El Protocolo de Kioto, que inició su negociación en 1997, intentó ser un primer acuerdo vinculante para que las economías desarrolladas reduzcan sus emisiones contaminantes a la atmósfera. Debido a que Estados Unidos nunca ratificó el acuerdo, no tuvo los efectos deseados. Además, el Protocolo no incluía el compromiso de los países en desarrollo.

El segundo gran esfuerzo para enfrentar el problema del cambio climático se realizó en la cumbre COP 21 celebrada en París en 2015, de donde resultó el denominado Acuerdo de París. Su objetivo era “mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a una temperatura de 1.5°C con respecto a los niveles preindustriales”. Para ello, se pide que los países alcancen lo antes posible un nivel máximo de emisiones y luego inicien un proceso rápido de reducción.

Aunque el Acuerdo de París no era vinculante, el presidente Donald Trump decidió retirar a su país indicando que el acuerdo haría perder puestos de trabajo en Estados Unidos. Está claro que sin la decidida acción de Estados Unidos que mostró el expresidente Barack Obama para luchar contra el cambio climático, la iniciativa mundial perderá relevancia.

Pero el mercado no tiene la misma opinión que Trump. Los costos de producir un megavatio hora de energía eléctrica mediante tecnología eólica y solar se han reducido notablemente entre 2009 y 2016, a tal punto que ambas tecnologías pueden competir en costos con las convencionales más económicas (carbón, petróleo, gas, nuclear). Debido a que la escala permite reducir costos, la principal razón por la cual el costo de generación de tecnologías no convencionales ha disminuido en los últimos años es la gran inversión que viene haciendo China en esta materia para cambiar su matriz energética (que hoy depende principalmente del carbón). Un dato que permite ver cómo ha ido ganando terreno la generación eólica y solar (y, en general, las no convencionales) en el mundo es que, en 1973, estas tecnologías cubrían apenas el 0.6% de las necesidades de generación eléctrica. Para 2014 la participación subió a 6.3%.

La tendencia permite ser optimistas en el mediano y largo plazo. Con el abaratamiento de las tecnologías más amigables, se espera que estas sigan ganando terreno a costa, principalmente, de la generación con carbón.

(Miercoles 28 de junio de 2017)


China, ¿líder mundial?

China se ve a sí misma como la futura líder de la economía mundial y busca alcanzar el denominado “sueño chino” (mejorar el nivel de vida de su población). En ese sentido, se revisan tres de las principales decisiones que han tomado las autoridades para alcanzar estos objetivos.

La primera es que está llevando a cabo un agresivo proceso de reestructuración de su economía debido a que esta ha sido demasiado dependiente de la inversión pública con el objetivo de alcanzar un crecimiento sostenible. El consumo privado pesa apenas 38% en 2015 y las autoridades, a partir de su XII Plan Quinquenal, están tomando medidas para que este porcentaje se incremente hasta llegar a niveles similares al de las principales economías capitalistas (alrededor de 70%). Además, desean que el sector servicios gane importancia en el PBI, de modo que pueda ser el principal foco atractor de empleo.

La segunda es la decisión de apoyar el libre comercio y rebatir la posición mercantilista de Donald Trump, que ha sido muy enfático sobre ese punto. Aunque esto resulte contradictorio, puesto que Xi Jinping, presidente de China, es también el secretario general del Partido Comunista, es necesario para su economía puesto que es el principal exportador del mundo con 14.2% del total. Pero no solo eso, necesita garantizar el empleo en el sector industrial que depende en muy buena medida de la exportación.

Finalmente, está la decisión de llevar a cabo un importante plan de infraestructura en los próximos 30 años que le permita conectarse con el resto de Asia, Europa y África conocido como “one belt, one road”, emulando la milenaria ruta de la seda. Aunque el plan no está del todo definido, se habla de una inversión total de US$ 1 billón, que en términos relativos significa cinco veces el PBI de nuestro país. Más allá del impacto económico que tienen obras de esta magnitud tenernos el componente geopolítico ya que en la actualidad el comercio internacional chino hacia occidente depende en buena medida del estrecho de Malaca (entre Indonesia y Malasia) lo que significa un riesgo estratégico. Además, se acrecentaría de manera notable la influencia china en Eurasia y África.

Si bien China tiene claros sus objetivos hacia 2049, cuando se cumple el centenario de la Revolución, el proceso está plagado de riesgos. Dado que su modelo económico tiene características únicas no está clara la sostenibilidad de largo plazo. Por ejemplo, llevar a cabo la reestructuración de la economía implica necesariamente crecer menos en el corto plazo (como de hecho está ocurriendo), lo que se puede convertir en un problema social si hay pérdida de puestos de trabajo, sobre todo si hablamos de 1,300 millones de personas y un gobierno dictatorial. Además, la conexión entre empresariado y Estado no está del todo clara y parece similar al capitalismo de Estado que Paul Krugman identifica en Japón (con altas dosis de corrupción). De ser así, el destino de China podría ser similar al del otrora milagro asiático, pero sin alcanzar ese nivel de desarrollo.

(Miercoles 7 de junio de 2017)


Presión tributaria: dolor de cabeza

Según datos de la Sunat, los ingresos tributarios del Gobierno Central cayeron 13.8% en marzo, con respecto al mismo mes de 2016. El IR se redujo 16.3% por la menor recaudación del IR de tercera categoría (-13.9%) que sería resultado de la implementación del nuevo Régimen Mype Tributario (RMT) propuesto por el actual Gobierno y que reduce la tasa a las Mype. El IGV interno se redujo 4% como resultado natural de la debilitada demanda interna.

Debido a la importancia del sector minero e hidrocarburos en la economía peruana, existe la sospecha de que la caída de la recaudación se explica por la baja del IR de dicho sector. La presión tributaria cayó de 17.3% en 2012 (año de más altos precios de los minerales y el petróleo) a 14% en 2016. Si bien la recaudación del IR minero e hidrocarburos pasó de 1.7% a 0.2% del PBI en ese periodo, no explica toda la baja, puesto que los ingresos que no incluyen al sector cayeron de 15.5% a 13.9%.

En 2017 la recaudación tributaria se enfrenta a un entorno menos propicio para crecer. Sin embargo, existen factores positivos como: a) declaración, repatriación e inversión de rentas no declaradas (se espera recaude 0.5% del PBI), b) amnistía tributaria, que ofrece un descuento sobre las deudas tributarias que va de 50% a 100%, dependiendo del monto (se espera recaude 0.3% del PBI), y c) aumento del IR a las empresas de 28% a 29.5% de la utilidad (se espera recaude 0.2% del PBI). Aunque también existen factores negativos: a) aumento del tramo no gravado del IR a personas (se espera una caída de la recaudación de 0.2% del PBI), y b) lanzamiento del Régimen Mype Tributario (RMT) (se espera una caída de la recaudación de 0.1% del PBI).

Pero más allá de elementos netamente coyunturales, la presión tributaria se viene cayendo sostenidamente desde 2014 y no podemos culpar a los precios de los minerales y el petróleo de tal resultado. La razón detrás parece ser la debilidad de la economía real y en cierta medida la gestión de la administración tributaria, que ha cifrado sus esperanzas de mayor recaudación únicamente en los sectores extractivos, dando lugar a lo que se conoce en la literatura como “pereza fiscal”, y no a un crecimiento de la base tributaria. A lo anterior se suma la reducción de la tasa de IR a las empresas que puso en marcha el anterior gobierno en un intento por dinamizar la economía (que no tuvo los resultados deseados y sobre la que ya se dio marcha atrás).

Si nuestro país no eleva la presión tributaria en los próximos años las intenciones de elevar el gasto público en educación, salud y programas sociales y, con ello, la calidad de los servicios públicos y el crecimiento económico, se convertirán en un sueño inalcanzable. Hoy el gasto en educación, según datos del Ministerio de Economía y Finanzas, representa 3.6% del PBI y ha venido creciendo en los últimos años. Sin embargo, alcanzar el 6% que indica que el Acuerdo Nacional será difícil y, más aun, peligra el nivel alcanzado actualmente. La mejor manera de incrementar los ingresos es el crecimiento económico y un relanzamiento de la política tributaria.

(Miercoles 26 de abril de 2017)


¿Para qué es útil el concepto de PBI potencial?

Para hacer el seguimiento de la situación económica de un país, los economistas utilizamos una gran cantidad de variables que podemos clasificar, de manera gruesa, en dos grupos. El primero de ellos corresponde a las denominadas variables “observables”, que por lo general son elaboradas por los institutos de estadística de los países o sus bancos centrales y están a disposición del público en general. Ejemplo de ello son las cuentas nacionales (PBI, consumo, inversión, exportaciones, importaciones), la inflación, el tipo de cambio, etc.

El segundo conjunto es el de variables “no observables” y deben esta denominación a que no pueden ser directamente extraídas de los datos disponibles y se requiere el planteamiento de metodologías para su cálculo, que pueden llegar a ser muy complejas. Dichas metodologías pueden presentar notables diferencias para el cálculo de una misma variables y estar sujetas a fuertes críticas. A pesar de estos riesgos, algunas alcanzan cierto consenso y son utilizadas en el día a día.

Entre las variables no observadas, el concepto más importante que se maneja es el del PBI potencial, que puede ser definido como aquel nivel de producción que se alcanza cuando se usa de manera plena los recursos disponibles en una economía, es decir, la mano de obra, la maquinaria y el equipo, la tecnología, entre otros. Si bien esta es la definición más común de PBI potencial, existen algunas que se alejan de esta noción física por algunas más cercanas a la teoría económica como el enfoque keynesiano, que indica que el PBI potencial es el nivel de producción que no genera desempleo involuntario y no hay presiones inflacionarias, o la neoclásica que indica que el PBI potencial es aquel valor de producción al que se le han eliminado los choques transitorios ya que los agentes económicos son racionales y previsores.

En general, el PBI potencial hace las veces de un nivel objetivo sobre el que deseamos que una economía evolucione a lo largo del tiempo. Sin embargo, en muchas ocasiones, el PBI observado se aleja de su potencial cuando entramos en recesiones, tal como ocurrió en la crisis 2008-2009. A muchos países les tomó año volver a su PBI potencial y algunos aún no logran hacerlo.

Metodologías de cálculo

Siguiendo a Miller (2003) ,  podemos clasificar de manera general los métodos de estimación del PBI potencial como no estructurales y estructurales. En el primer grupo encontramos los filtros estadísticos, como el filtro de Hodrick y Prescott y el Baxter y King, mientras que en el segundo encontramos técnicas como la de la función de producción.

El filtro de Hodrick y Prescott es el de más amplia utilización en economía debido a su simpleza. Este método busca suavizar la serie del PBI buscando alejar del cálculo las variaciones de corto plazo y quedar solo con la parte tendencial de la serie a través de del uso de un parámetro de suavización que se le conoce como lambda. El filtro de Baxter y King opera de manera similar al anterior con la diferencia de que aleja de manera sistemática los componentes cíclicos de corta duración (menos de tres años, o componentes estacionales) y los de mediano plazo (mayores a 8 años, o la tendencia de la serie), dando como resultado el ciclo de la serie con una duración de entre tres y ocho años como es lo usual.

Entre los métodos estructurales, que intentan estar en línea con la teoría económica, encontramos el de la función de producción. La idea aquí es que el nivel de producto se alcanza con tres insumos principales: el capital físico (maquinaria y equipo), la fuerza laboral o el trabajo y el nivel de tecnología. Por tanto, el nivel de producto o PBI potencial se alcanza cuando los factores de producción, capital y trabajo se encuentran en un uso normal, que no necesariamente implica que están en un uso total. La principal ventaja de este método es que permite identificar los factores determinantes del crecimiento potencial, muy útiles para el diseño de política económica.

Una metodología interesante es la que plantea el Consejo Fiscal del Perú . Como parte del cálculo del indicador de impulso fiscal necesitan como insumo el PBI potencial de la economía peruana. Para ello realizan su cálculo con el método de la función de producción y corrigen el factor trabajo por nivel de capital humano, debido a que hay tipos de trabajadores dependiendo de su nivel educativo, tal como se ha hecho común en la literatura. Para llegar a una metodología, el Consejo Fiscal recibió y tomo en cuenta los comentarios de varias instituciones de primer nivel: El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las aplicaciones

Usar el método de la función de producción para el cálculo del PBI potencial brinda resultados interesantes que se pueden ver en el gráfico 1. Lo primero que salta a la vista es que el crecimiento potencial (la tasa de crecimiento del producto potencial) se elevó de manera notable hasta alcanzar 5.6% promedio entre los años 2010-14. Sin embargo, este ha caído a 3.5% en el 2015.

Viendo los factores que se encuentran detrás, encontramos que la acumulación de capital físico ha sido el que ha soportado la mayor parte del crecimiento potencial y llego a un pico entre los años 2010-14 debido al boom de inversión privada que experimento la economía peruana luego de la crisis de 2008-09 explicando alrededor del 90% del total de crecimiento de ese periodo. El trabajo tiene dos aportes: el capital humano y el trabajo no calificado; sin embargo, sumando ambos su contribución sigue siendo bastante modesta. De hecho, la contribución del capital humano es negativa para el periodo 2010-14 debido a la caída de los años de educación promedio de la población de 15 años según los datos proporcionados por Barro y Lee (2013) . La explicación se encuentra en los menores años de educación promedio en secundaria y en educación superior tal como se puede ver en la base de datos elaborada por los autores y que está disponible .

Un comentario aparte requiere la Productividad Total de los Factores (PTF) o también denominada Residuo de Solow en la literatura de crecimiento. De manera simple podemos indicar que este indicador es la parte de crecimiento que no puede ser explicado por los factores identificados y se le asocia normalmente con el nivel de tecnología. Lo cierto es que en el periodo 2000-09 su contribución fue decisiva para el crecimiento potencial y explica más del 30% de dicha tasa. Sin embargo, como se puede ver en el gráfico, su contribución ha sido marginal en el periodo siguiente y en el año 2015 (último año que cuenta con información completa), la PTF tiene una contribución negativa. Si bien en base a esto podríamos decir que ha habido una caída de la productividad, hace falta estudios respecto de ello, porque un resultado de este cálculo es que la PTF era superior en la década de los setenta que ahora, lo que no parece plausible a primera vista. Lo que es indiscutible es que se necesita elevar el nivel de productividad de la economía con medidas específicas que apunten a posibilitar el cambio tecnológico. En ese sentido, el cálculo de la PTF y la de su evolución son centrales.

Gráfico 1
PBI potencial y su descomposición
(Puntos porcentuales)
 

Fuente: BCRP, Consejo Fiscal, PWT, Barro y Lee (2013).
Elaboración propia.

Un segundo resultado proveniente del cálculo del PBI potencial es la brecha de producto. Esta es la diferencia entre el PBI observado y el PBI potencial e indica que tan lejos nos encontramos de la evolución “ideal” del PBI, tanto para arriba como para abajo. Este concepto es de suma importancia para el quehacer de la política económica, fiscal y monetaria, que tiene como objetivo volver a esa situación ideal, evitando que la economía se sobrecaliente o se sobreenfríe, según se encuentre por encima o por debajo del PBI potencial, respectivamente.

Para la política fiscal es necesario ver cómo evoluciona la actividad económica y si lo hace sobre la tendencia (o PBI potencial) o si se ha alejado de ella. Si la economía se encuentra por encima de su nivel potencial entonces el MEF debería implementar una política fiscal contractiva que corresponde a reducir los programas de gasto o a elevar los impuestos. Por el contrario, cuando la economía se encuentra por debajo de su nivel potencial implementará una política fiscal expansiva que consiste en aumentar los programas presupuestales o reducir los impuestos.

En la práctica, los gobiernos suelen responder con programas de gasto público debido a que son más fáciles de implementar en cortos periodos de tiempo. De hecho, durante la crisis 2008-09 aplicó un programa de gasto por más de S/. 10,000 mil millones que le permitió a la economía peruana crezca alrededor de 1% en el 2009 y fue la primera vez en nuestra historia que fuimos capaces de implementar un paquete anticíclico. Recientemente no hemos sido tan exitosos para llevar a cabo programas de este tipo, ya que la política fiscal no ha sido capaz de sacar a nuestra economía de las cifras bajas de crecimiento.

Para la política monetaria es necesario también ver la posición de la economía frente al ciclo. Pero a diferencia del MEF, el BCRP responde al ciclo de manera indirecta ya que en vez de ver el producto en sí mismo ve el impacto sobre precios. Habitualmente, cuando la economía se encuentra sobrecalentada, los precios tienden a subir y el BCRP debería responder llevando a cabo una política monetaria contractiva, ya sea elevando la tasa de interés (su instrumento oficial) o elevar los encajes en moneda nacional o extranjera para limitar la generación de crédito bancario. Por el contrario, cuando la economía se sobreenfría, los precios tienden a caer y el BCRP responde con política monetaria expansiva por medio de la reducción de su tasa o la reducción de encajes, buscando dinamizar el crédito y, con ello, el gasto de los hogares (consumo e inversión).

(Revista Capitales, marzo 2017)


Balance de riesgos económicos 2017

La actual coyuntura muestra que la desaceleración del ritmo de la actividad económica es la nota dominante. Hemos terminado 2016 con un crecimiento de 3.9%, debido al crecimiento minero, pero con los sectores no primarios, los vinculados a la demanda y las ventas empresariales, creciendo apenas 2.3%. Si bien los factores negativos siguen dominando, hay algunos positivos que han aparecido y que podrían amortiguar la caída de la tasa de crecimiento.

Factores negativos
El primer y más importante factor negativo es la caída de la inversión privada que con el cierre de 2016 se contrae por tercer año consecutivo. Si bien buena parte de esta lo explica la menor inversión minera, no está claro si la parte no minera podrá evolucionar de manera favorable para compensarla.

Un segundo factor es la lentitud del destrabe. Aunque el gobierno ha empujado la construcción del Aeropuerto de Chinchero, todavía falta hacer lo propio con otras grandes obras de infraestructura como la Línea 2 del Metro de Lima, la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chavez y, sobre todo, replantear y licitar el Gasoducto del Sur. Un tercer factor negativo es la caída de nuestro tipo de cambio, que reduce la competitividad internacional de país, perjudicando, aún más, a los sectores exportadores no tradicionales y a la manufactura. Un cuarto factor es la subida del precio del petróleo, por la menor oferta de los principales productores. Dado que Perú es un importador neto de ese commodity, la subida perjudica los términos de intercambio.

Un quinto factor negativo es El Niño, que ya ha sido anunciado como débil hasta mayo de este año pero que podría agravarse por el importante calentamiento del mar frente a la costa norte de nuestro país y del océano Pacífico en su parte central.

Factores positivos
No todo es gris en la coyuntura actual. Un primer factor positivo es que las expectativas empresariales se encuentran en terreno optimista en línea con la toma de mando del actual presidente. Esto permite ser relativamente optimista respecto a la recuperación de la inversión privada en la segunda parte del año.

Los dos siguientes factores positivos vienen desde el exterior. El tercero es la mayor cotización del cobre, producto de la expectativa generada por el programa de infraestructura de Donald Trump, y la del zinc, debido a un déficit de oferta. El tercer factor es el efecto positivo que tendrá la política fiscal activa de Trump en el crecimiento de Estados Unidos. Como sabemos, este país es el principal comprador de nuestros productos no tradicionales y una aceleración de su crecimiento podría incrementar la demanda.

Finalmente, un cuarto factor positivo es que el Gobierno contará con ingresos extraordinarios en 2017 producto de la declaración de capitales en el exterior y la amnistía tributaria. Con ello podría reducir notablemente el sesgo negativo de la política fiscal mediante la dinamización de la inversión pública y con ello apoyar, por lo menos en parte, el crecimiento de este año.

(Miercoles 22 de febrero de 2017)


¿Medidas tributarias a favor de las MYPE?

Cumpliendo su promesa de campaña, el presidente Pedro Pablo Kuczynski ha publicado una serie de decretos legislativos que buscan apoyar al segmento de micro y pequeñas empresas (MYPE, que venden un máximo de 1,700 UIT o S/ 6,885,000), buscando reducir las barreras que les impide ser parte del sistema tributario.

Entre las medidas tributarias tenemos la amnistía, donde aquellas empresas que mantengan deudas (con intereses y multas) con Sunat las verán reducidas de manera importante (de hecho, las menores a 1 UIT desaparecen inmediatamente y las más grandes pueden tener un descuento de hasta 50%). También se ha modificado el RUS, y ahora solo las empresas que vendan un máximo de S/. 96 mil al año podrán entrar a este sistema (antes llegaba a S/ 360 mil). Pero quizá la medida más llamativa del paquete tributario es la creación del Régimen MYPE Tributario (RMT). A diferencia del RUS y del Régimen Especial de Renta (RER, que cobra 1.5% de las ventas como IR), el RMT se cobra sobre las utilidades netas, teniendo dos escalas: las empresas que tengan utilidades menores a 15 UIT (S/ 60,750) pagan una tasa de 10%; mientras que las que tienen utilidades por encima de este monto pagarían 29.5%, es decir, la misma tasa que las empresas grandes.

Así, con la inclusión del RMT, tenemos tres sistemas enfocados en el segmento MYPE: el RUS, el RER y el RMT. Entonces, una empresa que vende como máximo S/ 96 mil anuales puede optar por cualquiera de los regímenes tributarios. Las empresas que vendan entre S/ 96 mil y S/ 525 mil anual pueden estar en el RER o el RMT; y las que vendan más de S/ 525 mil anual solo pueden estar en el RMT.

Un criterio importante que debe mantener el sistema tributario es la simplicidad. El RUS y el RER cumplen con ese requisito puesto que en el primero se paga una cuota fija según las ventas, aunque no tienen como limitante el no poder expedir facturas (pues no dan derecho a crédito fiscal); en el RER sí es posible dar factura, pero en este caso el IR se paga como un porcentaje de las ventas (1.5%) y el IGV se paga sobre la diferencia entre compras y ventas. Sin embargo, el RMT usa como base imponible la utilidad neta, lo que hace necesario para el cálculo del IR contar primero con el estado de resultados, el mismo que, con elevada probabilidad, no podrán elaborar las empresas más pequeñas. Probablemente, las empresas beneficiadas con este nuevo sistema serán las que vendan más de S/ 525 mil anuales y tengan un margen antes de impuestos bastante bajo.

Otro tema es qué va a pasar con las empresas que se encontraban en el RUS y venden entre S/ 96 mil y S/ 360 mil anuales. Algunas pasarán al RER, pero es probable que la mayoría se fraccione o se informalice puesto que no tiene la infraestructura para calcular el IGV dado que estamos hablando de negocios muy pequeños.

Por lo dicho antes, es probable que el RMT no cambie de manera notable la situación actual. Una mejor opción podría ser prolongar el RER, ya que es un sistema mucho más simple para el pequeño empresario.

(Miercoles 11 de enero de 2017)


Nueva normalidad: crecimiento peruano a 3.5%

En Macroconsult hemos revisado a la baja las proyecciones para el crecimiento peruano en el periodo 2017-2018 y las razones son detalladas a continuación. El sector externo tendrá un efecto de neutral a negativo en el periodo citado. Por el lado de Estados Unidos tenemos la victoria de Donlad Trump, que si bien ha elevado la incertidumbre a nivel mundial, no se puede adelantar que llevará a cabo un cambio radical en la política económica estadounidense. Se espera que la primera economía del mundo presente un crecimiento alrededor de 2% con el Fed elevando suavemente la tasa de interés en línea con un desempleo que se ha estabilizado alrededor de 5%. China, por su parte, mostraría un crecimiento alrededor de 6.5% en el periodo razón por la cual no esperamos mayores movimientos del precio de los commodites.

En el plano interno, lo más importante es la política fiscal. Debido a que el gobierno se ha comprometido a reducir el déficit a 1% en 2021, este llevará a cabo una política que en el mejor de los casos será neutral en todo el quinquenio. De hecho, para cumplir su primer objetivo, el déficit de 3% en 2016, el gobierno ha llevado a cabo un primer ajuste fiscal que va a tener como efecto una importante desaceleración en el crecimiento del cuarto trimestre. Sin embargo, no necesariamente lograría cumplir sus objetivos de déficit por lo que no se descartan nuevos ajustes.

Durante 2015 y 2016 los sectores primarios soportaron el crecimiento del PBI gracias al buen desempeño de la minería (entrada de los nuevos proyectos de cobre). Sin embargo, debido a que finaliza la entrada de las nuevas toneladas de cobre su efecto sobre el crecimiento se va diluyendo. Así, se espera que sean los sectores no primarios (asociados a la demanda interna) los que sostengan el crecimiento y crezcan por encima del PBI total (3.8%, en promedio). Por su parte, los sectores primarios crecerían alrededor de 2.9%, en promedio, en el mismo periodo.

Por el lado del gasto, proyectamos que el consumo crecería alrededor de 3.4% en el periodo por la elevación del ahorro precautorio de las familias ante la situación de desaceleración de la economía. Esta situación, sin embargo, debería irse distendiendo hacia 2018. Por su parte, esperamos que la mejora de las expectativas empresariales se refleje en un rebote de la inversión privada aun cuando la inversión minera se encuentra en caída. El supuesto detrás es que el proceso de destraba de grandes inversiones que lleva a cabo el gobierno es relativamente exitoso y logra mantener positivo el ánimo empresarial.

Por lo expuesto antes, se revisa a la baja el crecimiento de la economía peruana a 3.5% en 2017 (desde 3.9%) y se proyecta un 3.6% en 2018. Sin embargo, subsisten algunos riesgos a la baja, en particular con lo que pueda hacer Donald Trump en Estados Unidos, el comportamiento de la inversión privada que es muy sensible al proceso de destrabe (si no es exitoso) y a que los sectores primarios puedan seguir desacelerándose, como lo ha venido pasando en estos meses.

(Miercoles 30 de noviembre de 2016)


Cuidado que se prolonga la desaceleración

Cuando vemos las proyecciones para la región, nos encontramos que economías como Chile y Colombia crecerían a una tasa de 1.6% y 2.2% al cierre de 2016, respectivamente, mientras que Perú estaría por encima de 4%. Si bien este resultado es positivo, no hay que perder de vista que el crecimiento peruano se ve influido positivamente por la puesta en marcha de nuevos proyectos mineros. Si quitamos este efecto, la realidad es más parecida a la de nuestros vecinos.

Los datos oficiales del PBI de julio muestran una situación preocupante: la parte no primaria de la economía crece apenas a 1.4%. Las razones detrás son que el sector construcción cayó 7.5%, por la caída de la inversión pública, en particular la del gobierno central, la manufactura no primaria cayó 5.9%, y el comercio creció apenas 1.2%, que no presentaba dicho resultado desde 2009, cuando los efectos de la crisis internacional mostraban su peor cara.

Si bien no existen datos del PBI por el lado del gasto con frecuencia mensual, parece obvio que la contraparte de la pérdida de dinamismo de los sectores no primarios es la desaceleración del consumo privado. De hecho, haciendo un ejercicio de proyección para el tercer trimestre nos en encontramos que crecería 3.2%, desempeño trimestral más bajo de los últimos siete años. La explicación más plausible para este comportamiento del consumo privado es la pérdida de confianza de las familias ante, primero, un entorno electoral complicado y, segundo, a la falta de claridad respecto a las políticas que implementará el nuevo gobierno. Esto los hace incrementar su ahorro como precaución.

Como es de esperarse, este es un escenario negativo para el quehacer de los negocios, sea del tamaño que fueren. Enfrentan una demanda que crece cada vez menos que restringe sus posibilidades de crecimiento. Sin embargo, es de esperar que una vez aclarado el panorama respecto de la política del gobierno, los agentes retomen la confianza y decidan volver al mercado a consumir, por lo que en el cuarto trimestre podríamos ver mejores cifras.

Para que el cuarto trimestre sea mejor, es necesario que el gobierno retome el crecimiento de la inversión pública. Sin embargo, en el Marco Macroeconómico Multianual 2017-2019 revisado se pone como objetivo de déficit 3%. Si tomamos en cuenta que el déficit actual llega a alrededor de 3.4% (y con sesgo a seguir subiendo), el objetivo de MEF, encargado de elaborar el Marco, es poner en marcha una política fiscal restrictiva. Como siempre, la que pagará los platos rotos del ajuste es la inversión pública, que tendría que caer en los últimos tres meses del año para cumplir el objetivo, tomando en cuenta, además, que en ese periodo es donde se gasta más según la data histórica del gobierno.

Si bien Perú no puede mantener un déficit alto por mucho tiempo, la reducción de este debe hacerse de a pocos para no afectar el ya debilitado crecimiento. La consolidación fiscal debe provenir de un aumento de los impuestos más que de una reducción del gasto público.

(Miercoles 5 de octubre de 2016)


¿Cómo les va a algunos vecinos de la región?


Según las cifras del FMI, América Latina y el Caribe es la zona más golpeada por la desaceleración económica mundial, debido, en particular, a la caída del precio de los commodities, ya sea por la desaceleración China, en el caso de los metales y los alimentos, o por el cambio estructural que sufrió el mercado del petróleo con el descubrimiento de nuevas técnicas de explotación (fractura hidráulica y perforación vertical).

El caso que mejor grafica esta situación es Colombia. Mientras nuestra economía crecía a la tasa más baja de los últimos 15 años en 2014 (descontando el impacto de la crisis), la economía colombiana crecía 4.4%, gracias a la inversión (13.4%). Sin embargo, el crecimiento esperado para 2016 es de apenas 2.6%, explicado por la fuerte caída del petróleo. Pero más allá de la mirada de corto plazo, este país es uno de los que presenta las mejores perspectivas de mediano plazo, ya que el acuerdo de paz del gobierno con las FARC, le quita al país una fuerte limitante para su crecimiento. No debemos olvidar que Colombia era visto como uno de los países más inseguros de la región.

La economía chilena tiene un panorama menos prometedor. Cuando se manifestó el choque internacional en 2014, la economía creció apenas 1.9%. Pasados dos años, el crecimiento esperado para 2016 está por debajo, con apenas 1.5%. La explicación para ello, tal como ocurre en el Perú, es que la inversión ha caído en promedio 2% y el consumo crece a apenas 1.7%, situación por la que muchos analistas culpan a la presidenta Michel Bachelet, debido a que sus medidas políticas han impactado negativamente en las expectativas de los agentes.

Brasil es un caso aparte y es que, si bien tienen importantes problemas económicos, los mayores riesgos se encuentran en el plano político. La operación Lava Jato destapó una red de corrupción que ha salpicado hasta la Presidenta Dilma Rousseff. El juicio político que se encuentra en marcha determinará si las sospechas son ciertas, pero el gobierno que se acaba de instalar en su reemplazo, encabezado por el vicepresidente Michel Temer no se encuentra en una mejor situación, ya que se enfrenta a la fuerte oposición del Partido de los Trabajadores. A eso se suma una economía que muestra cifras muy negativas esperadas en 2016: una caída del PBI de 3.5%, una inflación de 7.4% y un déficit fiscal de 9.7% del PBI.

En Venezuela se cuentan los meses (o quizá las semanas) para que el gobierno de Nicolas Madures toque un punto de completa insostenibilidad y veamos cambios reales en la economía venezolana. Como sabemos por experiencia propia, cuando se siguen malas políticas macro, podemos tener algunos años de crecimiento, pero luego hay que pagar la factura. Lo peor de este “pago” es que los que más sufren son aquellos que menos tienen y la violencia en las calles se exacerba. Es tan grave el tema, que algunos cálculos indican que podría haber una masa importante de venezolanos que salga de su país buscando mejorar su situación, que podría alcanzar el millón de personas. El principal receptor sería Colombia.

(Miercoles 6 de julio de 2016)


Desaceleración del crédito y sus consecuencias


Desde que la economía comenzó su proceso de desaceleración a mediados de 2013, muchas variables han comenzado a mostrar una importante pérdida de dinamismo: la inversión privada, el consumo de las familias, la generación de empleo, las ventas minoristas, etc. El crédito del sistema financiero al sector privado se mantuvo alejado de esta tendencia generalizada y, de hecho, alcanzó un crecimiento de 16.9% en mayo de 2015, impulsado por el crédito en soles que lo hacía a 26% (por la política de desdolarización del BCRP).

Sin embargo, no es posible que alguna variable económica se separe indefinidamente de sus fundamentos. Así, desde su pico de crecimiento en mayo del año pasado, el crédito comenzó a desacelerarse y en abril de este año ha registrado un crecimiento de 10%, la menor tasa de crecimiento desde marzo de 2010 cuando la economía peruana se sacudía de la recesión. Si bien, crecer a esta tasa puede parecer alto, debemos tener en cuenta que el PBI nominal crece a alrededor de 7% lo que no permite que el ratio crédito sobre PBI siga creciendo y se ubique aún por debajo de 50%. Para Chile y Colombia este indicador superara el 75%.

Como es lógico, las entidades crediticias más pequeñas son usualmente las que enfrentan mayores dificultades cuando la economía comienza a desacelerarse por el segmento que cubre su negocio financiero. Por ejemplo, las cajas rurales tienen una tasa de morosidad promedio de 8.5% porque más de 83% de su cartera está dirigido a pequeñas y micro empresas. En marzo se aprecia una caída de su cartera de créditos de 70.6% debido a una corrección estadística pues varias cajas rurales cambiaron de giro a empresas financieras o siguieron el destino que tuvo la Caja Señor de Luren, absorbida por la Caja Municipal de Arequipa. Es decir, fueron absorbidas por otras entidades y sus operaciones cambiaron de casillero en las estadísticas de la SBS: La Caja Rural Credinka paso a ser financiera y Caja Rural Libertadores de Ayacucho fue absorbida por una financiera. En oposición, la banca múltiple es la parte del sistema expuesta a menores riesgos debido a que el crédito que destina a corporaciones, grandes empresas e hipotecario representa casi 60% del total, y las tasas de morosidad de estos tipos de crédito son muy bajas (0%, 1.1% y 2%, respectivamente). El crédito de estas entidades creció a 12% en marzo y su tasa de morosidad está por debajo (2.7% frente a 3%)

Debido a las consecuencias del alto crecimiento de crédito Pyme y los efectos de la desaceleración sobre la calidad de las carteras, es posible que en el segmento de cajas rurales se observen procesos adicionales de consolidación empresarial. Un ejemplo es el caso de la Caja Rural Cajamarca, donde Grupo Diviso (Financiera Credinka) compró 83.5% de las acciones en febrero de este año.

Un efecto de este proceso de consolidación empresarial es que el número de entidades que se especializan en prestar a pequeñas y micro empresas ha ido disminuyendo y probablemente haciéndose más sólido.

(Miercoles 1 de junio de 2016)


Las Mipymes, algunos aportes

Según el Censo Económico 2008, en el Perú, del total de empresas existentes, 95% son micro, pequeñas y medianas (Mipymes). La legislación indica que las Mipymes son, en general, aquellas que venden hasta un máximo de 2,300 UIT. Sin embargo, a pesar de su gran número, estas contribuyen con apenas 20% del valor agregado total no agrícola y con 8% de la recaudación de impuesto a la renta (IR). Pero lo que les da verdadera relevancia es que emplean a más de 90% de la PEA no agrícola, dando una primera idea de que el principal problema de este tipo de empresas es su baja productividad.

La legislación les da algunos beneficios a las Mipymes en el aspecto tributario y laboral, pero sobre todo se concentra en la micro (vende máximo 150 UIT). Para este segmento da una mayor flexibilidad laboral y subsidia parte de la seguridad social y las pensiones. En la parte tributaria se han creado esquemas de pago único, reduciendo al mínimo los trámites. Sin embargo, a pesar de esto, los resultados en formalización, entendido como aquel negocio que cuenta con RUC, son insatisfactorios.

En la actual coyuntura electoral, el tema de la Mipymes ha entrado en debate y los candidatos han hecho múltiples ofrecimientos. Algunos dejan ver que no existe un real conocimiento del sector. Para tratar de llenar este vacío, en Macroconsult hemos elaborado un reporte sobre este sector haciendo uso de información secundaria diversa. Los datos de la EMYPE muestran que la mayoría de dueños de Mipymes tienen máximo secundaria completa, mínimo interés en buscar cursos de capacitación y prefieren no asociarse con sus pares para fines empresariales. Poseen computadoras o laptops modernas, aunque con escasa conexión a Internet. Casi 50% tiene acceso a financiamiento. Por su parte, la ENAHO muestra que 83% de los independientes tienen negocios informales (sin RUC) dado que no consideran necesario formalizarse o sus negocios son muy pequeños. Esta fuente permite observar también que 69% de las Mipymes tienen un solo trabajador y que alrededor de 60% de los negocios tienen menos de cinco años. En el documento se estiman regresiones para explorar la productividad con los microdatos disponibles. Se observa que la productividad de las empresas está asociada a tener computadora/laptop, acceder a financiamiento, un dueño con más nivel de educación, tener más años de operación y ser formal. Respecto a la asociatividad, la evidencia indica que no contribuye a la productividad de las Mipymes, a pesar de ser propiciada por la Ley.

Si bien este esfuerzo da algunas luces sobre el sector Mipyme, hace falta un mayor esfuerzo de parte del Ministerio de la Producción para conocer a cabalidad el sector y se haga posible conocer su problemática. En primer lugar, debemos saber cuántas son (censo de Mipymes) y, en segundo lugar, saber en profundidad cuáles son sus características, tanto de las formales como de las informales. Esto es esencial para poder implementar políticas efectivas para elevar su productividad y formalizarlas.

(Miercoles 22 de marzo de 2016)


¿Riesgo inflacionario?


2015 cerró con una inflación de 4.4%, la más alta de los últimos siete años, que preocupa a la población en general y al BCRP que ha subido dos veces su tasa. Existen múltiples causas. La primera es la elevación del tipo de cambio durante el año, que paso de S/. 3.0 a S/. 3.41, lo que implica una devaluación de 14% que presiona sobre los precios importados y, con ello, sobre los precios al consumidor.

La elevación del precio de los alimentos, por su importancia, juega un rol clave en la subida. Alimentos y bebidas explica 37% de la canasta de consumo en Lima Metropolitana y con su crecimiento de 5.4% explica la mitad del crecimiento inflacionario de 2015. La elevación de las tarifas eléctricas también ha jugado un rol, debido a que Osinergmin actualizó algunos costos que se encuentran en dólares.

¿Qué podemos esperar en 2016? En principio, muchos de los factores que explican la inflación del 2015 persistirán en el verano: continua la subida del tipo de cambio, el efecto de la actualización de las tarifas eléctricas y la elevación del precio de los alimentos.

A esto debemos añadirle algunos riesgos adicionales que tienen el mismo origen: el Fenómeno de El Niño (FEN). Como sabemos, el riesgo de que el FEN sea como el de 1998-1999 se ha diluido y hoy solo cuenta con una probabilidad de 5%; ahora tiene una mayor probabilidad un FEN de mediana intensidad (65%). Si bien es una buena noticia, los efectos pueden seguir siendo negativos y pueden afectar la provisión de alimento que viene de la costa norte de nuestro país con efectos directos sobre los precios, en particular para el arroz. Las sequias en la sierra sur es el otro efecto negativo. Si bien esto no ha sido confirmado, es sintomático que algunas regiones se hayan declarado en emergencia.

Finalmente existe la preocupación por la elevación del precio del pollo. Sobre ello hay que indicar que, en términos reales (ajustado por inflación), su precio no ha mostrado mayor variación en los últimos 13 años. Esto es así porque dicho mercado es bastante competitivo, es decir, cuando el precio se eleva, gran cantidad de pequeños productores aumentan su oferta y reducen así el precio de mercado. Cuando ocurre el fenómeno inverso, los pequeños productores se retiran, cae la oferta y el precio de mercado sube. Un hecho que muestra su grado de competencia es que, en 2008, a pesar de que insumos subieron de manera notable, el precio del pollo no varió significativamente. Y es que, si alguien eleva su precio de venta, simplemente pierde mercado.

Un factor que reduce la inflación es que la economía se encuentra hoy creciendo a alrededor de 3%, por debajo del potencial de 4.5%. Así, si bien existen factores de oferta que elevan los precios (FEN y tipo de cambio), existen también factores de demanda que reducen tales las presiones. En ese sentido, esperamos que hacia 2017 la inflación converja al límite superior de la banda inflacionaria del BCRP (3%).

(Miercoles 27 de enero de 2016)




China, principal riesgo en 2016

El 2015 ha sido un año malo para la economía peruana. En el plano internacional la desaceleración de China se ha hecho evidente y con ello el precio del cobre ha llegado a su nivel más bajo en cinco años. Por su parte, la expectativa del retiro de los estímulos monetarios por parte del Fed, que se concretó en diciembre, elevó el tipo de cambio y metió en problemas a algunas empresas endeudadas en dólares. En el plano local, de no ser por el buen desempeño de la minería, estaríamos hablando de un crecimiento inferior al 2%.

Ad-portas del nuevo año hay que decir que no se ve demasiado prometedor. Nuevamente las toneladas exportadas de cobre harán que nuestro crecimiento se encuentre alrededor de 3%, gracias a la entrada de los grandes proyectos mineros. Pero la parte no primaria, es decir, la demanda dirigida a las empresas, no se alejaría del 2% del crecimiento al que creció en el 2015. En lo que respecta al contexto internacional, se espera que China continúe su desaceleración (la mayoría de analistas tienen claro que el nuevo crecimiento “normal” de ese país está más bien lejos del 7%) y que Estados Unidos crezca a una tasa de 2.5%, con una tasa de desempleo que sigue cayendo, aunque más lentamente, y una inflación que vuelve a su nivel de largo plazo (2%). En ese contexto, sin duda, el Fed seguirá elevando su tasa, evitando sorprender al mercado y el tipo de cambio continuará al alza.

Pero el hecho más saltante del 2016 son las elecciones presidenciales. En principio no hay ningún riesgo de que el modelo económico que ha hecho crecer al país en los últimos 20 años sea modificado, pero las dosis de populismo cada vez se hacen más evidentes. Por ejemplo, los principales candidatos ofrecen, de una u otra forma, reducir los impuestos, como si esta fuera una solución mágica a todos los problemas de informalidad en el país. Ante ello hay que indicar que el país necesita elevar su gasto público en educación y salud y para ello se necesita seguir elevando la presión tributaria.

Por suerte, hay una parte positiva común entre todos los candidatos. Todos tienen claro que se debe hacer un esfuerzo público importante para llevar a cabo grandes proyectos de infraestructura. Esta idea es importante, ya que en el actual entorno en que la inversión privada se encuentra cayendo, es necesario que el sector público la apoye vía asociaciones público privadas o iniciativas privadas. De esta forma iremos regresando, aunque lentamente, a nuestro crecimiento potencial de entre 4.5% y 5%.

En conclusión, 2016 es un año para seguir siendo cauto. La demanda dirigida a las empresas seguirá lenta y los proyectos de inversión deben ser evaluados tomando en cuenta que nuestra nueva normalidad es de un crecimiento de 4% en los próximos dos años. El tipo de cambio continuará al alza, por lo que si se tiene deuda en dólares, hay que cubrirla lo antes posible, para evitar pérdidas inesperadas. Finalmente, habrá que esperar si el nuevo gobierno es menos conservador en términos fiscales, ya que eso es lo que requiere nuestra economía.

(Miercoles 20 de enero de 2016)


2016, un año lleno de retos

El 2015 ha sido un año malo para la economía peruana. En el plano internacional la desaceleración de China se ha hecho evidente y con ello el precio del cobre ha llegado a su nivel más bajo en cinco años. Por su parte, la expectativa del retiro de los estímulos monetarios por parte del Fed, que se concretó en diciembre, elevó el tipo de cambio y metió en problemas a algunas empresas endeudadas en dólares. En el plano local, de no ser por el buen desempeño de la minería, estaríamos hablando de un crecimiento inferior al 2%.

Ad-portas del nuevo año hay que decir que no se ve demasiado prometedor. Nuevamente las toneladas exportadas de cobre harán que nuestro crecimiento se encuentre alrededor de 3%, gracias a la entrada de los grandes proyectos mineros. Pero la parte no primaria, es decir, la demanda dirigida a las empresas, no se alejaría del 2% del crecimiento al que creció en el 2015. En lo que respecta al contexto internacional, se espera que China continúe su desaceleración (la mayoría de analistas tienen claro que el nuevo crecimiento “normal” de ese país está más bien lejos del 7%) y que Estados Unidos crezca a una tasa de 2.5%, con una tasa de desempleo que sigue cayendo, aunque más lentamente, y una inflación que vuelve a su nivel de largo plazo (2%). En ese contexto, sin duda, el Fed seguirá elevando su tasa, evitando sorprender al mercado y el tipo de cambio continuará al alza.

Pero el hecho más saltante del 2016 son las elecciones presidenciales. En principio no hay ningún riesgo de que el modelo económico que ha hecho crecer al país en los últimos 20 años sea modificado, pero las dosis de populismo cada vez se hacen más evidentes. Por ejemplo, los principales candidatos ofrecen, de una u otra forma, reducir los impuestos, como si esta fuera una solución mágica a todos los problemas de informalidad en el país. Ante ello hay que indicar que el país necesita elevar su gasto público en educación y salud y para ello se necesita seguir elevando la presión tributaria.

Por suerte, hay una parte positiva común entre todos los candidatos. Todos tienen claro que se debe hacer un esfuerzo público importante para llevar a cabo grandes proyectos de infraestructura. Esta idea es importante, ya que en el actual entorno en que la inversión privada se encuentra cayendo, es necesario que el sector público la apoye vía asociaciones público privadas o iniciativas privadas. De esta forma iremos regresando, aunque lentamente, a nuestro crecimiento potencial de entre 4.5% y 5%.

En conclusión, 2016 es un año para seguir siendo cauto. La demanda dirigida a las empresas seguirá lenta y los proyectos de inversión deben ser evaluados tomando en cuenta que nuestra nueva normalidad es de un crecimiento de 4% en los próximos dos años. El tipo de cambio continuará al alza, por lo que si se tiene deuda en dólares, hay que cubrirla lo antes posible, para evitar pérdidas inesperadas. Finalmente, habrá que esperar si el nuevo gobierno es menos conservador en términos fiscales, ya que eso es lo que requiere nuestra economía.

(Miercoles 30 de diciembre de 2015)


Sudamérica, dos realidades distintas

Las principales economías sudamericanas vivieron un periodo de auge gracias al boom del precio de las materias primas. Pasado este periodo, los menores precios han evidenciado que economías han sido macroeconómicamente responsables y cuáles no. Así, podemos diferenciar dos grupos: el Mercosur y la Alianza del Pacífico.

Existen dos factores comunes que grafican el desempeño de los países del Mercosur en los últimos años: la desaceleración de sus economías y las fricciones políticas internas. Tal es el caso de Brasil, Argentina y Venezuela. Las tres economías presentan resultados decepcionantes en los últimos tres años, con un crecimiento marginal o negativo y una inflación alta y que se acelera, sobre todo en el caso de Argentina y Venezuela, donde los bancos centrales, lejos de ser independientes, son un anexo del gobierno que financia cualquier déficit.

En el ámbito político, los tres países enfrentan importantes fricciones. En Argentina, la elección de Macri trae un cambio radical en el contexto económico dado su corte liberal, aunque no sin inconvenientes. En Venezuela, parece avizorarse el comienzo del fin del chavismo, dado que la oposición ganó el congreso. En Brasil, la probabilidad de que se destituya a la presidenta se ha incrementado, dado que no cesa el escandalo alrededor de la operación Lava Jato.

Las perspectivas para estos países, como es de esperarse, son negativas. En Argentina se espera una caída del PBI de 1.4% en 2016 en línea con las reformas llevadas a cabo por Macri, sobre todo la de soltar el tipo de cambio que por años ha sido controlado. En Brasil se espera una caída de 1% por las medidas de austeridad fiscal y la menor inversión privada por la caída de las expectativas. En Venezuela se espera una verdadera catástrofe, con una caída de 6.5% del PBI, debido a que el petróleo ha dejado de ser el motor de la “Revolución Bolivariana”, aunque existen visos de esperanza con el nuevo poder adquirido por la oposición.

En la Alianza del Pacífico, el análisis va por otra parte. Si bien las economías han enfrentado también una desaceleración y una inflación que se encuentra temporalmente fuera del rango meta, las criticas vienen más bien por la falta de respuesta de sus autoridades económicas, dado que tanto los ministerios de hacienda como los bancos centrales contaban con los recursos necesarios para ello. Sin embargo, las economías no han enfrentado cifras negativas en su crecimiento, a pesar del fuerte impacto que ha significado la caída del precio del cobre, para Chile y Perú, y el petróleo, en Colombia.

Para el 2016, se espera que la economía chilena crezca 2%, mientras que la peruana lo haría a 3.2%. Colombia, por su parte crecería 3.3% y podría ser aún más. Recientemente el gobierno colombiano y las FARC llegaron a un acuerdo sobre la reparación y la justicia para las víctimas del conflicto armado, clave para el proceso de paz. De firmarse el acuerdo, la economía colombiana se vería impulsada por un aumento en las inversiones.

(Miercoles 23 de  diciembre de 2015)


¿Nos debe preocupar la subida del tipo de cambio?

El tipo de cambio se encuentra en S/. 3.37, cuando a comienzos de octubre se encontraba en S/. 3.23. Sin embargo, la tendencia al alza del dólar no ha estado libre de altibajos, debido a la intervención del BCRP, que realizó ventas en mesa de negociación (US$ 2,234 millones en los últimos cuatro meses), además de usar otros instrumentos como los swaps cambiarios y los certificados de depósito reajustables.

La subida del tipo de cambio preocupa a los agentes ya que, si poseen deudas en dólares y reciben sus ingresos en soles, su subida genera un aumento de la deuda en términos de moneda nacional, que en el extremo puede conducir a una cesación de pagos. A esto se le denomina efecto “hoja de balance”. De hecho, por este efecto, desde el tercer trimestre del año pasado, cuando comienza la elevación del tipo de cambio, la perdida cambiaria de un grupo de empresas listadas en bolsa y que se desenvuelven en el sector de consumo masivo puede llegar a representar hasta 17% de la utilidad operativa, con algunas bastante por encima de este promedio.

Esta es la principal razón por la que se pierde confianza en la economía cuando el tipo de cambio se encuentra al alza, aunque sus efectos son solo de corto plazo, ya que los agentes toman medidas para mitigar las pérdidas. Así, esto no debe hacernos perder de vista que la subida del tipo de cambio tiene un efecto más importante y positivo, aunque menos evidente: la elevación del tipo de cambio hace más competitivo al sector transable de la economía, ya que permite competir a los exportadores y a los productores nacionales (que compiten con importaciones) en mejores condiciones, pues abarata los productos nacionales frente a los del resto del mundo.

De hecho, hasta hoy el sector transable de la economía peruana sigue pagando los efectos negativos que género que a finales de 2012 el tipo de cambio se ubique alrededor de S/. 2.55. En ese momento, las empresas que compiten con exportaciones o aquellas que exportaban productos no tradicionales se vieron muy afectadas, a pesar que no habían caído sus niveles de productividad. Para graficar esto podemos ver las cifras de crecimiento de ambos sectores: la manufactura no primaria, la de mayor valor agregado, viene cayendo 18 meses y cerró el 2014 con una caída de 1.5% y viene cayendo en el 2015 (enero – setiembre) a una tasa de -2.7%.

Las exportaciones no tradicionales, por su parte, vienen cayendo 8.6% entre enero y setiembre de este año, frente al mismo periodo de 2014. Las exportaciones agropecuarias, que imprimían de cierto dinamismo al rubro no tradicional, se encuentran cayendo en los últimos meses a pesar de las importantes ventajas naturales que tiene nuestro país.

En ese sentido, es necesario que el BCRP deje que el tipo de cambio siga subiendo, solamente interviniendo cuando la volatilidad de exacerba. Es importante que la economía recupere su competitividad internacional, en un entorno en el que nuestros principales competidores han tomado la delantera, con devaluaciones que exceden el 35% desde inicios de 2014.

(Miercoles 25 de noviembre de 2015)


Cambio de condiciones macro y las empresas

La situación económica ha cambiado notablemente por el fin del boom del precio de las materias primas que vivimos hasta hace un par de años y por la menor entrada de capitales que dinamizaba a las economías emergentes. Las principales variaciones para el Perú en el entorno macro serían: a) menor demanda internacional por la desaceleración de China, b) precios de las materias primas bastante por debajo de los promedio de la década pasada, c) menor entrada de capitales y elevación de la tasa de interés internacional por el fin de los estímulos monetarios en Estados Unidos, d) subida del tipo de cambio, e) crecimiento de la economía peruana alrededor de 3% hacia 2016, f) menor generación de empleo y estancamiento de los salarios, y g) menor precio del petróleo y de los insumos en general.

¿Cómo afectan estas nuevas condiciones macro a las empresas? Todo va a depender de su nivel de endeudamiento y exposición al tipo de cambio. Como es evidente, la economía presentará un menor crecimiento de la demanda, dado que el PBI) se ubicará alrededor de 3%. Pero inclusive este número puede ser engañoso, ya que en buena parte se explicaría por la puesta en marcha de proyectos mineros, como la ampliación de Cerro Verde y Las Bambas. Si pensamos que la minería crece cero en 2015 y 2016, tendríamos un avance alrededor de 1.5% en ambos años.

Con una menor demanda, las utilidades netas se verán reducidas. Aunque más importante aún es la subida de dos costos claves: la tasa de interés y el tipo de cambio. Las condiciones económicas en Estados Unidos han mejorado mucho (a setiembre, la tasa de desempleo se encuentra en 5.1%). Por este motivo, el Fed elevaría su tasa de referencia a inicios del próximo año. Esto subiría el costo de financiamiento en todos los mercados y puede acentuar la salida de capitales de los países emergentes y, con ello, la subida del tipo de cambio que, en parte, comenzó hace varios trimestres anticipándose a estos eventos.

Entonces, las empresas que han tomado créditos con tasas de interés variables, tienen deudas en dólares (con ingresos en soles) y no tienen cobertura o las han tomado pero de manera insuficiente, son las que serán más afectadas con el cambio de condiciones. Además, la estructura de la deuda también es importante: aquellas que tengan la mayor parte de su deuda acumulada a menos de un año, sufrirán un mayor impacto.

Sin embargo, dos factores disminuirán el efecto de las condiciones adversas sobre las empresas, lo que las ayudará, en parte, a mantener sus márgenes. Por un lado, con la desaceleración de la economía, los salarios se estancarían o crecerían marginalmente en los próximos trimestres. Además, el precio de insumos, como el petróleo y los granos, se mantendría estable por la menor demanda de China y los cambios tecnológicos.

En resumen, las empresas ya deberían estar coberturadas con instrumentos financieros ante nuevas condiciones ya que de lo contrario deberán asumir importantes pérdidas.

(Miercoles 28 de octubre de 2015)


Mercado laboral limeño: pérdida de dinamismo

En 2013, la PEA empleada en Lima Metropolitana crecía a un ritmo promedio de 2.5%. Sin embargo, con la desaceleración de la economía, el empleo creció apenas 1% en 2014. La pérdida de dinamismo en el mercado laboral ha continuado y entre enero y agosto de este año creció en promedio 0.4% anual promedio por mes, llegando a mostrar tasas negativas en febrero y abril, por primera vez en siete años.

Hasta hace unos meses, los ingresos laborales mostraban una situación opuesta. Mientras el crecimiento del empleo se desaceleraba, los ingresos llegaron a crecer por encima de 7%. Esta aparente contradicción tiene su explicación en cómo evoluciona la composición del empleo en términos de adecuado e inadecuado (subempleo): cuando los empresarios vieron el proceso de desaceleración, se inicia una fuerte absorción de mano de obra adecuadamente empleada (de mayor productividad) que reemplaza al empleo de menor productividad (subempleado). Esto hizo que el promedio de los salarios crezca aunque el empleo se desacelere.

Sin embargo, este proceso ha terminado, y a partir de junio de este año, la desaceleración de los ingresos se ha hecho evidente. Así, entre junio y agosto de 2015, los salarios en Lima, en términos reales (es decir, ajustados por inflación), cayeron 1.2% anual en promedio cada mes.

La caída de los ingresos parece ser una respuesta natural a la prolongada desaceleración de la economía, que como indican las proyecciones de Macroconsult, se mantendría, por lo menos, hasta el 2016. En ese sentido, se anticipa que la situación actual se mantendría el próximo año, con el empleo creciendo marginalmente y los ingresos reales cayendo, producto de la desaceleración y una mayor inflación. Esto implica que las empresas de consumo masivo se enfrentan a un entorno diferente al que habíamos estado acostumbrados en los últimos diez años (consumo creciendo 6% anual en promedio). Será necesario entonces, en el 2016, ser más cautos con los planes de inversión y apertura de nuevos establecimientos.

Sectores y conos en Lima
Las Encuesta Permanente de Empleo (EPE) elaborada por el INEI permite ver cómo se comportan los ingresos en los diferentes sectores y conos de la ciudad. Por sectores, los ingresos en el sector construcción son los más importantes pero vienen cayendo desde mayo de 2014, en línea con la evolución del sector, aunque el empleo ya comienza a recuperarse: en agosto creció 5.6%.

El sector de servicios, que es el segundo de mayor ingreso (pero que contrata la mayoría de trabajadores en la capital), ha crecido sostenidamente en todo el periodo, aunque desde junio viene mostrando un menor ritmo de crecimiento y, de hecho, presenta una ligera caída en agosto, último mes disponible.

El cono centro es el que recibe los mayores ingresos pero en los tres últimos meses ha detenido su aumento. La misma situación de estancamiento vemos en el cono norte, que ha sido un foco de atracción de inversiones para el consumo masivo. Pero más preocupante es el caso del cono sur, donde los ingresos reales vienen cayendo desde inicios de 2013.

(Miercoles 30 de setiembre de 2015)


Consumo privado: punto de quiebre

La economía peruana se encuentra afectada por las condiciones externas, lo que hace que este año alcancemos apenas un crecimiento de 2.8%. Dado que tenemos dos años de bajo crecimiento, nos encontramos en un punto de quiebre: no parece posible que la economía peruana vuelva a mostrar el dinámico crecimiento del consumo que mostraba hasta hace un par de años.
 
Empecemos con las buenas noticias: dos variables muestran un desempeño positivo en lo que respecta al consumo. La primera es la recaudación del IGV interno, es decir, aquel que se grava a las transacciones nacionales que no incluye las importaciones. En julio creció 7.5% y se viene acelerando, dado que durante el año acumula una variación de 2.9%. El otro indicador positivo es el de salidas áreas nacionales (vuelos), que a pesar de la desaceleración de la economía, sigue creciendo a tasas por encima de 10% promedio entre enero y julio de 2015, inclusive más que el año pasado, cuando lo hacía alrededor de 5.5% promedio mensual.

Ahora las malas noticias: hay más indicadores que nos hacen pensar que la situación dista mucho de ser favorable para el consumo. El primero es el ingreso real promedio mensual en Lima Metropolitana, que entre marzo y julio de este año cayó 5.9%, debido a que se detuvo la generación de empleo formal que venía creciendo a tasas cercanas a 7% hasta hace unos meses y presionaba al alza los salarios. En julio, el subempleo creció 3.1% reduciendo con ello el ingreso promedio.

Un segundo indicador negativo es la venta de autos (desestacionalizadas) que vienen cayendo desde octubre de 2013 y no hay visos de que mejore a corto plazo.

Un tercer indicador negativo es la venta al por menor. Según información del Ministerio de la Producción, en junio las ventas de estos establecimientos crecieron 3%, con un crecimiento de la venta en supermercados de 5%, pero con una caída de 4.8% en las ventas de las tiendas por departamento y de 6.7% en la venta de equipos. Si ponemos estas ventas en términos reales, tomando en cuenta que la inflación de junio fue 3.5%, vemos que se encuentran en terreno negativo. Pero puede ser aún peor, ya que la cantidad de establecimientos de las tiendas mayoristas han crecido alrededor de 4% en junio respecto al mismo mes de 2014.

Esta misma situación se ve reflejada en la venta de las principales empresas de consumo masivo que cuentan con información pública (listadas o no en bolsa). Sin tomar en cuenta la expansión de establecimientos para la venta, vemos que en términos reales se mantuvieron en el segundo trimestre (3.3% de crecimiento menos el mismo número de inflación, ver gráfico 3). Dentro del grupo bajo análisis, una de las más golpeadas es Alicorp, cuyas ventas cayeron 5.7% en el segundo trimestre en términos nominales, igual que la baja del primer trimestre.

Las empresas deben tomar sus previsiones en la actual coyuntura, ya que la situación podría agravarse si China se desacelera aún más y si el fenómeno de El Niño toma una calificación de extraordinario en 2016.

(Miercoles 16 de setiembre de 2015)


¿Impulso al sector inmobiliario?


La ley de promoción de arrendamiento, contenida en el Decreto Legislativo Nro. 1177 dado por el Ejecutivo, es un paso adelante. Este crea el registro de la actividad de los arrendatarios (RAV), lo que generará un historial crediticio para las personas que deseen adquirir una vivienda, o cualquier tipo de bien, y que no puedan demostrar sus ingresos (normalmente los trabajadores informales, que pueden llegar a ser 70% de la Población Económicamente Activa –PEA- privada urbana).

Parece positivo también que el gobierno cree nuevos esquemas de venta en el sector inmobiliario, dado que, como indicó la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco), existe un exceso de oferta de departamentos en el mercado.

Si bien hay algunos aspectos positivos, existen otros que no quedan muy claros y que podrían ser explicados en el reglamento que, según el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, debe salir en un periodo máximo de 30. Estos son:
  • Una de las razones por las cuales la ley creó tanta expectativa en la población (ha merecido muchos titulares en la prensa, no necesariamente especializada), es la desaparición o no de la cuota inicial. Al respecto, la ley y las declaraciones del Ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento indican que para el mecanismo de arrendamiento con opción de compra no desaparece la cuota inicial, ya que el que comprador tendrá que obtener un crédito hipotecario para hacerse de la vivienda y ser elegible para un banco, a la luz del historial de buen pagador que queda registrado en el RAV.
  • En el mecanismo de arrendamiento financiero, o leasing, se supone debería desaparecer la inicial dado que el banco podría cobrar la propiedad mediante cuotas mensuales, rompiendo la barrera de entrada (alto monto de la cuota). Sin embargo, una rápida inspección a los sistemas de este tipo que existen en países como Chile y Colombia, demuestra que se exige alguna prima de entrada, tal como lo estipula la ley publicada por el gobierno, que podría llegar a ser un monto significativo. Habrá que esperar el reglamento y cómo los bancos, de interesarse, lo ponen en marcha.
  • Un tema complejo vinculado al alquiler es el desalojo. Muchos propietarios reconocen el riesgo de alquilar sus casas, ya que si se ven en la necesidad de sacar a su inquilino deben incurrir en una serie de costos para llevar a cabo un juicio y expulsar a la persona morosa. Si bien esta ley trata de generar una “vía rápida” para solucionar este tipo de conflictos, asume implícitamente que todas las instituciones relacionadas, sea el Poder Judicial o la Policía Nacional, llevan a cabo su trabajo con la debida velocidad. Por desgracia, la experiencia deja claro que en la mayoría de casos no sucede así.
En conclusión, no son tan evidentes los beneficios marginales que puede llegar a tener la ley, dado que no modifica sustancialmente las condiciones actuales del mercado. El reglamento ayudará a dilucidar alguna de estas dudas.

(Miercoles 5 de agosto de 2015)



Bolsa de Shanghái: ¿evento aislado o señal de algo peor?


La caída de la bolsa de valores de Shanghái implicó una destrucción de riqueza de US$ 3.9 billones, la peor baja de las últimas dos décadas. Desde octubre de 2014, cuando la bolsa de Shanghái inició su acelerada subida, se acumuló una variación de 115%. La explicación se encuentra en el tipo de operaciones que las autoridades permitieron: aquellas con cuentas de margen, que implican prestarse dinero para comprar acciones, crecieron de manera acelerada. De hecho, en la actualidad, la deuda relacionada con esas cuentas asciende a US$ 232 mil millones.

Como parece obvio, el sistema de inversión mediante cuentas de margen solo funciona mientras el precio de las acciones este al alza. Así, en la medida que se comienzan a ejecutar las ganancias generadas, las acciones inician una corrección que provoca que los precios caigan rápidamente, haciendo insostenible el manejo de las cuentas de margen. Desde el 12 de junio y el 8 de julio, la bolsa cayó 32%. Así, podemos calificar que lo que se gestó en la bolsa de Shanghái entre octubre de 2014 y junio de 2015 era una burbuja bursátil. El crecimiento se sustentó en el crédito que no implica la generación de nuevo valor real. De ahí que la caída haya sido exagerada.

Antes de la baja de la bolsa, se observó también una caída en el precio de los departamentos nuevos (promedio de 70 ciudades). De hecho, en mayo de este año hubo un retroceso de 6% en términos anuales, y se mantienen nueve meses de caídas continuas. Antes de que China iniciara su lento proceso de desaceleración, se decía que el sector inmobiliario chino gestaba una burbuja. Aparentemente su “estallido” no ha sido tan fuerte como se esperaba.

En esa línea, algunos analistas piensan que existen similitudes entre la China de hoy y el Japón de 1990. En ambos casos cayó el precio de las casas y los índices bursátiles. Sin embargo, hay que ser cautos con este análisis, ya que cuando Japón comenzó con sus problemas económicos, el PBI per cápita era el de un país desarrollado. En China, el grado de avance a nivel de PBI per cápita es inferior al de Perú, aunque el tamaño de las economías sea similar (recordemos que China tiene una población de 1,300 millones de personas). Además, es poco probable que las consecuencias de la bolsa se propaguen por toda la economía, ya que el efecto riqueza negativo generado afectaría a los inversores, que llegan a 6.6% de la población de China (90 millones).

No se descarta que esto pueda tener algunos efectos en el crecimiento. Como sabemos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reducido sus proyecciones para China a 6.8% en 2015 y 6.3% en 2016. Podrían revisarse a la baja luego de estos eventos. De ser así, el impacto sobre los commodities se incrementaría. Por ejemplo, en el caso del cobre, la caída de la bolsa de Shanghái hizo bajar el precio de cUS$ 260 por libra a cUS$ 250 por libra, alrededor del cual se ha mantenido en los últimos días. Si este promedio se mantiene en el año, las exportaciones mineras agravarían su caída.


(Miercoles 22 de julio de 2015)


Entrevista con Christian Hudwalker en ATV+



¿Nos debemos acostumbrar a un crecimiento chino de 7%?

A inicios del siglo XXI, la economía china explicaba ya 7.4% del PBI mundial. Para 2015, su importancia subiría a 17%, según estimaciones recientes del FMI. Con tasas de crecimiento que han hasta triplicado el crecimiento mundial, este resultado no debería sorprender. Sin embargo desde inicios de 2012, China comenzó a desacelerarse de manera preocupante. Ese año se registró un crecimiento de 7.9%, tasa que sorprendió negativamente porque en 2011 la economía había crecido 9.3%.

Datos recientemente publicados muestran que esta situación continúa. Las exportaciones chinas cayeron 2.5% en mayo, si se compara con el mismo mes del año pasado, acumulando tres meses seguidos de bajas. Las importaciones, por su parte, cayeron 17.6% en mayo con respecto al mismo mes de 2014, acumulando siete meses seguidos de bajas. Las que vienen de la Unión Europea son las que más han bajado (-24%), a pesar de que el tipo de cambio yuan/euro ha venido disminuyendo en los últimos meses con la puesta en marcha de las expansión monetaria del BCE. Las importaciones de cobre, según datos de J.P. Morgan, disminuyeron 6.4% en mayo en términos de volumen, lo que implica una caída en valor de alrededor de 15%, si le sumamos la baja en el precio.

El FMI espera que China cierre 2015 con un crecimiento de 6.8% y 2016 con 6.3%, lo que implica una lenta desaceleración. Aunque una forma de interpretar la situación es que las autoridades económicas intentan cambiar el patrón de crecimiento de la economía, este no parece ser el caso a juzgar por las medidas implementadas, ya que la caída es más fuerte de lo “planificado”. En setiembre del año pasado, las autoridades pusieron en marcha un plan de estímulo para dinamizar la inversión en construcción (representa alrededor del 15% del PBI). Además, los préstamos vinculados a este sector suman 20% del total del crédito bancario. Por otro lado, luego de permitir que el yuan se aprecie, el banco central chino ha vuelto a depreciarlo. Esto deja claro que las autoridades ven con preocupación que el crecimiento se encuentra en rápida desaceleración y se desvía de la meta de 7% anual, que se fijó en el XII plan quinquenal.

En ese sentido, no solo debemos acostumbrarnos a ver a China creciendo alrededor de 7%, sino que, parece ser, será a tasas aún más bajas. De hecho, el BBVA estima que su crecimiento potencial se ubica en 6.5%. Para Perú, esto es una mala noticia, dado que en el mejor de los casos, el precio del cobre no seguiría bajando (en lo que va del año, el promedio se encuentra US$ 2.65 por libra). Por el momento, estamos afrontando la caída de los precios con una mayor cantidad exportada debido a la entrada de nuevos proyectos como Constancia y Toromocho y los que se vienen (Las Bambas y la ampliación de Cerro Verde). Sin embargo, más adelante deberemos modificar el patrón exportador hacia China, de insumos a productos con mayor valor agregado, como productos de agroexportación en los que tenemos importantes ventajas competitivas.


(Miercoles 24 de junio de 2015)


Sector inmobiliario: fin del boom…por el momento


El precio del metro cuadrado de departamento se elevó a una tasa promedio anual de 18% entre 2007 y 2013. Esto generó algunas preocupaciones con respecto a la existencia de una burbuja inmobiliaria. Macroconsult elaboró un Reporte Económico Mensual (REM) para estudiar este tema donde se concluía que lo que existía en el Perú era un boom y no una burbuja, dado que el crecimiento del precio estaba basado en fundamentos reales: muchas personas habían elevado su poder adquisitivo y buscaban hacerse de casa (o departamento) propia.

Sin embargo, la actual desaceleración ha hecho que los precios de las viviendas caigan en los últimos dos trimestres del año pasado. En el segundo trimestre de 2014 el precio cayó 6.9% y en el cuarto trimestre lo hizo a 2.2% en los distritos más exclusivos de Lima. Este proceso, que ya se vio también el año pasado, hace pensar que la demanda de viviendas, en el mejor de los casos, se ha estancado, producto del menor crecimiento del PBI y la subida del tipo de cambio que experimenta la economía peruana.

A pesar de los anterior, el crédito hipotecario total sigue creciendo a tasas superiores a 10% en abril, muy disimiles en lo que respecta a monedas: el crédito en soles crece a 23.3%, mientras que en dólares cae -8.8%. La explicación para este comportamiento es que en la actualidad, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) viene incentivando el crédito en soles en desmedro del de moneda extranjera, como parte de sus medidas de desdolarización. De hecho, el BCRP castiga con mayores encajes a las empresas bancarias que tengan crecimientos de crédito hipotecario en dólares por encima de lo indica-do. Algo similar ocurre con el crédito vehicular en dólares.

Nuevos incentivos al sector inmobiliario
Como parte del pedido de facultades legislativas al Congreso de la República, el ejecutivo impulsaría el llamado Leasing Inmobiliario, que permitiría adquirir una casa propia sin necesidad de pagar una cuota inicial. Sin embargo, para que esta ley tenga el éxito esperado, es necesario que sea clara y no defienda al arrendatario moroso. Muchos propietarios desisten de alquilar sus casas por miedo a que el inquilino no pague o no quiera abandonar la propiedad, y debe pasar por un prolongado proceso judicial que solo lo hace incurrir en costos.

Perspectivas
En el sector inmobiliario existen razones para que la demanda de vivienda siga creciendo y, con ello, los precios. La masa de gente entre 25 y 44 años es mayoritaria en el Perú y la que más ingresos tiene. Es en este periodo del ciclo de vida que los agentes adquieren propiedades. Además, en 2016, la economía recuperaría parte del dinamismo perdido en 2014 y 2015. Para el sector construcción, como un todo, se espera que tenga un mejor segundo semestre en 2015, ya que las grandes obras de infraestructura se encuentran en marcha.

En resumen, por ahora el boom de precios de departamentos ha terminado. Si la economía se reactiva, podemos retomar el crecimiento de los precios.


(Jueves 18 de junio de 2015)



¿Qué pasa con el consumo?

Perú experimento un boom de crecimiento entre el año 2006 y el 2013, con un crecimiento promedio de 6.6%. En ese periodo, el consumo mostró un crecimiento similar al del producto, jugando un rol clave en el desempeño económico del país dado que pesa más de 60% del PBI total.

El ingreso nacional disponible es la variable clave para explicar el comportamiento del consumo. El PBI es el componente principal del ingreso disponible, pero los términos de intercambio juegan también un rol, dado que al caer, reducen el ingreso por exportaciones, neto de importaciones. Desde el segundo trimestre de 2014 hemos visto una desaceleración marcada del PBI y una caída de los términos de intercambio (por la caída del cobre y el oro) y, con ello, del ingreso disponible. En consecuencia, el consumo se ha desacelerado también, hasta cerrar el año con un crecimiento de apenas 3.6% (el más bajo desde el primer trimestre de 2005, si no tomamos en cuenta la crisis internacional 2008-2009). El PBI llegó a un crecimiento de 1% en el último trimestre y el consumo se desaceleró bastante menos. Y es que el consumo siempre se resiste a seguir el mismo ritmo de desaceleración, dado que las personas crean hábitos que son difíciles de cambiar a corto plazo.

Una variable que permite ver en detalle la debilidad del consumo, son las importaciones de bienes. Estas se mantuvieron en terreno negativo casi todo el año, cerrando 2014 con una tasa de crecimiento de apenas 0.6% (afectó también el mayor tipo de cambio que cerró en S/. 3.00). Al interior de estos vemos que, al cierre de 2014, la importación de bienes no durables creció 3.4%, mientras que los durables (que pueden verse con una inversión para los hogares) se retrajeron 2.3%. Esto nos sugiere que los hogares toman algún tipo de estrategia defensiva, dado que se encuentran postergando sus “inversiones” a favor de consumo a corto plazo.

Algunas ramas industriales que producen bienes para el consumo interno se han visto también perjudicadas con la desaceleración: cuero y calzado, por ejemplo, mostraron una caída superior al 15%. Algunas empresas también han tenido problemas. A manera de ejemplo, Alicorp, que tiene el 65% de su negocio enfocado en el mercado interno, presenta cifras negativas en sus ventas en el segundo semestre del año.

Una mirada al primer trimestre de 2015
La información del Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por GfK, no permite ser muy optimista con respecto al crecimiento del consumo en el I trimestre. El índice de percepción de la situación del hogar, componente clave del ICC, se venía recuperando suavemente desde julio de 2014 y alcanzó 114 puntos, pero cayó violentamente en febrero hasta los 100 puntos, indicando que los hogares se sienten en una situación bastante más vulnerable. En ese sentido, el consumo no se recuperaría durante el verano, llegando a una tasa de crecimiento de apenas 3.6%, en línea con el débil crecimiento del PBI esperado para el mismo periodo.


(Miercoles 6 de febrero de 2015)



Menor precio del petróleo y su impacto en el Perú


La reciente caída del precio del petróleo tiene una serie de implicancias en la economía mundial. De hecho, hemos pasado de un precio del petróleo cercano a US$ 100 por barril, a uno por debajo de US$ 50 por barril, lo cual se explica por movientes en la oferta y la demanda en el mercado mundial de petróleo.

Simultáneamente ocurren dos movimiento: una caída de la demanda mundial, por el menor crecimiento de China y la debilidad de Europa, y un cambio tecnológico importante en Estados Unidos que permite extraer petróleo de esquisto (shale-oil) de manera rentable, y además eleva la producción del crudo tradicional. Esto aumenta la oferta mundial de petróleo, con ello la cantidad transada en el mercado, y el precio cae de manera notable. Es un mercado con una elasticidad de demanda muy baja.

Con la baja de precios se esperaba que la OPEP reduzca su producción para elevar los precios del crudo. Sin embargo, esto no ocurrió. El principal país integrante de esta organización, Arabia Saudita, decidió no disminuir su producción. La lógica detrás de esta decisión parece ser que con un petróleo alto se propicia la entrada de nuevas explotaciones (principalmente de esquisto, que tiene un costo más elevado) y una reducción de su oferta los haría perder cuota de mercado. Además, en la actualidad, la OPEP solo representa 30% de la producción de petróleo mundial, por lo cual su poder para controlar los precios está limitada.

Finalmente, dado que algunos países pierden ingresos por la caída del petróleo, y ante la ausencia de una estrategia de la OPEP para elevarlo, aumentan su producción para evitar el desequilibrio de sus cuentas fiscales. Esta lógica individual tiene efectos en el agregado. Como resultado final, el precio cae aún más y la cantidad producida se eleva algo.

La economía peruana es importadora neta de petróleo, es decir, también exporta productos de petróleo. Esto implica que si bien existe un beneficio para nuestra economía por la caída del precio del petróleo, es menor que si solo lo importáramos, como es el caso de Chile. Así, se espera que la caída del precio signifique un ahorro de US$ 500 millones para el país, un mayor ingreso disponible y, por tanto, más consumo. Asumiendo que el petróleo se quede en US$ 50 en promedio durante 2015, ello puede llegar a 0.25% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que es en sí mismo un paquete reactivador.

¿Dónde se vería este ahorro? Los consumidores de combustible, familias y empresas serían los beneficiados. Por ejemplo, la caída en el precio de los gasoholes, desde 84 hasta 98, implica un ahorro para los usuarios de más de S/. 900 millones. Es decir, las familias peruanas tienen más dinero para dedicar a otros bienes. Por el lado empresarial, los sectores más beneficiados son transportes, cuyo gasto en combustibles es 22.2% del valor de su producción; pesca y acuicultura, con 19.5%; hierro y el acero, con 11.9%; elaboración de harina y aceite de pescado, con 7.8%; y generación eléctrica, con 6.3%.


(Miercoles 21 de enero de 2015)



El problema del agua ¿qué puede decir la economía?

El cambio climático afectará todo el quehacer humano en los próximos años. La evidencia científica señala que el aumento en la temperatura media de la Tierra (se elevaría 2%) va a tener repercusiones muy negativas en la disponibilidad de agua. Según el quinto informe de evaluación del IPCC, que es la entidad de la Naciones Unidas encargada de seguir el cambio climático, América Central y del Sur tienen como riesgo clave la disponibilidad de agua en las regiones semiáridas y dependientes del deshielo de los glaciares. Asimismo, hay un peligro importante de reducción en la producción de alimentos.

En esa línea, el Tyndall Center, institución que estudia el cambio climático, indicó que el Perú sería el tercer país más vulnerable al fenómeno climático, después de Bangladesh y Honduras, debido a la importante diversidad climática y de ecosistemas cuyo equilibrio se vería afectado ante cualquier cambio exógeno. Así, aumentarían las sequías, las lluvias fuertes, las inundaciones, las heladas, entre otros. De hecho, tal como indica el Ministerio del Ambiente (Minam), y como se puede verificar en los datos, el Fenómeno de El Niño se vuelve cada vez más recurrente y de mayor intensidad.

Una muestra de que el cambio climático ya está afectando a nuestro país, es la pérdida de la superficie de los nevados en las cordilleras. Según un informe de la Autoridad Nacional del Agua (ANA), en el que se monitorea la superficie de los nevados con respecto a 1970, se puede apreciar que algunos de las más grandes cordilleras de nuestro país han perdido más de la mitad de su superficie glacial,  una reserva importante de agua dulce, muy escasa en el planeta.

Sabemos, además, que la costa de nuestro país es una franja desértica interrumpida por el paso de ríos que se forman en las cumbres andinas. En esta zona se agrupa el 65% de la población y casi 100% de la actividad agrícola de exportación no tradicional. Sin embargo, tiene solo 1.8% de la disponibilidad de agua, generando un fuerte estrés hídrico. Como consecuencia, algunos de los principales valles de producción agrícola de exportación, como Ica, se ven seriamente afectados por la escasez de agua (ver gráfico). Unido a ello, existe un problema con la gestión de agua potable en las ciudades. Como ejemplo, en Lima Metropolitana se cobra apenas por la mitad del agua que se produce, dado que el resto se pierde en el sistema de distribución.

Gráfico
Desbalances demanda*-oferta** de agua
(Hm3)
(*) La demanda se considera solo los usos consuntivos.
(**) La oferta es obtenida en base a los históricos al 75% de persistencia.

Fuente: ANA.    Elaboración: Macroconsult.

¿Qué puede decir la economía ante estos problemas? En un sistema de mercado, el indicador clave para saber qué tan abundante o escaso es un bien, y asignarlo adecuadamente, es su precio relativo (su precio comparado con el del resto de bienes). Si un bien es escaso deberá elevar su precio relativo. De lo contrario, debe disminuir. ¿Es el agua un bien económico? La respuesta para los casos que estamos analizando es sí, dado que en el caso del uso agrícola y el doméstico, cumple con las dos características: la exclusión (si una persona/empresa la consume no lo puede hacer otra) y la rivalidad (cada unidad consumida implica aumentar el costo de producción, dado que se tiene que “producir” más agua).

Entonces, es necesario analizar cómo están funcionando las señales del mercado en el caso del agua, es decir los precios (aunque en este caso hablamos de tarifas, dado que el precio es “administrado” por un regulador). En el caso del uso del agua para fines agrícolas, según un estudio de Eduardo Zegarra (2010), existe atraso en las tarifas de agua. El autor indica que para que exista eficiencia en ese mercado, las tarifas actuales deberían multiplicarse por 3.5 (la zona de mayor atraso es la costa norte, donde las tarifas deberían multiplicarse por 5.6). No es de extrañar este último resultado, dado que en regiones como Lambayeque, uno de los principales productos agrícolas es el arroz, cultivo que, con la tecnología actual, requiere gran cantidad de agua para su producción. Así, dado que los productores no observan la verdadera tarifa de un insumo básico (se encuentra subvencionada), sobreproducen el bien y subutilizan el agua.

Para el caso del uso doméstico, queda claro que las tarifas en las zonas urbanas son tan bajas que no permiten llevar a cabo las inversiones necesarias para mejorar la gestión del agua producida. Además, es necesario que se ahorre agua en las viviendas, dado que 16% de la población en las áreas urbanas no cuenta con ese recurso vital. Pero, una pregunta relevante es si el consumo de agua por individuo es sensible a las tarifas. Al respecto, Zegarra (2014) señala que el consumo de agua per cápita por ciudades (datos de la EPS) es sensible a las tarifas, lo cual convierte a estas últimas en una herramienta válida de gestión del recurso en las zonas relevantes.

En conclusión, es necesario que el agua sincere sus precios (tarifas), de modo que se tome en cuenta su verdadero valor como insumo en el sector agrícola y como de bien final en los hogares. Se vienen tiempos de mayor escasez, donde la correcta gestión será vital para asignar correctamente el recurso.

(Viernes 12 de diciembre de 2014)



La necesidad de devaluar

Un sector que tiene especial importancia en la economía peruana es la manufactura. Este pesa, según la matriz insumo producto de 2007, alrededor de 16% del Producto Bruto Interno (PBI) y emplea al 11% de la Población Económicamente Activa (PEA) del país. Cuando se analizan las industrias que componen el subsector no primario, vemos que varias de estas comienzan a mostrar crecimientos negativos (en términos desestacionalizados) a partir de mediados de 2011, salvo el caso del papel y la imprenta que sigue hasta hoy creciendo a tasas elevadas.

Esta desaceleración del sector manufactura coincide con la caída en el tipo de cambio real multilateral. Y es que, cuando esto ocurre, nuestros productos se encarecen respecto a la producción de otros países, complicando las exportaciones y favoreciendo la competencia de productos importados. Durante 2014, las amenazas se materializan y el subsector no primario caería alrededor de 2%.

Como sabemos, con las medidas de emisión de dólares que puso en marcha el Sistema Federal de los Estados Unidos (Fed) para enfrentar la crisis y apuntalar el crecimiento, el mundo se vio inundado de dólares y se generó una apreciación de las monedas de la mayoría de economías emergentes, sobre todo de aquellas con buenos indicadores macroeconómicos, como es el caso del Perú. Aquí, el tipo de cambio llegó a un mínimo de S/. 2.54 al cierre de 2012, más allá de lo que dictan sus fundamentos.

Esto muestra con claridad, lo pernicioso que puede ser dejar que el tipo de cambio caiga sin control, situación que ha sido destacada en varias investigaciones. Además, dado que un tipo de cambio real bajo favorece las importaciones, se genera un elevado déficit en cuenta corriente, que cerraría este año alrededor de 5%. Si bien ha sido financiado con la entrada de capitales del exterior, es necesario cerrar esa brecha para evitar que, en caso quede desfinanciada, no tengamos episodios devaluatorios mayores.

Entonces, ¿qué debemos hacer? Perú cuenta con un Banco Central que tiene como único objetivo preservar la estabilidad de precios. Sin embargo, interviene con frecuencia en el mercado cambiario, indicando oficialmente que es para disminuir la volatilidad. Lo cierto, es que el BCRP puede influir sin problemas en el nivel de tipo de cambio comprando y vendiendo dólares en su mesa de negociación, sin que esto afecte necesariamente la inflación, a través de operaciones esterilizadas.

En la actualidad, en que vivimos una desaceleración pronunciada de la actividad económica, se hace necesario que el BCRP se preocupe por la competitividad del sector transable de nuestra economía, dejando subir el tipo de cambio, tal como lo ha venido haciendo en los últimos meses. Este proceso debe continuar paulatinamente de modo que se recupere la competitividad perdida frente a nuestros competidores como Brasil, Chile y México, los cuales, respecto de diciembre de 2007, presentan una subida de sus tipos de cambios reales superiores al 5%, mientras que el Perú presenta una caía de 8.5%.

(Miercoles 26 de octubre de 2014)


Creación de empleo se desacelera en Lima Metropolitana


La desaceleración económica que vive el Perú se refleja en la creación de empleo en la capital. En agosto, la Población Económicamente Activa (PEA) empleada en Lima Metropolitana creció apenas 0.7%, cuando hace un año lo hacía en cerca de 3%. Este resultado esconde algunas realidades distintas dentro de la población empleada. Los menores de 24 años que tienen como máximo educación secundaria y que trabajan en el sector comercio, están perdiendo sus empleos. En el caso de la educación se puede ver que los trabajadores con nivel superior (universitario y no universitario) están siendo absorbidos dinámicamente, con tasas que superan largamente el promedio.

Las estadísticas del mes de agosto indican también que el empleo en el sector manufactura ha dejado de caer, tal como lo venía haciendo en meses anteriores. Además, parece ser que los sectores de comercio y servicios no van en línea con el crecimiento de sus respectivos Productos Brutos Internos (PBI). Aunque en ambos casos su crecimiento se ha desacelerado, el empleo en el sector comercio cae y el de sector servicios pasa de crecer 4.7% en agosto de 2013 a solo 1.7% en agosto de este año. Este hecho da alguna evidencia contradictoria que amerita revisar la metodología de cálculo del PBI mensual para ambos sectores, tal como se ha venido sugiriendo en las últimas semanas en los medios.

Por el lado de los ingresos, se han acelerado en términos reales (ajustado por la pérdida de poder adquisitivo que origina la inflación), pasando de un crecimiento de apenas 1.9% en agosto de 2013, a 6.1% en agosto de este año. Los mayores de 45 años, los que cuentan con educación superior universitaria y los que laboran en el sector servicios han sido los más favorecidos.

Esta aparente contradicción entre la desaceleración marcada de la creación de empleo y la elevación de los salarios se explica por la recomposición del empleo entre sus componentes adecuado y no adecuado (subempleados, aquella persona que trabaja más de 48 horas a la semana o que recibe una remuneración inferior a la línea de pobreza). En ese sentido, el empleo adecuado ha crecido 7%, mientras que el inadecuado ha caído 9.6%; dado que el primero tiene un crecimiento de sus ingresos que es sensiblemente mayor, la estadística agregada muestra este crecimiento.

Es interesante notar que en esta coyuntura de desaceleración económica, los empleadores estén dispuestos a incrementar salarios. Sin embargo, como se puede ver al dividir a los empleados por nivel educativo, la superior universitaria, además de ser la mejor remunerada, crece más rápido indicando la necesidad que tienen las empresas de incrementar la productividad y no perder rentabilidad.

Así, tenemos una recomposición de la demanda de trabajo: se contrata menos gente de baja productividad y se le reemplaza por una de mayor productividad. El efecto neto es una desaceleración en la contratación y una subida de salarios. Esta sería una suerte de medida anticíclica tomada desde el sector privado.

(Miercoles 15 de octubre de 2014)



Ligera recuperación en el tercer trimestre


La economía peruana creció en junio de este año apenas 0.3%, influida por los sectores primarios: a) la caída del sector agrícola en 5.6%, b) la caída del sector pesca en 30.7%, c) la caída del sector de minería e hidrocarburos en 5.9% y, como consecuencia de lo anterior, d) una caída en el subsector de manufactura primaria en 22.6%.

Estas negativas condiciones no se repetirían en los próximos meses. Como se puede ver en los datos de julio, los sectores primarios experimentaron una recuperación (o una menor caída): agropecuario creció 1.6%, el sector pesca creció 13.4% y el sector de minería e hidrocarburos cayó 1.6%, explicado por la producción de zinc, que pasó de caer casi 21% en junio a crecer 6% en julio.

En el tercer trimestre tendríamos un crecimiento de 2.5%, gracias a la menor caída de la producción primaria, explicada principalmente por los sectores agropecuario (1.2%) y de minería e hidrocarburos (-2.5%). Lo importante de esta relativa mejora en el tercer trimestre es que implica un cambio de tendencia en el ciclo económico peruano. Bajo esta perspectiva, los dos primeros trimestres tuvimos crecimientos que apenas superaron el cero, mientras que en el tercer trimestre tendríamos un importante rebote, creciendo 7.8% (crecimiento desestacionalizado).

Mirando la manufactura no primaria
El subsector de manufactura no primaria se viene desacelerando desde 2013. Una de las causas detrás parece ser la caída del tipo de cambio real, que resta competitividad al sector transable, es decir, a los exportadores no tradicionales y los productores nacionales que compiten con importaciones. Otra causa es la competencia desleal que generan los productores informales en varias ramas de actividad.

Según las proyecciones de Macroconsult, este subsector caería 1% en 2014. Sin embargo, entre enero y junio, algunas ramas de producción muestran crecimientos positivos, como el de papel e imprenta y el de productos químicos, caucho y plástico. Los sectores de alimentos y bebidas y el de hierro y acero, si bien presentan crecimiento positivo, muestran una tendencia al deterioro, con avance favorable en el primer trimestre, pero caída en el segundo. En contraposición, los sectores de producción textil, cuero y calzado y madera y muebles muestran un crecimiento negativo de -4.1% y -8.3%, respectivamente, y su situación ha ido empeorando en el año.

En el segmento de alimentos y bebidas, las industrias de alimentos para animales,  cerveza y malta y bebidas gaseosas y agua de mesa, presentan una tendencia a la aceleración, dado que hubo mayor crecimiento en el segundo trimestre de este año: entre enero y junio 1.7%, 2.1% y 2.2%, respectivamente.

En la industria textil, a pesar de la fuerte caída que muestra, los tejidos y artículos de punto presentan un crecimiento de 7.4% entre enero y junio. Destaca también, la producción de fibras sintéticas en la industria de productos químicos, con una subida de 13.5%. A estos sectores, la desaceleración no parece haberlos afectado de forma directa.

(Miercoles 17 de setiembre de 2014)



Brasil: elecciones en medio de la recesión


Este cinco de octubre se realizarán los comicios presidenciales en Brasil en una situación económica particularmente delicada. Brasil entró en recesión técnica en el segundo trimestre de 2014 ya que el primero se contrajo 0.2% y en el segundo trimestre hizo lo propio a 0.6% (PBI desestacionalizado). Asimismo, la inflación anual se incrementó progresivamente desde enero y se encuentra en 6.3%.

El gobierno de Dilma Rousseff indica que este escenario se debe, principalmente, a la lenta recuperación de la economía internacional. Además, como Brasil es un importante consumidor de biocombustible, la sequía de los últimos meses en algunas zonas del país impactó en el precio de la energía. El estimado de crecimiento para este año de nuestro aliado brasilero Tendências es 0.6% para 2014 y 1.5% para el año 2015. Bajos números si tomamos en cuenta que hablamos de una economía emergente. Sin embargo, el negativo comportamiento de la economía brasilera parece responder más a malas políticas implementadas durante el gobierno de Rousseff que al factor externo. Además Brasil enfrenta como desafío elevar su competitividad, dado que los ranking internacionales lo ubican como uno de los últimos de la región.

En el plano estrictamente político, la actual presidenta busca la reelección pero ha caído en las encuestas de aprobación debido a la situación del país. Dilma Rousseff es líder del Partido de los Trabajadores, de conocida tendencia izquierdista y muestra una constante posición en contra de Estados Unidos. Uno de los principales temas que se le ha criticado es su apoyo a los líderes de Argentina, Cuba y Venezuela. En esa línea, la Rousseff ve con desconfianza a la Alianza del Pacífico, donde participa Perú, dado que la ve como un rival directo por el tamaño combinado que tiene. Asimismo, su gobierno tiene un alto nivel de corrupción, heredada del gobierno de Luis Inácio Lula Da Silva.

Marina Silva, candidata por el Partido Socialista Brasilero, es conocida por ser ambientalista. Fue Ministra de Ambiente durante la gestión de Lula Da Silva, cargo al que renunció por discrepancias con Rousseff, en ese entonces Ministra de Energía. Su programa de gobierno es liberal en lo económico pero fortalece el aspecto social. En la parte económica, resalta la propuesta de no intervenir en el mercado cambiario. Asimismo, propone una menor intervención del Estado y destinar el 10% del PBI a educación y salud durante los próximos cuatro años. A nivel internacional y local, el mercado financiero se mostró positivo frente al resultado de las últimas encuestas de intención de voto que indican una subida de Silva.

Aparentemente, Rousseff y Silva se enfrentarían en una segunda vuelta. De ser así, es probable que la contendora gane las elecciones dado que los votos del tercer principal candidato, Aécio Neves, pasarían a Marina Silva. Las perspectivas de Silva son muy positivas dado que, aparentemente, se encuentra en el centro del espectro político y su antivoto es el menor entre los tres postulantes a la presidencia.


(Miercoles 10 de setiembre de 2014)



Diversificación productiva: ¿qué ha pasado en los últimos años?


La diversificación productiva es un elemento importante para que el crecimiento económico de un país sea sostenible. Con ese objetivo, el Ministerio de la Producción ha elaborado su plan esperando incrementar la competitividad del país en el mediano y largo plazo.

Sin embargo, en el Perú, en los últimos años, ha habido cierto proceso de diversificación sin intervención pública. Por ejemplo, las exportaciones se han elevado de manera notable, gracias al incremento de precios del cobre y el oro, pero también por el crecimiento de las exportaciones no tradicionales, que pasaron de US$ 2,620 millones en 2003 a US$ 10,985 millones en 2013.

En ese sentido, muchos productos se han comenzado a exportar o han incrementado sus montos exportados, como el caso de frutas y hortalizas. El número de partidas exportadas por el Perú pasó, entre 2005 y 2013, de 4,134 a 4,651, por el aumento de las partidas no tradicionales que pasaron de 4,041 en 2005 a 4,556 en 2013. El número de empresas exportadoras no tradicionales se han incrementado notablemente en el mismo periodo de 5,829 a 7,820, lo que indica las oportunidades que brinda el sector exportador.

Sin embargo, como sabemos, 95 partidas tradicionales agrupan 70% del total exportado en nuestro país, haciendo que el indicador de concentración de nuestras exportaciones (Herfindahl-Hirschman –HHI-) sea alto y alcance 0.14 en 2013. Si solo vemos las exportaciones no tradicionales, que representan el restante 30% del total exportado, vemos que el indicador HHI alcanza apenas 0.009 en 2013. La idea detrás es que una economía que concentra sus exportaciones en pocos productos (HHI más alto) es más vulnerable a choques en precios, como ocurre con nuestra economía cuando cae el precio del oro o del cobre.

¿Cómo estamos en relación con nuestros socios de la Alianza del Pacífico? Para hacer dicho análisis se usa la información disponible en Trade Map, que permite hacer comparaciones internacionales dado que utiliza la misma codificación en las partidas. Así el Perú es el que menos partidas exporta frente a sus socios de la Alianza del Pacífico, siendo México el más diversificado, dado que duplica el número de partidas exportadas que el segundo (Chile).

Colombia, en cambio, tiene altamente concentradas sus exportaciones en combustibles, y de hecho, esta se ha incrementado en los últimos años. Le sigue Chile, dado que sus exportaciones se concentran en el cobre, y México, que presenta menor concentración de sus exportaciones dado que produce gran cantidad de bienes manufacturados y compite con China en ese aspecto.

Finalmente, un elemento central para la diversificación productiva es el desarrollo de nuevas tecnologías mediante las solicitudes de patentes. Perú presenta el menor número de solicitudes (las de residentes y no residentes), y no ha evolucionado favorablemente en lo últimos años. México, por su parte, presenta más de 15 mil solicitudes de patentes por año, evolucionando favorablemente desde el 2000, cuando las solicitudes alcanzaron alrededor de 13 mil.

(Miercoles 6 de agosto de 2014)



Desaceleración confirmada: ¿cuál es la nueva respuesta del MEF?


El crecimiento de 1.8% de mayo ha sido decepcionante y confirma la clara desaceleración que vive la economía peruana. Los sectores primarios explican en buena medida este resultado. Los números de junio y julio no vienen mejor.

En este contexto se hace necesaria la intervención de las autoridades económicas con medidas reactivadoras para salir a la brevedad de este “bache” de crecimiento. Dado que no es suficiente con las buenas intenciones del primer paquete reactivador, el gobierno elaboró un segundo plan de estímulo económico (Decreto de Urgencia Nro. 001-2014) que contiene dos medidas a corto plazo: dar un aguinaldo extraordinario adicional de S/. 200 a los empleados públicos y pensionistas, así como permitir el retiro de la CTS por encima de los cuatro sueldos. Además, se incluyen algunas medidas de más largo aliento, que constan de inversiones en el sector salud y educación.

Para evaluar el impacto de estas medidas frente a la desaceleración de la economía, se hace necesario cuantificar su impacto. En lo que respecta al aguinaldo extraordinario, el propio Decreto de Urgencia detalla el monto a ser financiado para llevarlo a cabo: un total de S/. 1,360 millones. En lo que respecta al CTS, hay que hacer algunos supuestos respecto a su disponibilidad. Antes de las medidas dictadas por el MEF, cualquier trabajador podía disponer del 70% del exceso de la CTS por encima de los seis sueldos. Por tanto, la medida deja libre dos sueldos de cada trabajador más el 30% del exceso sobre los seis sueldos. Dado que conocemos la duración promedio del empleo, a través de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), se ha calculado que los fondos liberados implican alrededor de 2.6 sueldos por trabajador. Así, tomando los fondos de CTS y sabiendo que los empleados con más de cuatro año son alrededor de la mitad de los que lo conserva, calculamos un gasto de alrededor de S/. 3,281 millones.

Finalmente, es necesario ver que a partir de agosto se inicia la cotización de los independientes en el sistema de pensiones. Según ENAHO los independientes que dan recibos por honorarios son alrededor de 300 mil personas y que deberían descontar 4.2% (2.5% de aporte obligatorio por AFP, 0.47% por comisión de administración y 1.23% de la prima de seguro), estaríamos hablando de un descuento total S/. 94.5 millones hacia final de 2014.

Haciendo las sumas y las restas, el segundo paquete del MEF podría implicar alrededor de 0.8% del PBI en el año, asumiendo que se hace uso de todo el disponible del CTS. Sin embargo, si solo se utiliza la mitad de dicho fondo, tendríamos un impacto de 0.5% del PBI. Así, las medidas aún parecen demasiado tenues ante la magnitud del problema. El MEF tiene acumulados varios años de ahorros en el Fondo de Estabilización Fiscal (FEF), así como una buena cantidad en cuentas de libre disponibilidad por gastos no realizados. Por tanto, ha llegado el momento de acelerar el gasto público, tal como indica la amplia experiencia empírica internacional.

(Miercoles 23 de julio de 2014)


La dinámica de la inversión privada


Uno de los principales factores detrás de la caída en la tasa de crecimiento del PBI en los últimos meses es la desaceleración de la inversión privada. En el segundo trimestre de 2013, esta variable crecía a una tasa de 10.3%, sin embargo, en el primer trimestre de este año, cayó a 1.6% y no hay señales de que se revierta esta tendencia.

En nuestra economía, el sector de minería e hidrocarburos contribuye al PBI con 15% del total. Por su parte, los términos de intercambio indican la relación entre el precio de los bienes que exportamos en relación con los precios de los bienes que importamos. De esa manera, cuando los precios del cobre, el oro o el petróleo varían, este efecto se registrará en la variación de los términos de intercambio. La caída de los términos de intercambio gatilla la baja de la inversión privada, con un trimestre de adelanto. La inversión minera representa en la actualidad más de 20% de la inversión privada. Por tanto, cuando los precios caen, se posterga la construcción de nuevos proyectos. Asimismo, dicha caída tiene un importante impacto en las expectativas empresariales en todos los sectores de la economía ya que  menores ingresos mineros implican menos ingreso disponible y, con ello, una caída de la demanda en otros sectores.

Existen además otras variables relevantes para explicar la dinámica de la inversión privada. En un modelo básico de inversión privada, esta se vincula directamente a la variación del PBI. La idea detrás de este vínculo, es que cuando el PBI crece se acorta la brecha con el PBI potencial, lo que conduce a un incremento de la inversión privada pues se hace más rentable. En otras palabras, la inversión cae cuando hay recesión por la capacidad instalada ociosa. Esto se conoce como el modelo del acelerador de la inversión. Además, se puede ver que la tasa de crecimiento de la inversión presenta una mayor volatilidad que el crecimiento del PBI.

Otra variable relevante que explica la inversión privada en nuestro país es el tipo de cambio real. Esta relación inversa se explica porque en el Perú a que la mayor parte de los bienes de capital son importados.

El “efecto Humala”

Para poner a prueba el impacto que tiene el actual gobierno sobre la inversión privada, la estadística puede ser útil. Dado que la inversión y las expectativas están estrechamente relacionadas, elaboramos regresiones con el tipo de cambio real y los términos de intercambio como determinantes de ambas. Esto implica que las expectativas no están libres del impacto del entorno, sino que se alimentan de este.

Para evaluar el “efecto Humala” incluimos en las ecuaciones de expectativas e inversión una variable que permite captar el cambio de gobierno. No se encuentra evidencia concluyente sobre el efecto “negativo” del actual gobierno sobre la inversión privada. Las estimaciones indican que Humala explica la caída en las expectativas empresariales (5 puntos en promedio), pero dicha baja no parece ser suficientemente importante para detener proyectos de inversión.


(Miércoles 9 de julio de 2014)


El díscolo tipo de cambio


Luego del anuncio de Ben Bernanke sobre el fin de la expansión cuantitativa por parte del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), todo indicaba que las monedas de los países emergentes tendrían fuertes presiones hacia el alza, producto de la salida de capitales. Y de hecho pasó. Según los datos de la balanza de pagos publicada por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la entrada de capitales fue de apenas US$ 896 millones en el primer trimestre de 2014 frente a los US$ 6,200 en el mismo periodo del año pasado. Este pequeño flujo se ha visto influido por la salida de US$ 805 millones de la cuenta de capitales de corto plazo.

Este menor flujo de capitales, unido a la salida de US$ 105 millones en el último trimestre del 2013, hizo que nuestro tipo de cambio se ubique en alrededor de S/. 2.80 a finales del año pasado, y gracias las ventas del BCRP este se ha mantenido en ese nivel. El banco vendió US$ 1,470 millones entre el 20 de enero y el 5 de febrero de este año.

Sin embargo, esta figura ha sufrido un cambio radical. Luego de las alarmas que se encendieron por la caída de las exportaciones en China, y las decididas medidas que han impulsado las autoridades de ese país para el año (como la depreciación del yuan a alrededor de 6.25), existe un renovado ímpetu por los papeles de países emergentes dado que la percepción de riesgo ha disminuido. El oro, por ejemplo, ha caído 4.8% en lo últimos 15 días y el rendimiento de los bonos del tesoro estadounidense a 10 años ha aumentado en los últimos días, llegando a 2.56% desde 2.44% en lo últimos cinco días.

Así, debido a la renovada entrada de capitales hacia nuestro país, para adquirir bonos globales y soberanos, han retornado las presiones a la apreciación de nuestro tipo de cambio, de modo que el billete verde se cotizó S/. 2.7645 el 29 de mayo del presente año. Dicha situación obligó al BCRP a comprar US$ 10 millones ese día, retomando a dichas acciones después de cuatro meses. Esta misma situación se repite en países como Brasil, Chile y Colombia, y ocurrió hace más o menos un mes en países como Turquía y Corea del Sur. Estas nuevas condiciones externas obligan a replantear las proyecciones del tipo de cambio a la baja, si las presiones a la apreciación continuaran en los próximos meses.

¿Cuál debería ser la política monetaria del BCRP de concretarse este escenario? La experiencia en la segunda parte del año 2012, donde el tipo de cambio llego a mínimos históricos (alrededor de S/. 2.54), nos indica que esto es muy dañino para el sector transable de nuestra economía, es decir, a los exportadores tradicionales y los productores nacionales que compiten con importaciones. En ese sentido, el BCRP debería intervenir en el mercado cambiario con las herramientas a su disposición para evitar los embates de la pérdida de competitividad internacional del sector transable, que viene deprimiéndose desde 2013.



Los retos que enfrenta China

La economía de China se encuentra en la actualidad en un punto de inflexión. Parece claro que los años en que el PBI crecía a tasas superiores al 10% no regresarán, y que, por el contrario, la tasa se irá desacelerando a medida que el PBI per cápita se eleve, tal como sucedió con las grandes economías desarrolladas. En ese sentido, China, que aún es un país de renta media (similar al Perú), necesita asegurar su crecimiento futuro y elevar el nivel de vida de su población, sobre todo de la que se encuentra en zonas rurales.

El reto más importante que enfrenta China en la actualidad es el rebalanceo de su economía, de modo que el crecimiento dependa de fuentes internas, en particular el consumo, tal como quedó expresado en su XII Plan Quinquenal. En 2013, el consumo privado pesaba apenas 36%, mientras la inversión 48%, donde es imposible que ese nivel de inversión se pueda mantener indefinidamente. Estados Unidos, tiene alrededor de 69% de su PBI dedicado al consumo privado y alrededor de 16% en inversión privada.
 
Lograr elevar la participación del consumo no fácil. Si bien, en el pasado las autoridades Chinas podían implementar grandes programas de obras públicas para dinamizar la economía, no es posible que hagan lo mismo con el consumo, dado que dependerá de los gustos, preferencias e ingresos de la población. A manera de ejemplo, de lo difícil que resulta lograr este objetivo, se ha hecho una pequeña simulación donde el consumo privado crece por encima del PBI total, de modo que gane participación. Los resultados muestran que, pasados siete años, este agregado apenas gana dos puntos del PBI, en desmedro de la inversión. En esa misma línea, las autoridades chinas quieren depender más del sector servicios, como una economía capitalista desarrollada. Sin embargo, esto tampoco es muy sencillo, dado que en la actualidad existe una gran cantidad de personas en el sector manufactura que se dedica a la exportación de bienes.
 
Asimismo, los gobiernos locales de China muestran un elevado endeudamiento, a tal punto que si consideramos su deuda en la contabilidad de la deuda total, pasa de 22% a 46% del PBI, tal como lo indica la edición de abril de 2014 del Monitor Fiscal elaborada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Por otra parte, existe una explosión de crédito en el sector no bancario de China que podría poner en problemas a la economía, tal como indica el mismo FMI en su Reporte Global de Estabilidad Financiera. Así, es necesario que las autoridades Chinas implementen grandes reformas respecto al manejo de sus cuentas públicas y del sistema financiero.

Por otro lado, el país debe también mejorar su relación con el medio ambiente. En la actualidad China emite casi un kilogramo de dióxido de carbono a la atmosfera por cada dólar de PBI que genera, mientras que Estados Unidos emite 0.32 kg de este gas de efecto invernadero. Esto pasa por cambiar su fuente primaria de generación eléctrica, el carbón, por alguna menos contaminante como la hidroeléctrica.

(Miércoles 7 de mayo de 2014)



La carrera entre China y EEUU


En el año de 1978, Deng Xiaoping tomo el poder en China y llevo a cabo una serie de reformas pro mercado para impulsar el crecimiento de su país, luego de los desastrosos resultados de las medidas impulsadas por Mao Tse Tung después del triunfo de la revolución en 1950. Desde ese momento, la economía china ha experimentado un crecimiento impresionante, llegando a una tasa promedio de 10.3% en la primera década del nuevo siglo. Este buen desempeño ha permitido que la economía de este país asiático, se ubique en el segundo lugar del mundo, solo por debajo de Estados Unidos.

Sin embargo, luego de este periodo de importante crecimiento, China se encuentra en la actualidad en una desaceleración, que ubicaría su crecimiento en 7.5% en 2014, aún por encima de la meta del Plan Quinquenal, que se encuentra en 7%. Así, tomando este crecimiento “planificado” para China y una inflación de 2.5% (promedio de los últimos años), hagamos un ejercicio prospectivo para ver en qué año el PBI absoluto de China superaría al de Estados Unidos en términos de dólares corrientes, suponiendo que este último crece a 2.5% anual y tiene una inflación anual de 2%. Con ello, el PBI chino superaría al de Estados Unidos en el año 2027. Pero para dicho año, el PBI per cápita de Estados Unidos sería cinco veces el de China, dado que la población de China es bastante superior. Así, asumiendo una tasa de crecimiento económico de largo plazo de 5% para China, esta superaría a Estados Unidos recién en el año 2073.

Para que China logre alcanzar a Estados Unidos, este país tiene que llevar a cabo una serie de reformas que le permitan hacer sostenible su crecimiento en el largo plazo. El más importante de ellos es hacer que la economía sea dependiente de fuentes internas de crecimiento, en particular del consumo, dado que en la actualidad depende de las exportaciones y la inversión.

Por otro lado, el país debe también mejorar su relación con el medio ambiente. En la actualidad China emite casi un kilogramo de dióxido de carbono a la atmosfera por cada dólar de PBI que genera, mientras que Estados Unidos produce 0.32 kg de este gas de efecto invernadero. Esto pasa por cambiar su fuente primaria de generación eléctrica, que en la actualidad es el carbón, por alguna menos contaminante como la hidroeléctrica.

(Miércoles 2 de abril de 2014)



¿Le sumamos la “N” al IPC?

En el año 2001, cuando el BCRP diseñaba su esquema de Metas Explícitas de Inflación (MEI), una de las muchas decisiones que debía tomar era el tipo de indicador con el que calcularía la inflación. En ese momento, no habían muchas opciones: o se utilizaba el IPC de Lima Metropolitana o se usaba el deflactor implícito del PBI. La autoridad monetaria decidió utilizar el IPC de la capital debido a que es más sencillo explicar sus variaciones, ya que se basa en una canasta fija de bienes que se actualiza con encuestas de presupuestos familiares. Como se sabe, la meta de inflación es 2% +/- 1%.

El esquema MEI acaba de cumplir 8 años y vale la pena repensar algunas cosas a la luz de la nueva evidencia que nos brinda el INEI. En la actualidad, el ente estadístico produce índices de precios para 26 ciudades del país, que incluye las 24 ciudades capitales más Chimbote y Tarapoto, con una canasta base elaborada en el 2009. Lo interesante es que de esas 26 ciudades, 18 presentan una inflación anual superior al 3% en febrero, siendo Cusco la que presenta la mayor variación de precios con 5.6%. En la misma línea, el IPC Nacional (IPCN, con base 2011) y el de Lima Metropolitana presentan una variación anual de 3.8%.

Los bancos centrales de países como Chile, Colombia y México usan como indicador de inflación la variación porcentual de un índice de precios nacional. Pero, ¿el BCRP debería adoptar la misma práctica? La respuesta es, no necesariamente. Tal como está construido nuestro IPCN hace que este esté estrechamente ligado al de Lima Metropolitana ya que es un ponderado de los IPC de cada ciudad y la capital agrupa el 66% del gasto total de los hogares. En Chile, por ejemplo, se recolectan los datos de precios de productos a nivel nacional y se promedian, para luego ir subiendo de nivel y llegar al índice nacional.

Hacer esto último no es muy complicado, dado que los datos existen en la actualidad y solo habría que cambiar de metodología de cálculo. Otra opción, menos elegante, sería usar como ponderador del IPC de cada ciudad la población de las mismas o del departamento. Con ello, Lima perdería importancia debido que según las proyecciones de población del INEI para 2014, la capital tiene el 31% de la población total. La interrogante está planteada y esperamos una respuesta del ente emisor.

(Miércoles 5 de marzo de 2014)



Los efectos del tapering

Desde hace dos meses, el Fed comenzó a reducir el ritmo de compra de bonos del Tesoro estadounidense y valores respaldados por hipotecas (MBS), hecho que se ha conocido como tapering. Sin embargo, desde mediados del año pasado en que Ben Bernanke, ex presidente del Fed, anunció que hacia finales de 2013 iniciaría el retiro de los estímulos, los países emergentes empezaron a sufrir una importante salida de capitales que ha significado un aumento de los riesgos soberanos y de los tipos de cambio.

Pero estos efectos son solo el inicio, ya que la parte más difícil del tapering está aún por venir. Desde setiembre de 2008 a la actualidad, la emisión de dólares ha crecido 324%, mientras que la oferta de dinero (producida por los bancos mediante crédito) ha subido solo 43%. Por tanto, en la actualidad existe un exceso de emisión de dólares que debe ser retirado para evitar que en el futuro, al normalizarse las condiciones del crédito bancario, esto pueda convertirse en inflacionario. Esto generará fuerte volatilidad en los mercados financieros, elevando, en particular, el costo de financiamiento en todo el mundo.

En el Perú, las autoridades económicas cuentan con las herramientas necesarias para enfrentar los embates del tapering. Por ejemplo, a pesar de que muchas monedas de la región presentan elevaciones de alrededor de 20% desde mayo de 2013, el sol se ha depreciado apenas 6%, debido a la continua intervención del BCRP, dado que cuenta con un importante stock de reservas internacionales (alrededor de 30% del PBI). Así, en el segundo semestre de 2013, vendió un total de US$ 5,205 millones para contener la depreciación de nuestra moneda, mientras que, en lo que va de 2014, ha vendido cerca de US$ 1,500 millones.

Por otro lado, ante la desaceleración del crédito en dólares y la elevación de la tasa de interés en dicha moneda, el BCRP puede mitigar los efectos reduciendo las tasas de encaje que aún se encuentra alta. Asimismo, si el precio del cobre se ve afectado por la recomposición de cartera de los inversionistas, el fisco cuenta con importantes ahorros que le permitirían enfrentar una fuerte caída de los ingresos por impuesto a la renta minero. Además, se encuentra en marcha el proyecto de cobre Toromocho, que permitirá generar divisas y nuevos ingresos tributarios.

(Miércoles 19 de febrero de 2014)


    
Brasil pierde su brillo

Brasil, la economía más importante de la región, experimentó un crecimiento promedio anual de 4.1% entre el 2003 y 2010 bajo el liderazgo de Lula da Silva. Durante dicho periodo, Brasil se unió a otras potencias emergentes del mundo como Rusia, India, China y Sudáfrica para formar el grupo BRICS, que sería el nuevo motor del crecimiento mundial en los próximos años.

Sin embargo, desde la llegada de Dilma Rousseff (2011), la economía ha mostrado un crecimiento de apenas 2% promedio anual, siendo 2012 su peor año con 0.9%, por la debilidad del sector manufactura, afectado por la caída del tipo de cambio real. Con esta desaceleración, Brasil muestra el menor crecimiento promedio del grupo de los BRICS con 3.3% en periodo 2000-2013, sobre todo si lo comparamos con el 10% al que creció China en el mismo periodo.

Brasil cerraría el año 2013 con un crecimiento de 2.5%, gracias a la aceleración de la inversión y la mejora en la confianza empresarial. Si bien este resultado representa una mejora frente al 2012, no da motivos para celebrar, debido a que se trata de un país emergente que requiere importantes reformas que le permitirían crecer a una mayor tasa y sostenidamente. A manera de ejemplo, el gigante latinoamericano ocupa el puesto 116 en el ranking Doing Business. Entre sus principales limitantes a la competitividad destacan la elevada carga tributaria y la pobre infraestructura física.

La inflación es otro problema que aqueja continuamente a la economía brasileña. Según cifras del FMI, esta cerraría 2013 en 5.9%, lo que ha obligado al Banco Central de dicho país a elevar la tasa de interés de referencia (Selic) a 10.5%, afectando al sector real de la economía. Sin embargo, los problemas más grandes parecen ser fiscales. Según los datos del Fondo, el déficit fiscal y la deuda pública cerrarían 2013 en 3% y 68.3% del PBI, respectivamente, siendo esta última la más alta de los BRICS. El financiamiento del déficit fiscal ha ido a la par con el déficit en cuenta corriente, lo que refleja que el fisco se ha financiado con ahorro externo.

Se hace necesario que las autoridades brasileñas diseñen un paquete de reformas que permitan mejorar la competitividad del país y cerrar la brecha fiscal, siguiendo el ejemplo del otro gigante latinoamericano: México.

(Miércoles 22 de enero de 2014)



La desaceleración y el empleo en Lima

A partir del segundo trimestre de este año, la economía peruana entró en un proceso de suave desaceleración, que ubicaría la tasa de crecimiento de 2013 en 5%. El escenario internacional poco favorable, entre otras cosas, han afectado las expectativas empresariales, retrayendo el ritmo de la inversión y la contratación de personal.

Para ver la evolución del empleo, podemos hacer uso de los datos publicados por el INEI para Lima Metropolitana. De esta fuente, podemos extraer algunos datos interesantes y, en cierta medida, sorpresivos.

Entre 2010 y setiembre de 2013 (último dato publicado), la tasa de desempleo de la ciudad capital ha caído de 9.6% a 5.9%, gracias al notable crecimiento económico de dicho periodo. En este último mes reportado, si bien la cantidad de personas empleadas ha seguido en aumento en términos anuales, podemos ver que el número de ha mantenido estable desde julio de este año en alrededor de 4.6 millones de personas. Los sectores que explican este desarrollo son los de manufactura y construcción, que desde julio han reducido su masa de empleo en 5.6% y 1.2%, respectivamente. Comercio y servicios, de manera opuesta, elevaron su cantidad de empleo 1.7% en el mismo periodo.

Sin embargo, es sorpresivo que en actual contexto de desaceleración, el empleo adecuado haya  crecido a una tasa de 9.2% entre abril y setiembre, dando una clara señal de la fortaleza de la demanda de trabajo. Esto parece explicar el dinamismo de los ingresos laborales, los cuales en setiembre han crecido 5.3% en términos reales (soles de enero de 2012). Los sectores donde más se incrementaron fueron construcción y comercio, con 9.6% y 7.9%. El ingreso laboral retomó su dinámica a partir de abril, dado que en marzo creció apenas 1.1% con respecto al mismo mes de 2012.

Se espera que durante el tercer trimestre de este año, la economía peruana registre su crecimiento más bajo desde 2005 (4.4%, sin contar la crisis), con lo cual se espera un rebote en el cuarto trimestre, con un crecimiento de 5.5%. Con ello, la cantidad de empleados en Lima Metropolitana seguiría creciendo como lo ha venido haciendo en los últimos años y supere su actual nivel. Por el lado de los ingresos, estos deberían seguir mostrando una dinámica similar gracias al crecimiento del empleo adecuado.

(Miércoles 20 de noviembre de 2013)



¿Por qué le dieron el Nobel de Economía a Robert Shiller?

Una de las principales lecciones que nos dejó la crisis de 2008-2009, es que lo mercados financieros pueden funcionar terriblemente mal. La sicología propia de dichos mercados puede generar burbujas de precios que al estallar generan una importante pérdida de riqueza a los participantes en el mercado, lo que a su vez genera profundas recesiones. Aunque Estados Unidos y España son los casos más recientes, el caso más trágico ha sido el de Japón, que luego del estallido de las burbujas de acciones e inmobiliaria a finales de los ochenta, metió al país en una “recesión de crecimiento” de la cual hasta hoy no ha podido salir.

Parece ser que estos casos de burbujas de precios rompen con la teoría de los mercados eficientes. Uno de los críticos más notable es Robert Shiller, que ha sido galardonado con el Premio Nobel de Economía 2013 por “su análisis empírico sobre el precio de los activos”, junto a Eugeme Fama y Peter Hansen.

La idea central detrás de la hipótesis de los mercados eficientes es ante el anuncio de una información relevante para el precio de un activo, este la incluye inmediatamente y luego de pasado el anuncio, el retorno permanecería impredecible. Sin embargo, esta idea es criticada por Shiller. En sus investigaciones realizadas en 1979(1) y 1981
(2), critica esta posición indicando que en plazos largos es posible predecir el comportamiento del mercado de bono y acciones, respectivamente.

La forma de abordar este problema es la siguiente. La ecuación de formación del precio de un activo indica que para que un activo sea impredecible, el valor fundamental (dado por el valor actual de los dividendos) de este debe ser más volátil que el precio observado. Sin embargo, al examinar el comportamiento del mercado, se concluye que ocurre todo lo contrario, lo que ha sido llamado “exceso de volatilidad”. Inclusive, refinando dicho análisis con la metodología de cointegración, los resultados son similares(3).

La implicancia lógica de estos hallazgos es que dado que el precio fundamental hace las veces de media del proceso de precios observados, se debe espera que estos regresen a su nivel de equilibrio de largo plazo cada vez que hay una desviación, haciendo posible la predicción de su comportamiento.

Profundizando en dicho hallazgo, en 1984(4), Shiller encuentra una relación positiva entre el ratio de dividendos y precios y el retorno de las acciones. Esto indica, que un inversionista compra una acción cuando esta tiene un ratio dividendo/precio bajo y la vende cuando dicho ratio se eleva.

Shiller critica también la teoría tradicional de valorización de activos, conocida como el CAPM del consumo. Según esta teoría, el precio de una acción está dada por el valor actual de los dividendos, descontados por el factor estocástico de descuento. A su vez, este factor debe ser bajo en las recesiones y altos en los booms por el movimiento del consumo. Sin embargo, en 1981(5), Grossman y Shiller encuentran, por medio de calibraciones, que para que esta teoría sea válida, la utilidad marginal del consumo, debe ser extremadamente sensible a esta variable, los cual implica consumidores extremadamente adversos al riesgo, lo cual no es consistente con los observado. Posteriormente, este hallazgo sería rebatido por Hansen, quien hizo cálculos econométricos con el desarrollo del GMM.

Pero la contribución más importante en el campo teórico de Shiller es el behavioral finance. En su investigación de 1984 titulada "Stock prices and social dynamics" el indica que el exceso de volatilidad observados en sus anteriores trabajos no es posible ser reproducida por la teoría básica y más bien parecen ser indicadores de que los inversionistas siguen modas o sobre reaccionan al cambio en los fundamentos. Shiller indica que muchas que las situaciones observadas en los mercados parecen responder a inversionistas que no son totalmente racionales o a decisiones que no están basadas en ningún tipo de evidencia estadística.

Según Shiller, el comportamiento observado en el mercado sigue una dinámica de masas, que a su vez sigue algún tipo de moda, dado que es no es posible que un inversionistas individual tenga absolutamente toda la información relevante para tomar decisiones, esperando que en promedio, el grupo no se equivoque. De hecho, ha continuado sus estudios sobre este campo, publicando su libro Exuberancia Irracional, donde plasma muchos de sus hallazgos.

Finalmente, Shiller, junto a Case, contribuyó con la elaboración del famoso índice de precios de vivienda Case-Shiller, que es el indicador más utilizado para hacer seguimiento del sector inmobiliario estadounidense. De hecho, este indicador permite ver cómo se gestó la burbuja de precios de vivienda entre el 2001 y el 2006 en la primera economía del mundo, así como observar su estallido luego de la subida de tasas de interés de la Fed.
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(1) Shiller, R.J. (1979), “The volatility of long term interest rates and expectations models of the term structure,” Journal of Political Economy 87, 1190-1219.
(2) Shiller, R.J. (1981), “Do stock prices move too much to be justified by subsequent changes in dividends?” American Economic Review 71, 421-436.
(3) Campbell, J.Y. and R.J. Shiller (1987), “Cointegration and tests of present value models”, Journal of Political Economy 95, 1062-1088.
(4) Shiller, R.J. (1984), “Stock prices and social dynamics,” Carnegie Rochester Conference Series on Public Policy, 457-510.
(2) Grossman, S.J. and R.J. Shiller (1981), “The determinants of the variability of stock market prices,” American Economic Review 71, 222-227.



Una mirada al tipo de cambio real

El tipo de cambio real, a diferencia del nominal (que usamos cotidianamente), se refiere a la relación de intercambio entre los bienes de dos países (o un grupo, si es multilateral). Un tipo de  cambio real alto, permite a un país ser más competitivo internacionalmente, dado que sus productos se abaratan frente al de sus competidores. Por el contrario, un tipo de cambio real bajo genera problemas, ya que el sector transable de la economía (los exportadores y los productores nacionales que compiten con importaciones) se ve afectado.

El referente para definir alto o bajo es el tipo de cambio real de equilibrio, entendido como aquel nivel de tipo de cambio real que permite a la economía de un país entrar en equilibrio externo e interno. En particular, el equilibrio externo implica que la cuenta corriente de la balanza de pagos se encuentre en niveles sostenibles en el tiempo (no necesariamente cero todos los años). Entre las principales variables que determinan el valor de equilibrio del tipo de cambio real de equilibrio tenemos: los términos de intercambio, el diferencial de productividades entre el sector transable y el no transable, la entrada de capitales a largo plazo, el grado de apertura económica y el tamaño de gasto del sector público.

Un tipo de cambio real por debajo de su nivel de equilibrio puede generar problemas. Para estudiar este fenómeno y evaluar la situación actual, en Macroconsult hemos estimado una banda para el tipo cambio real de equilibrio. Así, vemos que entre 1994 y 1998 se acumularon déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos (cercanos al 6% del PBI) que terminaron por cerrarse con la devaluación de 1999, producto de la crisis asiática. Ello trajo una recesión que duró tres años.

En la actualidad tenemos un déficit externos que supera el 4% del PBI, en línea con un tipo de cambio real que se encuentra por debajo de su banda de equilibrio. Por ello, es importante que en el actual escenario de menor liquidez en dólares, el tipo de cambio vuelva a niveles compatibles con su equilibrio, probablemente por encima de los actuales. El ritmo de ascenso lo define, sin lugar a dudas, el BCRP, que debe velar también porque la subida no sea abrupta dado que esto puede generar presiones recesivas y expectativas negativas sobre el desempeño de nuestra economía.

(Miércoles 18 de setiembre de 2013)



¿Qué pasa con India?

Las grandes medidas de estímulo implementadas por la Fed para apoyar la recuperación estadounidense, no tienen precedentes. La emisión monetaria se ha multiplicado por cuatro y oferta de dinero ha crecido más de 30% desde la caída de Lehman Brothers en setiembre de 2008.

Entre los efectos positivos del estímulo tenemos el acceso a financiamiento barato  y la acumulación de reservas internacionales. En el grupo de los negativos, tenemos la apreciación de los tipos de cambio y el crecimiento de los déficit en cuenta corriente. Por tanto, los países que supieron administrar de manera adecuada estos efectos, serían los más beneficiados.

En estos días en el que la economía mundial espera una menor expansión de la liquidez, parece acabarse la fiesta para los emergentes y se comienzan a desnudar algunas falencias. Uno de esos países es India. Su déficit en cuenta corriente pasó de alrededor de 3% en 2011 a más de 5% en el primer trimestre de 2013. Además, la necesidad de financiamiento sería de US$ 250 millones, mientras que el país tiene US$ 279 millones de reservas.

Esto último ha gatillado los miedos sobre la India. La rupia ha tenido una fuerte elevación por la salida de capitales, situación que se repite para los bonos del gobierno. El Banco de Reserva de la India, ha intervenido ante la abrupta subida del billete verde, tratando de aliviar la volatilidad, dado que no podría sostener ningún nivel por sus escasas reservas.

Todo parece indicar una probable crisis de balanza de pagos, donde se tiene una salida repentina de capitales, lo cual complica el financiamiento de los bancos y las empresas, y genera una recesión económica, tal como ocurrió en 1991 en ese país. Sin embargo, hoy la economía india ocupa el décimo lugar en términos de PBI nominal en el mundo.

Este es un ejemplo de lo que puede suceder con un país cuando el déficit en cuenta corriente se va de las manos. En el caso peruano, aunque nuestro déficit en cuenta corriente superaría 5% del PBI este año, existen las reservas para hacer frente a una situación similar. El ajuste del dólar permitiría cerrar la brecha externa. Sin embargo, no se debe olvidar que si el precio del dólar sube aceleradamente, genera presiones recesivas. Por ello, el BCRP debe dejar que el tipo de cambio suba, pero de manera escalonada.

(Miércoles 4 de setiembre de 2013)



El entorno internacional nos golpea

Existen cuatro shocks que actualmente influyen en la dirección de la economía peruana: (i) caída del precio de los metales, (ii) caída de la demanda mundial, (iii) desaceleración de la entrada de capitales y (iv) el impulso del gasto público.

El precio de los principales commodities que produce el país ha experimentado un fuerte retroceso, explicado por la debilidad de la economía mundial, en especial, el menor ritmo del crecimiento de la economía de China. El cobre se encuentra en US$ 3.13 y el oro en US$ 1,292.

La caída de la demanda mundial afecta nuestras exportaciones no tradicionales. El volátil crecimiento estadounidense y la recesión en Europa han desacelerado las exportaciones agropecuarias (8%), mientras que la menor demanda de nuestros socios de la región han afectado las exportaciones de textiles y químicos, que entre enero y abril han caído 17.8% y 15.2% respectivamente.

Las emisiones peruanas en el extranjero suman US$ 5,970 millones entre enero y abril, superando largamente a las emisiones internas, dado que se estaba aprovechando el entorno internacional de bajas tasas y abundancia de liquidez. Sin embargo, la situación cambia drásticamente en mayo, dado que el riesgo de los emergentes se vio incrementado por la caída del precio de los commodities y el probable fin anticipado de las facilidades cuantitativas en EEUU.

Finalmente, en primer semestre del año, el gasto público se ha mantenido dinámico. Su expansión se sitúa por encima del 10% en todos los niveles del gobierno, en comparación al mismo periodo de 2012, actuando como política contracíclica ante los shocks negativos. Esta actitud del MEF es positiva, sin embargo, la autoridad fiscal debe permanecer alerta por si es necesario implementar medidas de gasto excepcional para impedir un mayor deterioro de nuestro crecimiento.

El BCRP, por su parte, podría comenzar a desactivar medidas que implementó para controlar el crecimiento del crédito, sin mover las tasas de interés, dado que se enfrenta un entorno de inflación más alta.

Las herramientas de política macroeconómicas nunca antes han estado tan a disposición de las autoridades económicas. Por tanto, es su entera responsabilidad utilizarlas con sabiduría y moderar el ciclo económico.

(Miercoles 17 de julio de 2013)



El mercado laboral evoluciona favorablemente

A pesar de que nuevas personas se integran a la PEA limeña, el desempleo ha seguido su tendencia a la baja, gracias al crecimiento que experimenta la economía, alcanzando un mínimo de 5.6% en el trimestre móvil febrero-abril 2013. Esta tasa se asemeja a las del mundo desarrollado en el periodo precrisis. En los últimos cuatro años ingresaron a la PEA un total de 345 mil personas y la tasa de desempleo pasó de 8.5% a 5.7%.

Sin embargo, el problema del mercado laboral limeño no se encuentra en la creación de puestos de trabajo, sino en la calidad de este. Hace cuatro años, el 48% la PEA ocupada poseía un empleo adecuado, el resto se ubicaba en el subempleo (situación en la que los trabajadores trabajan menos de 35 horas o perciben menos del valor de la canasta mínima de consumo familiar). Esto ha mejorado. Actualmente,  el empleo adecuado alcanza el 62% de la PEA ocupada, lo cual indica que el crecimiento económico experimentado en Lima se ha traducido no solo en el aumento de la cantidad de empleos, sino también en la calidad de este, particularmente para los trabajadores que como mínimo cuentan con secundaria. Así, el crecimiento es una condición básica para la mejora de la situación del mercado laboral.

El crecimiento del empleo se ha traducido también en un incremento de los salarios reales, a una tasa de 3.3% anual en el trimestre móvil marzo-mayo 2013, gracias a la dinámica demanda de trabajo. Si se observan los salarios por ramas de actividad, se encuentra que el sector comercio ha incrementado 12.3% el ingreso real de sus trabajadores respecto al año pasado, y algo similar ocurre en el sector construcción y servicios, con crecimientos de 3.8% y 2.6%, respectivamente. Sin embargo, el sector manufactura muestra una caída en sus salarios reales, debido a los daños que le ha generado la caída en el tipo de cambio real.

El mercado laboral limeño se caracteriza por la alta disparidad de salarios según el nivel educativo alcanzado. Actualmente, el ingreso promedio mensual de un trabajador con educación superior universitaria es casi tres veces el ingreso promedio mensual de un trabajador con tan solo primaria (S/. 858). Los datos señalan que la población con menos nivel educativo no logra alcanzar un empleo adecuado y, además, su ingreso está muy por debajo del promedio.

(Miercoles 26 de junio de 2013)



Hipo cambiario

La caída continua del tipo de cambio en los últimos meses preocupaba ya que nuestra competitividad internacional se deterioraba. Sin embargo, a fines de abril se inició una escalada que ubicó el precio del billete verde en S/. 2.737 el 31 de mayo. Así, dado que todavía una parte importante de nuestra economía se encuentra dolarizada, esta subida afecta a aquellos agentes que tienen deudas en dólares (sobre todo si la tomaron a partir de mediados de 2012) y reciben sus ingresos en moneda nacional, ya que ven incrementada su deuda en términos de nuevos soles.

Pero ¿que está detrás? Las exportaciones peruanas son altamente dependientes de la exportación de cobre y oro. Si una de estas cotizaciones cae, o ambas, como en este ocasión, implica una menor entrada de divisas a nuestro país, disminuyendo la oferta interna de dólares. De hecho, dado que Latinoamérica en su conjunto es dependiente de las materias primas, este fenómeno se ha repetido en Chile, Colombia y Brasil.

Pero, la caída del precio de los metales no permite explicar todo el hipo cambiario, ya que a partir de mediados de mayo el precio del oro y del cobre se estabilizan. Por tanto, si analizamos este hipo como un evento en dos partes, el impacto detallado hasta aquí, sería la primera parte.

La segunda parte, tiene que ver con la percepción de riesgo de los inversionistas internacionales. Una vez que estos observan la caída del precio de los commodities entienden que una economía como la peruana aumenta su déficit en cuenta corriente y deteriora sus cuentas fiscales, afectando su desempeño económico general. Por ello, los más adversos al riesgo, comienzan una venta de bonos peruanos, llevándose dólares hacia el extranjero. De hecho, esto ha ocurrido en todo el mundo emergente, desde Chile hasta Turquía.

Sin embargo, no parece haber razones para modificar las previsiones de leve caída del tipo de cambio hacia finales del año ya que las condiciones subyacentes no han cambiado. Aunque existen discusiones internas, al Fed no ha variado sus compras de US$ 85 mil millones mensuales, a la cual se unen los US$ 76 mil millones que compra el Banco de Japón en el mismo periodo de tiempo. La ola de liquidez se mantiene por lo que es necesario que el BCRP se mantenga alerta para retomar sus compras de dólares en un futuro cercano.

(Miercoles 5 de junio de 2013)



¿Qué puede aprender Estados Unidos y Europa de la experiencia japonesa?

Los años ochenta fueron un época dorada para Japón. Por esos años, el mundo hablaba de dicho país como el próximo líder de la economía mundial. Sin embargo, en esta era de crecimiento se encontraba en formación una burbuja de activos. El índice Nikkei y el precio de la tierra habían subido de tal manera que se alejaban completamente de cualquier estimado razonable de crecimiento esperado.

A finales de los ochenta, las burbujas de activos estallaron y la economía paso de crecer 5.6% en 1990 a solo 0.8% en 1992, tasa que se ha mantenido en promedio hasta hoy. Unido a ello, el país ha sufrido una deflación que desincentiva la inversión de las empresas dado que enfrentan un escenario de caída de precios.

Pero, a pesar de los problemas económicos de Japón, este no ha sufrido una fuerte recesión en estos 22 años. La razón es que a pesar de que el sector privado inició un proceso de desapalancamiento desde 1990 en un entorno de bajas tasa de interés, llamada recesión de hoja de balance por Richard Koo, el gobierno japonés reintroducía cada yen extraído por el sector privado a través del gasto público. El costo de estas medidas ha sido que la deuda pública alcance 230% del PBI (la mayoría en manos de inversionistas locales) y que su deuda deje de ser triple A.

Pero el nuevo gobierno de Shinzo Abe ha ido aún más allá. Dejando de lado la retórica alemana de cuidar las cuentas fiscales, dicho país ha aprobado planes de estimulo fiscal por US$ 163,000 millones para impulsar obras públicas. Además, el Banco de Japón ha iniciado un programa de compra de bonos por US$ 76,000 millones mensuales en un plazo de dos años, con el objetivo de alcanzar una meta de inflación de 2% y debilitar el yen, que ya se ha depreciado 28% desde setiembre del año pasado.

De lo anterior podemos decir que Japón deja como lección a sus pares de Estados Unidos y Europa el priorizar el crecimiento antes que una consolidación fiscal, en parte en línea con el FMI, la cual tendría efectos contractivos en el corto plazo. Además, se puede impulsar una política monetaria activa para aumentar el gasto del sector privado a través del crédito y debilitar la moneda local para apoyar al sector exportador y el que compite con importaciones. Esto último debe ser tomado en cuenta por el BCE, que se muestra aún tímido.

Finalmente, Japón y sus pares deben enfrentar el problema de envejecimiento de la población. Dado que es muy difícil cambiar los patrones de fecundidad y mortalidad, es necesario reformar los sistemas de pensiones que se desfinancian por la caída de la población en edad de trabajar.

(Miercoles 17 de abril de 2013)



¿Guerra de monedas?

Si bien la Gran Recesión generó profundas caídas en el PBI mundial, sus efectos perduran pasados casi cuatro años desde su finalización. Más allá de la crisis de deuda que aqueja a Europa, Estados Unidos presenta un débil y volátil crecimiento con un desempleo que llegó a dos dígitos y que ha sido resistente a la baja a pesar de que algunos trimestres dicha economía alcanzaba tasas de crecimiento superiores al 4%.

Debido a que no existe espacio para políticas fiscales activas en Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) tomó la iniciativa implementando expansiones monetarias que se iniciaron con la caída del Lehman Brothers. Sin embargo, a partir de setiembre del año pasado, la Fed sorprendió al mundo indicando que comenzaría una compra masiva de activos por un monto mensual de US$ 85 mil millones, con el objetivo explicito de reducir a 6.5% el desempleo que se encuentra actualmente en 7.9%. Esto significaría, bajo una proyección pasiva, una inyección de US$ 1.7 billones (60% de crecimiento).

Aunque es importante para la economía mundial que Estados Unidos recupere su dinamismo, este paquete ha sido percibido como un intento para ganar competitividad, de manera que el sector exportador estadounidense crezca desplazando a la competencia. Por tanto, el paquete de la Fed podría calificarse como una primera escaramuza de una probable guerra de monedas.

Japón ya respondió. Desde la llegada al poder de Shinzo Abe como primer ministro, el Banco de Japón ha tomado el esquema de metas explicitas de inflación (2% de inflación como meta) e inició la compra de papeles del gobierno para recuperar la competitividad perdida, con una subida del dólar/yen de 20.3% en cinco meses. Brasil, por su parte, tuvo también una respuesta contundente, imponiendo controles de capitales ya que el real cayó casi 40% desde su máximo alcanzado en medio de la crisis financiera. Dichos controles ha permitido que el real se deprecie 28.2%, aunque no se ha podido evitar la desaceleración del crecimiento que en 2012 fue apenas 1%. Suiza ha hecho lo propio, sin embargo se espera la respuesta de la Zona Euro, que hasta ahora no logra llegar a un acuerdo sobre los problemas que le causa una apreciación del euro.

Sin embargo, hay que destacar la iniciativa de las principales economía en tratar de evitar que las escaramuzas se conviertan en una guerra de monedas a través del G20. Por desgracia, los acuerdos de dicho foro no necesariamente aseguran un buen desenlace.

(Miercoles 27 de febrero de 2013)



Cambio de actitud frente a la caída del tipo de cambio

Es siempre importante la coordinación de políticas entre las autoridades económicas del país: MEF y BCRP. En el caso del tipo de cambio, esto es especialmente importante debido a que sus acciones pueden tener efectos contradictorios. En los últimos años, el MEF ha tenido superávits fiscales, que han detenido, en parte, la apreciación del tipo de cambio, lo que estaba en sintonía con las intervenciones del BCRP.

En las últimas semanas, sin embargo, sorprendió la noticia de que el Fondo Mi Vivienda hizo una emisión de US$ 500 millones en el mercado internacional. El Ministro de Economía  ha indicado que dicha emisión ya estaba en agenda, pero que se detendría una segunda emisión de Cofide por US$ 1,000 millones este año, ya que “a nivel interno, el riesgo principal es el tema cambiario.” Además, ha  indicado que su cartera comprará no menos de US$ 4,000 millones en el mercado para prepagar deuda externa cara.

Es importante este cambio de actitud del MEF, que se une a las acciones que ya venía tomando el BCRP. La caída del tipo de cambio puede poner en un serio problema al sector transable de la economía y a la estructura de precios relativos. Es importante también que el gobierno pueda coordinar de manera más adecuada el financiamiento de diversas instituciones. En el caso citado antes, si el Fondo Mi Vivienda puede aplicar mayor cautela en una política de financiamiento hipotecario en  nuevos soles, no parece haber necesidad de que dicha institución recaude fondos en el extranjero si el MEF tiene activos en moneda nacional con un elevado costo de oportunidad. También parece saludable que el presidente del BCRP indique que nadie espera que el tipo de cambio caiga por debajo de S/. 2.3, permitiendo inferir su intención de proteger al país de una fuerte caída de competitividad internacional.

Este cambio de actitud es oportuno pues las condiciones actuales son resultado de una política monetaria expansiva en los países desarrollados, que expulsan capitales que se reorientan en especial a mercados en crecimiento, afectando así a buena parte de las economías de América Latina. Sin embargo, Brasil, el más perjudicado en la región, ha tomado la iniciativa para evitar una mayor apreciación de su moneda y definió medidas para contrarrestar la entrada de capitales, con relativo éxito.

(Miercoles 6 de febrero de 2013)



Algunos fundamentos del tipo de cambio real

Entre 2008 y 2012, el tipo de cambio real (TCR) bajó 10%, si comparamos los promedios de cada año. Sin embargo, si comparamos el nivel más alto de la serie (julio de 2007) con la situación actual, la caída supera 17%. ¿Qué se esconde detrás de esta situación?

La relación entre los precios de exportación e importación son los términos de intercambio (TI). Cuando esta variable se eleva, se esperaría que el resultado de la balanza comercial (y en general, la cuenta corriente de la balanza de pagos) mejore y al mismo tiempo se reduzca el tipo de cambio real.

La entrada de capitales es una variable que las autoridades económicas no controlan directamente, aunque el BCRP puede desincentivar su entrada mediante los encajes en moneda extranjera. Es de esperar que una mayor entrada de capitales tenga un efecto negativo sobre el precio del billete verde. Los datos muestra que el flujo de capitales hacia el país se ha intensificado, debido a la búsqueda de rentabilidad de los inversionistas internacionales en economías con tasas de interés superiores a las de los países desarrollados, reduciendo con ello el tipo de cambio.

Las acciones del gobierno de turno se manifiestan en el gasto público, el mismo que es financiado con impuestos. La diferencia entre los ingresos y los gastos es el resultado económico. Es de esperar que un resultado positivo del gobierno aumente el tipo de cambio real. Los datos indican que entre el 2000 y 2007 se ha dado el resultado esperado y, ya que a partir de 2008 el gobierno ha tenido algunos años de superávit, se pudieron contrarrestar en parte los efectos negativos de los términos de intercambio y el flujo de capitales.

Por último, la balanza en cuenta corriente es un resultado simultáneo de la situación del tipo de cambio real. Un tipo de cambio real alto implica mayor competitividad internacional y, por tanto, beneficia a los sectores transables, mejorando con ello la balanza en cuenta corriente. Un tipo de cambio bajo, implica que se pierde competitividad internacional y se deteriora también la cuenta corriente. A partir de 2007, esta situación se ha puesto de manifiesto. La continua caída del tipo de cambio real nos ha hecho perder competitividad y la cuenta corriente se viene deteriorando aceleradamente, a tal punto que llegaría a 4.1% del PBI en 2012. Este deterioro puede continuar los próximos 2 años.

(Miercoles 15 de enero de 2013)



Tipo de cambio real: ¿quién podrá ayudarnos?

La literatura económica muestra una asociación clara entre el tipo de cambio real y el crecimiento de una economía. La elevación del tipo de cambio real hace más competitivo internacionalmente al país, dinamizando el sector transable de la economía, es decir, al sector exportador y a los sectores que compiten con importaciones.

El Perú tuvo un periodo largo de subida en el tipo de cambio real. Entre 1994 y 2008, el tipo de cambio real creció 10%. Sin embargo, desde 2008 esta tendencia se ha revertido. Es claro que ese año se inicia una de las más profundas crisis económicas que el mundo ha experimentado, lo que obligó a los principales bancos centrales del mundo a poner en marcha una serie de facilidades cuantitativas para aliviar, por lo menos en el corto plazo, los padecimientos del sector real. Uno de los más dinámicos ha sido la Reserva Federal (Fed). Entre 2008 y 2011, la Fed emitió cerca de US$ 2 billones de dólares para evitar el colapso de su sistema financiero y apoyar la recuperación (QE1 y QE2).

Pero en 2012 la Fed parece haber sacado toda la artillería a su disposición. En setiembre anunció que compraría US$ 40 mil mensuales en bonos hipotecarios, preocupada por la lenta recuperación del empleo (QE3). Sin embargo, su presidente, Ben Bernanke, anunció hace unos días que aumentaría las compras de papeles a US$ 85 mil millones mensuales, hasta que el desempleo caiga a 6.5%, salvo que la inflación se leve por encima de 2.5%.

Con esta inundación de dólares, desde 2008 hasta noviembre de este año, el tipo de cambio real del Perú frente a sus socios comerciales, ha caído 12% y solo en lo que va de este año ha caído 4%. Ante ello, el BCRP ha intervenido en el mercado cambiario, pero enfocado básicamente en reducir la volatilidad, más que defender un nivel, lo que es de esperarse, dado que la Constitución reconoce como su única preocupación la inflación.

Es entonces el MEF el que debería dar una respuesta a la preocupación por la caída del tipo de cambio real, poniendo restricciones a la entrada de capitales como, por ejemplo, barreras a la entrada de capitales de corto plazo. Sin embargo, el Ministerio se ha negado a poner en marcha medidas de este tipo. Sabemos que la caída del tipo de cambio está afectando seriamente al sector transable de la economía, y en particular al sector exportador no tradicional, ya que reduce directamente su rentabilidad. Así, si el MEF se niega a hacer algo se arriesga el dinamismo en la creación de empleo en dicho sector, que se ha visto impulsado gracias a la generación de alto valor agregado y a los esfuerzos por ser más competitivo.

(Miercoles 02 de enero de 2013)


Francia, ¿el próximo en caer?

A comienzos de noviembre, un informe del FMI dejaba entrever que la próxima víctima de la tragedia europea podría ser Francia. Por su parte, la prestigiosa revista inglesa The Economist elaboró un informe sobre Francia que indicaba que dicha economía es “una bomba de tiempo en el corazón de Europa”. Esta situación sería catastrófica para el euro, ya que Francia representa 21% del bloque en términos de PBI

La economía francesa, como todas las economías importantes de Europa, ha mostrado un bajo crecimiento, con un promedio de 1.3% entre 2000 y 2011. La crisis golpeó muy fuerte este país, que contrajo su PBI 3.1% en 2009, lo cual obligó al gobierno a responder con planes anticrisis para evitar el colapso de su economía. Esto, unido a la baja de los ingresos fiscales, propició la elevación del déficit, que pasó de un manejab    le 3.3% en 2008 a 7.6% en 2009. Esto ha disparado la deuda pública, que supera ya el 90% del PBI. Se espera que el país cierre 2012 con un crecimiento cercano a cero y de apenas 0.4% en 2013.

Para evitar el contagio, el presidente Francois Hollande anunció un ajuste por un monto total de 33,000 millones de euros con el objetivo de cumplir el 3% de déficit en 2013. Entre las medidas, Hollande ha propuesto elevar temporalmente la tasa de impuestos a 75% para las rentas mayores al millón de euros. Esta subida impositiva ha generado polémica, debido a que es antitécnico, ya que lo único que provocará es una mayor “creatividad” para evitar la fiscalización de ingresos. Sin embargo, lo ajustes traerán problemas al ya débil crecimiento.

El Presidente francés se encuentra ante un complicado dilema: debe reducir el déficit para no perder credibilidad y seguir siendo bien visto por los mercados, pero eso implicaría entrar en un crecimiento muy bajo o negativo por lo menos en 2013. Además sería un resultado indeseable para su futuro político ya que prometió crecimiento antes que ajustes. Lo más probables es que el presidente tome una solución intermedia, realizando ajustes parciales para evitar la recesión, por lo que no parece posible que se cumpla el objetivo de déficit.

Si bien Francia tiene retos de corto plazo, existen también problemas serios a largo plazo: la baja competitividad mina las posibilidades del país para seguir creciendo, lo que hace necesario poner en marcha reformas estructurales que incrementen el potencial de crecimiento de la economía. Los resultados del Doing Business muestran que se encuentra solo por delante de Italia frente a sus pares del G-8. Por otro lado, el envejecimiento de su población elevará la carga fiscal en lo que respecta a salud y pensiones, por lo que se hace imprescindible una reforma del sistema de pensiones.

(Miercoles 05 de noviembre de 2012)



Estados Unidos ¿subiendo o cayendo?

Algunos indicadores a corto plazo hacen pensar que la situación en Estados Unidos va a mejorar en los próximos meses. Las ventas minoristas crecieron en setiembre 11.3%. Esto responde a la caída en el endeudamiento de las familias, que ha bajado de 114% del ingreso personal a mediados de 2009 a 97% al segundo trimestre de este año y a la riqueza de las familias, que ha crecido 490% del ingreso disponible a finales de 2008 a 527% al segundo trimestre de este año.

En el lado inmobiliario, corazón de la pasada crisis, el índice Case-Shiller se ha estabilizado alrededor de 142 desde marzo de 2009, lo que parece ser un nuevo equilibrio. Sin embargo, algunos otros indicadores no son tan alentadores: las ejecuciones hipotecarias continúan en 4.3% del total de la cartera de hipotecas, nivel lejano al 1.1% pre crisis; en agosto se vendieron solo 373 mil casas nuevas, la mitad del nivel pre crisis.

Por tanto, existen razones para tener un moderado optimismo sobre la economía estadounidense (se espera que esta crezca entre 1.8% y 2% este año), idea que parece compartir Ben Bernanke, dado que a pesar de que algunos indicadores dan señales de revertir sus tendencias de caída, ha preferido seguir apoyando la recuperación y mantener la tasa de interés entre 0%-0.25% hasta finales de 2015. Además, se complementa dicha medida con una nueva ronda de estímulo, el QE3, que promete comprar US$ 40 mil de papeles hipotecarios mensuales por tiempo indefinido, hasta que mejore el empleo.

En el plano político, es difícil olvidar la discusión sobre la elevación del límite de deuda del tesoro estadounidense en julio de 2011. Esta fue muy intensa al interior del Congreso, dado que los Republicanos amenazaban con no aprobar tal medida, poniendo en peligro el frágil equilibrio fiscal de Estados Unidos. En ese momento, Standard and Poor’s se atrevió a realizar lo que parecía imposible: degradó la calificación soberana de Estados Unidos. Esto desplomó las bolsas mundiales y se sumó a los problemas de Europa. Finalmente, el problema no pasó a mayores y los opositores terminaron dando su brazo a torcer.

Por desgracia, esta situación está a punto de repetirse dado que se está por alcanzar el actual límite legal de deuda, que asciende a US$ 16,394 miles de millones. El agravante aquí es (independientemente de quién gane las elecciones de este martes) que la pugna va a ser muy reñida y, por tanto, la discusión en el Congreso será particularmente tensa. Si no se llegara a un acuerdo, US$ 600 mil millones en aumento de impuestos y caída de gastos, principalmente en defensa, tendrán que ponerse en marcha para evitar el default.

(Miercoles 07 de octubre de 2012)


Bancos Centrales al rescate

A comienzos de este año, esperábamos una recuperación de crecimiento de Estados Unidos y un acuerdo entre los países de la Zona Euro para solucionar definitivamente la crisis (o ponerse en ese camino). Lo cierto es que hasta finales de agosto, la situación se presentaba muy negativa para ambas economías. Estados Unidos ha mostrado cifras desalentadoras, con las ventas minoritas desacelerándose y un empleo (observado u oculto) que crece. Por su parte, la crisis de la Zona Euro no daba señal alguna de ir hacia una solución. La aparente salida de Grecia, primero, y la elevación sin control de los riesgos soberanos de España e Italia, después, son una muestra del escaso poder de decisión de los líderes europeos.

Los altos déficit de Estados Unidos y de la Zona Euro hacen impensables paquetes de estimulo fiscal. En este contexto, solo los Bancos Centrales (la Fed y el BCE) aparecen como instituciones capaces de apoyar la recuperación.

Así, comenzando el mes, Mario Draghi, presidente del BCE, anunció la compra masiva de deuda soberana en el mercado secundario, repotenciando el programa que empezara su predecesor. Sin embargo, a diferencia del primero, este promete hacer compras por los montos indeterminados poniendo como condición que los países favorecidos hagan primero un pedido formal de rescate a los fondos de ayuda (FEEF/MEDE).

Si bien, esto ha sido muy bien recibido por los mercados, significa una derrota política para Alemania y sus socios, que por vías legales tratan de detener los rescates a los países con problemas fiscales. El caso del Tribunal Constitucional de Alemania, de tratar de detener la contribución de dicho país al MEDE, ha sido la más llamativa. A pesar de su fallo a favor, pone de relieve el peligro que representa la decisión de una institucional nacional sobre las decisiones supranacionales.

Al otro lado del Atlántico, al Fed ha anunciado una nueva ronda de facilidades cuantitativas (conocida como QE3) que consiste en la compra de US$ 40 mil millones mensuales en activos hipotecarios mientras el desempleo no de señales claras de caída. Esto se une a las anteriores rondas de facilidades que no tuvieron éxito en dinamizar el mercado de trabajo.

Si bien estas medidas son positivas para ambas economías, presentan importantes resto para los países emergentes como el Perú, dado que las expansiones cuantitativas (sobre todo la de Fed) implican una apreciación de las monedas locales, con una pérdida de competitividad, además de incentivar la especulación. En ese sentido, el BCRP tiene un importante reto en detener los efectos nocivos de ambos procesos.

(Miercoles 19 de setiembre de 2012)


¿Incapacidad de gasto?

En el primer semestre de 2012, el Sector Público no Financiero cuenta con un superávit fiscal de S/. 17,743 millones, que  representa el 6.8% del PBI de dicho semestre. Este resultado es difícil de defender ya que existen sectores con importantes carencias como salud, educación y se requiere cerrar la importante brecha de infraestructura.

Al buscar la explicación, se observa que los gastos vienen a un ritmo bastante menor al que se esperaba. Las proyecciones de Macroconsult indicaban un gasto público que se incrementaría fuertemente dada la necesidad de mantener la dinámica económica de los últimos años, dado el entorno internacional desfavorable. Sin embargo, el gasto corriente en términos reales al primer semestre indica una caída de 0.9% (se proyectó un crecimiento de 5.6% en 2012). El gasto de capital, variable clave de los planes de estímulo del gobierno, ha subido solo 12.4% frente a un proyectado de 30.6%, a pesar de los planes anunciados por el MEF.

Pero, ¿a qué se debe que el gasto público no crezca al ritmo esperado? El gasto no financiero del gobierno general ha crecido solo 2% acumulado a junio de 2012 frente al mismo periodo de 2011. Esto se debe a que el gobierno nacional, que representa casi  60% del total de ese rubro, ha reducido sus gastos 13.6%, como reflejo de la caída del gasto de bienes y servicios (-4.4%, la ejecución no llega a 40% a final de julio) y de transferencias (-24.3%). Del mismo modo, el gasto de capital del gobierno nacional se ha reducido 37.5%, reflejo de la escasa ejecución de su presupuesto que alcanza solo 24% a inicios de agosto. Por sectores, a nivel de gobierno nacional, vemos que los dos sectores con mayores recursos para inversiones, educación y transportes y comunicaciones, tienen una ejecución presupuestal de 13.5% y 38.6%, respectivamente.

Así, el gobierno podría tener un rol en desacelerar la economía en 2012 debido a que retira más recursos de los que aporta, en un entorno internacional difícil. Se esperaba para este año que el impulso fiscal sea positivo por 1 % del PBI debido a la recuperación de la inversión que partía de una baja base en 2011, además de los planes de estímulo anunciados por el MEF en setiembre de 2011 y en junio de 2012, que según el presidente Ollanta Humala ascienden a S/.7,000 millones.


(Miercoles 05 de setiembre de 2012)


Malas noticias y volatilidad en los mercados

El entorno internacional se sigue desacelerando. A comienzos del año, se esperaba que Estados Unidos de signos de una solida recuperación, pero lo que tenemos al cierre del segundo trimestre es que la economía se viene desacelerando. El dato más reciente indica 1.5% de crecimiento, lo cual preocupa si tomamos en cuenta que el primer trimestre se cerró con un 2%. Pero además el desempleo ha vuelto a subir, pasando a 8.3%, situación que complica las aspiraciones de reelección del presidente Barack Obama.

La explicación detrás de este de este débil crecimiento es la desaceleración del consumo, debido al aumento de la tasa de ahorro, que paso a 4.4% de los ingresos personales, nivel superior al 2% previo a la crisis de 2008-2009. Esto se verifica al observar el comportamiento de las ventas minoristas que han caído por tercer mes consecutivo a una tasa promedio de 4.5%, en contraste con los tres primeros meses del 2012 que crecían en promedio 8.5%.

Al otro lado del Atlántico, la situación es peor, con España implementando sucesivos paquetes de ahorro fiscal y un Banco Central Europeo (BCE) que ahora siente el deber de ejercer presión sobre los países para que tomen medidas contra la crisis de deuda cediendo, al parecer, a las presiones de la canciller Ángela Merkel. De hecho, el BCE sorprendió a los mercados, dado que estos interpretaron la frase de su presidente, Mario Draghi, de que “haría todo los posible por salvar el euro” como una inminente intervención.

Esto último ha causado fuerte volatilidad en el mercado de deuda y en las bolsas europeas. En las últimas dos semanas el diferencial del bono español a 10 años frente a su similar alemán ha fluctuado alrededor de los 582 puntos básicos, lo que implica un rendimiento requerido sobre la deuda española de 7.2%, a todas luces insostenible, si tomamos en cuenta que el crecimiento español promedio entre 2000-2008 alcanza solamente 3.3% (incluida una burbuja inmobiliaria).

Las bolsa mundiales, por su parte, tienen comportamientos mixtos. Por un lado, la bolsa de Nueva York se encuentra rompiendo records luego de la crisis, superando ya los 13,200 puntos sin mayores complicaciones. Por otro lado, las bolsas europeas se encuentran estancadas desde el final de la crisis, y con una elevada volatilidad. Por ejemplo, entre el primero y el siete de agosto el MSCI Euro, promedio de las bolsas europeas, paso de 657 a 770 puntos con caídas de hasta 6.1% en el intermedio.

Es de esperarse que esta alta volatilidad en las bolsas europeas y en los mercados de deuda continúe dado que la solución a la crisis se encuentra muy lejos. Aún si los países del bloque euro en problemas logran ponerse de acuerdo para implementar todos los ajustes necesarios, las crisis económica complicará su situación en próximos años, viviendo un escenario similar al de América Latina en su crisis de duda de los ochenta.

(Miercoles 08 de agosto de 2012)


Desaceleración económica mundial

En su reciente actualización de proyecciones, el FMI ha dejado claro que la actividad económica mundial se ha desacelerado. Se espera un crecimiento mundial de 3.5% en 2012 (0.1 puntos porcentuales menor) y 3.9% en 2013 (0.2 puntos porcentuales menor). Resalta el ajuste hacia abajo de la proyección de China, que ha pasado de 8.2% a 8%. Esto parece responder al menor crecimiento que viene mostrando dicha economía, como consecuencia del contagio europeo, ya que en el primer trimestre creció 8.1% y en el segundo lo hizo a 7.8%. Además, la producción industrial del país se ha desacelerado también y ha aumentado a un ritmo de 9.5% promedio entre abril y junio, mientras que hace un año lo hacía a 14%.

Esta desaceleración del crecimiento del gigante asiático está muy vinculada a la caída en las exportaciones mundiales. Según el informe de seguimiento mensual de las exportaciones e importaciones de una muestra de 70 países elaborado por la OMC, las primeras cayeron en abril 1.6%, mientras que las segundas lo hicieron en 1%. Pero el ritmo de deterioro es particularmente llamativo. En mayo de 2011 las exportaciones mundiales crecían a un ritmo de 27% y desde allí se han desacelerado hasta entrar en terreno negativo en abril de 2012.

Por su parte, muchas economías europeas se encuentran ya en recesión y se espera que continúen en esa situación durante en 2013. En conjunto, la Zona Euro cayó 0.1% en el primer  trimestre y se espera que disminuya, según el FMI, 0.3% en 2012, con Alemania amortiguando la caída (crecería 2%). En 2013 se espera que el bloque retome el crecimiento con un 0.7%, impulsado por la economía alemana y francesa que crecerían 1.4% y 0.8%, respectivamente. Sin embargo, para Italia y España, la recesión continuaría, agravada además por sus paquetes de ajuste fiscal.

El caso de Estados Unidos es particularmente cambiante. A pesar del regular comportamiento que viene mostrando su PBI, las ventas minoristas (que excluyen autos) muestran  una caída desde hace varios meses.  Entre abril y junio, dicha variable ha caído 3% promedio anual, mientras que la producción industrial ha mostrado un comportamiento volátil y el desempleo ha vuelto a subir. El resultado del segundo trimestre dará luces sobre el camino que seguirá la aún principal economía del mundo. Por el momento el FMI espera que crezca 2% en 2012 y 2.3% en 2013.

Está claro que en la medida en que China se vea afectada por el crecimiento de sus principales socios comerciales, los impactos en economías como la peruana se van a intensificar dada la caída en el precio de commodities y la contracción de la demanda mundial, que afectará nuestras exportaciones no tradicionales.


(Miercoles 25 de julio de 2012)


La crisis, ¿otra vez global?

La crisis de deuda europea es, sin duda, el tema que concita la atención del mundo, dado que de ella depende el desarrollo de la economía mundial en los próximos meses. Sus efectos ya se están haciendo sentir. Estados Unidos y China vienen perdiendo el dinamismo que mostraban hasta hace unos meses. De hecho, la cifra a corto plazo de la OMC señala que el comercio mundial ha caído en abril: las exportaciones bajaron 1.4%, mientras que las importaciones lo hicieron 1.1% (a diferencia del 2011 que ambas crecieron en promedio cerca de 20%).

En Estados Unidos, las ventas minoristas, que excluyen autos y estaciones de gas, han caído en abril y mayo en más de 1%, cuando los tres primeros meses crecieron 8.6%. La producción industrial bajó en marzo 6.3% y en mayo lo hizo 1.1%. Además existen secuelas de la crisis 2008-09. El principal es el precio de las viviendas que no logra estabilizarse, y que ha traído como consecuencia que las ventas de casas nuevas y existentes no logren despegar. Así, el índice Case-Shiller viene cayendo desde octubre de 2010, luego de haber sido interrumpido por un breve periodo de crecimiento de los precios entre febrero y setiembre del mismo año. En marzo de 2012 dicho índice cayó 2.6%

China, por su parte, ha mostrado algunos problemas debido a la desaceleración de la producción industrial. En julio de 2011 esta crecía 14%, mientras que en mayo de este año lo hacía 9.6%. Dicha desaceleración ha afectado al cobre de manera significativa, pasando en el mismo periodo de US$ 4.5 a US$ 3.4, lo que significa una caída de 23%. Esta situación también se ha visto reflejada en la desaceleración del PBI, que pasó de crecer 10.3% en el segundo trimestre de 2011 a 8.1% en primer trimestre de este año. La explicación es la desaceleración de las exportaciones, que han pasado de crecer a un promedio de 24% en 2011 a solo 9% promedio en 2012.

Esta situación ha propiciado que las autoridades monetarias reacciones. La Fed decidió continuar hasta fin de año con su programa de twist, con la intención de mantener bajas las tasas de interés a largo plazo. Con esta ampliación se movilizarán alrededor de US$ 267 mil millones. Además dejó clara su preocupación por la situación de la economía, indicando que mantendrá la tasa de interés entre 0% y 25% hasta finales de 2014. En la misma línea, El Banco Popular de China decidió bajar la tasa de préstamos y de remuneración a los depósitos, ambas en 0.25 puntos porcentuales, y se ubicó la primera en 6.31% y la segunda en 3.25%, aprovechando que la inflación ha cedido.

Si bien China tiene espacio para implementar medidas fiscales adicionales para impulsar su economía, Estados Unidos no las tiene dada la situación de fraccionamiento político que vive el país. Esto plantea la pregunta ¿no será que tendremos que acostumbrarnos al bajo crecimiento de Estados Unidos, al igual como lo hicimos con Japón luego de su crisis de finales de los ochenta?


(Miercoles 27 de junio de 2012)


Europa, ¿quién jala el gatillo?

Hace solo unos meses, los países de la Zona Euro llegaron a un acuerdo para apoyar a Grecia con un nuevo paquete de 130,000 millones de euros para hacer frente a sus obligaciones de corto plazo y evitar el impago. En paralelo, los mercados financieros castigaban la deuda italiana, llevándolas a tasas de interés de insostenibilidad. En ese contexto, el Banco Central Europeo (BCE) inyectó más de un billón de euros en dos partes (diciembre de 2011 y febrero de 2012), reduciendo casi de inmediato el spread soberano de la deuda italiana y española.

Pero el final no se acerca. Hace un par de semanas, los mercados apuntaron contra España, haciendo subir el spread soberano a niveles históricos, lo que obligó a Mariano Rajoy a anunciar nuevas subidas de impuestos. Por el lado bancario, recientemente Standard and Poor’s revisó a la baja la calificación de 10 entidades financieras, entre las que se encuentra el Banco Santander y el BBVA. El primero pasó a A-, mientras que el segundo ha quedado en BBB+. Asimismo, el crédito que se dirige a actividades productivas viene cayendo desde el tercer trimestre de 2009, y en el último trimestre del año pasado este cayó 4.2%, según cifras del Banco de España.

En el plano real, España registró caídas de 0.3% en su PBI en los dos últimos trimestres, lo que implica un recesión, según la definición del FMI. La magnitud de la burbuja inmobiliaria que estalló causó la debacle económica del país, generando que el desempleo alcance 24.4% (que implica 5.6 millones de personas). Además, las cosas no parecen mejorar. Según el último reporte de Perspectivas de la Economía Mundial, el país caería 1.8% en 2012, y crecería levemente en 2013 (0.1%). Así, la base de recaudación seguirá cayendo, complicando los esfuerzos del gobierno en cerrar la brecha de déficit.

En Grecia, la situación se ha agravado. La reciente elección de candidatos opuestos a los recortes, indican el poco interés del país en darle una solución definitiva al problema fiscal. A pesar de los dolores de cabeza causados por Grecia, esta negativa parece evidenciar la necesidad de la salida del euro del país heleno, elevando dicha probabilidad al 50%. Sin embargo, esto nos sería nada fácil, ya que la legislación en ese sentido no existe, así que tendrán que darse grandes debates en los parlamentos nacionales para aprobar nuevas medidas, plazo que podría gatillar nuevas salidas, y la completa desmembración de la Zona Euro, acabando así con el sueño de la moneda común.

Toda esta situación se ha reflejadado en las bolsas de valores. Según el índice promedio de las bolsas europeas MSCI Euro, entre el 19 de marzo y el 15 de mayo, las bolsas han caído 14.8%, cerca de los niveles alcanzados luego de la caída de Lehman Brothers.


(Miercoles 15 de mayo de 2012)


Entorno favorable para la emisión de bonos peruanos

El mercado internacional está brindando oportunidades al gobierno y a las empresas peruanas para financiarse en el exterior, en condiciones muy favorables. Previamente, a finales de 2009, el BCP llevó a cabo una emisión sin precedentes al colocar US$ 250 millones en el mercado internacional a un plazo de 60 años. Este entorno favorable se explica por tres razones: a) el buen manejo macroeconómico peruano y la mejora en la calificación soberana; b) la elevación de la percepción de riesgo de las economías europeas periféricas por los problemas de déficit y deuda que se generaron luego de la crisis de 2008-2009; y c) el crecimiento de la liquidez internacional, por los programas de estímulo llevados a cabo por la Fed y el BCE.

A fines de enero de 2012, el gobierno peruano colocó un total de US$ 1,100 millones en la reapertura de bonos año 2031 y 2050. La demanda de dichos bonos fue de casi siete veces el monto de la colocación, lo que deja claro el interés de los inversionistas en este tipo de papeles. El rendimiento de los bonos a 2050 fue 5.372% y a 2031 fue 6.875%. Este último bono se encuentra denominado en nuevos soles. En esa misma línea, Cofide llevó a cabo una emisión de bonos por US$ 400 millones. La demanda por este bono alcanzo US$ 3,000 millones y cerró la operación con un rendimiento de 4.95%. Según indicó la propia institución, los fondos servirán para financiar proyectos de infraestructura.

Por el lado empresarial destaca la emisión de bonos de la empresa agroindustrial Camposol, que logró captar US$ 125 millones en el exterior. Es la primera vez que una empresa de este rubro logra esta hazaña en el Perú, y la segunda vez en Latinoamérica (después de Brasil). Los bonos tienen como vencimiento 2017, y se cerraron con un rendimiento de 9,875, con una demanda de alrededor de US$ 300 millones.

Otra empresa que emitió bonos en el mercado internacional fue Volcan, a quien las principales calificadoras de riesgo del mundo le otorgaron recientemente el grado de inversión, dado su buen historial crediticio. La empresa colocó US$ 600 millones con una demanda de US$ 4,809 millones y una madurez de 10 años, con un rendimiento de 5.375%. El objetivo de esta emisión es, entre otras cosas, llevar a cabo una serie de proyectos de inversión por US$ 1,000 millones en los próximos cinco años, que incluye el proyecto de Óxidos de Plata, la expansión de la planta Chungar, los proyectos Alpamarca y Río Pallanga, entre otros.


(Miercoles 15 de febrero de 2012)


¿Qué podemos esperar de este 2012?

Al cierre del año pasado, hemos visto como algunas economías europeas se han contraído producto de la crisis que vive la Zona Euro. Alemania experimentó una caída de 0.25% en el cuarto trimestre, mientras que la economía británica se contrajo 0.2% en el mismo periodo. Unido a esto, tanto Standard & Poor’s como Fitch Ratings han reducido las calificaciones de un grupo de países europeos, entre los cuales se encuentra Francia, dejándolo relegado como gestor de las soluciones en la Zona Euro. Así, la discusión sobre una posible división de la Zona Euro toma cada vez mayor relevancia, agravada por la negativa de Alemania de apoyar la iniciativa para elevar el fondo de rescate.

Por otra parte, la economía estadounidense creció 2.8% en el último trimestre de 2011, producto de un fuerte crecimiento de la inversión (20%) y el crecimiento del consumo (2.8%) que a pesar de la situación económica, sigue creciendo. Pero, a pesar de estas cifras alentadoras, la recuperación es muy lenta y no logra diferenciarse de manera importante de su peor recuperación (de los años ochenta), ni de la “recuperación” japonesa de comienzos de los noventa. De hecho, la situación actual está bastante alejada del promedio de las recuperaciones de Estados Unidos desde 1945 (series trimestrales). Si se hace el mismo ejercicio para el número de personas empleadas, se tiene un resultado similar, teniendo al empleo muy cerca también de la peor recuperación estadounidense. 

La economía mundial presenta un panorama de alta incertidumbre en los próximos meses. Si la actual tendencia se mantiene  será  posible observar  una situación de estancamiento con Estados Unidos, creciendo 1% y la Zona Euro completamente estancada. Esto tiene como resultado un incremento de 0.5% del mundo desarrollado. Por su parte, el mundo en desarrollo crecería 4.6% debido al estancamiento de sus socios comerciales, y China lo haría a un ritmo de 8.8%, compensando parcialmente el menor dinamismo de los países desarrollados.
 
En el caso que se observe una agudización de las tensiones actuales es probable que el mundo se deslice a una situación más compleja, y peor a lo esperado meses atrás,  con una recesión en el mundo desarrollado que repercutirá en todo el planeta. Este panorama se plantea en base a una probable situación de impago de Grecia (u otro país, que podría tener un efecto dominó en Europa) o la caída de algún importante banco europeo. En este escenario es posible que el mundo desarrollado se contraiga 1.6% por la caída en el PBI estadounidense de 1.0% y el de la Zona Euro de 2.5%. Esta situación, sin lugar a dudas, repercutiría en el crecimiento de China, que crecería 7.5% (aunque la reciente caída en la inflación está generando espacio para planes de estímulo económico), lo que arrastraría a la baja el crecimiento de todo el mundo en desarro hacia 2.8%.


(Miercoles 1 de febrero de 2012)


Problemas y retos del modelo chino


Pese a su sorprendente economía y su cercano posicionamiento como primera economía del mundo (por lo menos en el tamaño global del PBI), China tiene características y problemas producto del propio crecimiento o de su estatus de ser aún una economía emergente.

A diferencia de las principales economías del mundo, China tiene una dictadura de partido único, lo que implica irrespeto a la libertad de expresión y prensa, y también a los derechos humanos. Por otro lado, tenemos su poco equitativa política comercial: a costa de un bajo salario, el país atrae a inversionistas internacionales por los menores costos (dumping social). Además, el yuan está subvaluado frente a sus socios comerciales, lo que le ha permitido elevar sus exportaciones notablemente y acumular reservas por más de US$ 3 billones. Además, tiene la práctica de "piratear" al vecino para ahorrar gastos en investigación y desarrollo. Muchas empresas transnacionales se han quejado sin éxito. Esto gradualmente apunta al cambio, pero el ritmo de las mejoras es muy lento.

En China también existen marcados contrastes en la población. A pesar de que la mitad del país se encuentra en zonas rurales desconectadas del mercado y en situación de pobreza, cuenta con el mercado de bienes de lujo más grande del mundo con cerca de un millón de millonarios (2011). Esto es resultado de privilegiar el crecimiento de algunas zonas urbanas y del tradicional centralismo chino.

La inflación es el problema macro más importante. A octubre del 2011, la inflación anual fue 5.5% y la de alimentos, 11.9%, principalmente porque la carne de cerdo subió en 12 meses 56.7%. De hecho, ante la posibilidad de una recesión mundial, esta tasa se presenta como una limitante para lanzar paquetes de estímulo económico.

El último problema importante es la elevada intranquilidad social. A pesar de las medidas del Gobierno por bloquear las redes sociales y los medios de comunicación, las redes de microblogging se encuentran activas ya que la gente desea saber noticias o rumores sobre la situación del país. Además, según informaciones de la Universidad de Tsinghua, en el 2010 se llevaron a cabo 180,000 protestas callejeras, que incluyen reclamos por mayores salarios y viviendas. Respecto a las viviendas, en muchos casos, en la necesidad de espacios para vivir de la gente migrante del campo a la ciudad.


(Miercoles 30 de noviembre de 2011)


El rol de la banca central en la crisis

Resulta curioso que al examinar la legislación de la Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE), resultan ser muy similares y sin embargo sus actuaciones en la crisis han sido muy distintas. Ambos se preocupan por preservar la estabilidad de precios y el empleo, teniendo como instrumento de política monetaria las tasas de interés. Además, ambos tienen el mandato de ser prestamistas de última instancia, tema que se había puesto en duda en el caso del BCE.

Cuando se agravó la crisis financiera en setiembre de 2008, la Fed puso en marcha medidas de relajación cuantitativa para proveer de liquidez a los bancos que se encontraban en problemas, llevando a cabo una expansión sin precedentes de la masa monetaria. Y no terminó allí, hacia finales de 2010 puso en marcha una segunda relajación cuantitativa para reforzar la recuperación, dado que el impulso fiscal iba perdiendo fuerza. Además, la Fed colocó su tasa de fondos federales en cero, con el objetivo de reducir al máximo la volatilidad del mercado financiero, evitando un agravamiento de la crisis y por tanto la preservación de su objetivo más importante, el empleo.

El BCE, por su parte, tiene una consideración por el empleo mucho menor y prefiere la estabilidad de precios, evitando cualquier expansión monetaria que provoque alguna expectativa  de inflación en la región. Esto quedó confirmado, cuando en mayo de este año, en medio de la crisis de deuda de la Zona Euro (que amenazaba ser  recesiva), el presidente Jean Claude Trichet elevó en dos ocasiones la tasa de interés de referencia, pasando de 1% a 1.5%, por el temor a un brote inflacionario dado que subían los precios de los alimentos y del petróleo.

Sin embargo, a pesar del temor, se implementó un programa para comprar bonos de los países con problemas de deuda (apoyándose en su objetivo de empleo), adquiriendo en un inicio deuda griega para luego tomar deuda española e italiana, acumulando un total de 183,000 millones de euros. Sin embargo, las medidas parecen ser insuficientes ante la dimensión de la crisis.

El BCE tiene prohibido por su ley constitutiva prestar directamente a los gobiernos o a alguna institución comunitaria, sin embargo, el mejor acompañante de la necesaria consolidación fiscal sería profundizar su programa de compra de bonos soberanos en el mercado secundario, de forma tal que permita ganar confianza a los tenedores de deuda de los países en problemas y se termine de una vez con la especulación que esta llevando las primas de riesgo a records históricos.


(Miercoles 9 de noviembre de 2011)


¿Qué está ocurriendo con la balanza comercial?

Agosto estuvo lleno de interrogantes con respecto al estado de la economía mundial. Nuestros socios comerciales, Europa y Estados Unidos, están experimentando crisis que amenazan las compras al Perú en los próximos meses, aunque no está clara la real magnitud del efecto negativo. En el frente interno, la incertidumbre política ha reducido la inversión privada, que se ve reflejado en la caída de la importación de bienes de capital. Sin embargo, las expectativas empresariales mostraron un quiebre hacia terreno optimista en julio (con respecto a lo que se espera tres meses adelante) tal como lo mostró la encuesta del BCRP. Esto indicaría que el último trimestre sería positivo, dadas las buenas señales del Gobierno que posibilitan tomar más riesgo.

Nuestras exportaciones han venido creciendo a un ritmo de 32%, pero preocupa que Estados Unidos, nuestro principal socio en 2010, disminuya sus compras totales en 8.5%. Esta caída se explica por el menor valor importado de minerales: sus compras de cobre han caído 33%, mientras que las de oro se han reducido 45%. La baja se ha visto compensada por China, Suiza y Chile, que han aumentado sus compras al Perú en 33.7%, 38.1% y 67.8%, respectivamente. Pero la situación parece ir de mal en peor, ya que las compras totales de Estados Unidos al Perú se han caído 21.6% en  junio, lo que estaría marcando la dinámica para los próximos meses.

Las exportaciones no tradicionales se han visto también afectadas en junio. Las compras de Estados Unidos se reducen 8.8% debido a menores compras de textiles (-17.8%) y de productos agropecuarios (-1%). Este comportamiento parece responder a la desaceleración del crecimiento de las ventas minoristas en dicho país, que están altamente relacionadas con el sector textil y agropecuario.

Por su parte, antes de la crisis mundial, las importaciones venían creciendo a un ritmo promedio de 41%, gracias al fuerte dinamismo de la demanda interna. La crisis económica mundial hizo que este rubro cayera a un ritmo promedio de 28% entre enero y noviembre de 2009. Pasado el shock negativo, las importaciones han crecido a un ritmo promedio de 34%, pero no sin algunas interrupciones, como por ejemplo marzo de este año, cuando se creció 19%.

Pero preocupa el comportamiento de julio, que parece reflejar la desaceleración de la economía peruana. Las importaciones que venían creciendo a una tasa acumulada anual (enero-junio) de 34.7%, en julio solo alcanzó 16.6%. El comportamiento ha sido similar para todos los rubros de importación. Pero lo más preocupante es la desaceleración de la importación de bienes de capital, que en el primer semestre venía creciendo a un ritmo acumulado de 41.4%, en julio solo creció 21.8%, lo que indica claramente mayor incertidumbre percibida por los inversionistas, dado el actual proceso político.


(Miercoles 7 de setiembre de 2011)


¿Nueva crisis mundial?


Oficialmente, la recesión en Estados Unidos terminó en junio de 2009. Desde ese momento, paulatinamente, se comenzó a descartar la posibilidad de una  recaída. Sin embargo, Europa comenzó a exhibir problemas de deuda, lo que obligó a apoyar a Grecia, Irlanda y Portugal. Pero nuevos  ataques a la deuda griega han obligado a dicho país a solicitar un segundo paquete de ayuda; y lo que es peor aún, los mercados se han enfocado en Francia, la segunda economía del bloque, obligando a hacer recortes de gasto, comprometiendo seriamente la recuperación del resto de sus socios.  El resultado: magras  proyecciones para Europa en 2011 y 2012 de solo 1.5% y 1.2%, respectivamente.

Por su parte, Estados Unidos parecía haber encontrado una senda de recuperación, dado el crecimiento de la bolsa y de las ventas minoristas. Pero al comenzar el 2011, la fuerza de la recuperación se evaporo repentinamente, creciendo solo 0.4% en el primer trimestre y 1.3% en el segundo. Con esto, cuando se compara la recuperación actual de Estados Unidos con otras crisis de las que se tiene registro trimestral, se puede ver que la recuperación se asemeja a la peor de ella (de inicios de los ochenta), y no solo eso, se parece mucho a la “recuperación” de Japón, luego de la crisis de finales de los ochenta.

Para agravar la situación, el desacuerdo entre Demócratas y Republicanos  ha bloqueado nuevos programas de estimulo fiscal, a pesar que nadie ha puesto en tela de juicio la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos. De hecho, mientras S&P degradaba su deuda, el rendimiento de los bonos a diez años bajaban, confirmando que dichos papeles son un activo de refugio. Pero esto no es lo peor. Dada la pérdida de poder político del Presidente Obama, este se vio obligado a negociar con los Republicanos para que se eleve el límite de deuda. El resultado más nefasto fue la imposición de recortes de gasto, en una economía con insuficiencia de demanda.  Así, el mundo enteró comprendió que la recuperación será más lenta. Según la encuesta elaborada por el Wall Street Journal,  la economía estadounidense crecería 1.6% y 2.5% en 2011 y 2012, respectivamente, cayendo un punto, en ambos casos frente a la proyección de hace un mes. El único consuelo es que esta nueva crisis no será peor que la de 2008-2009, pero si promete traer cambios en el entramado de la economía mundial.

(Miercoles 17 de agosto de 2011)


Resurgen los temores en Estados Unidos


La recuperación que venía siendo sólida en Estados Unidos se interrumpió sorpresivamente con el dato del PBI del primer trimestre de 2011, que alcanzó un crecimiento de 1.8%, frente al consenso del mercado que esperaba un crecimiento por encima de 2.0% y frente al promedio de los cinco trimestres previos que fue de 3.2%. Esta desaceleración tuvo efectos sobre el desempleo, que subió a 9%, haciendo más difícil dejar atrás los problemas.

Según el NBER, la Gran Recesión llegó a su fin en el segundo trimestre del año 2009. Pero, desde ese momento, la economía estadounidense ha tenido una recuperación bastante lenta, similar a las peores crisis de los Estados Unidos del que se tiene registro trimestral (1947) y se encuentra bastante por debajo del promedio de las recuperaciones registradas. Para el PBI, el crecimiento promedio trimestral desde 2009-II ha sido de 3%, mientras que las recuperaciones promedio y máxima han sido de 5.5% y 10.9% respectivamente.

Veamos los indicadores de corto plazo. Las ventas minoristas tuvieron una fuerte caída en la peor parte de la crisis, pero también han tenido una fuerte crecimiento desde el inició de la recuperación, a una tasa promedio anual de 6.3% desde noviembre de 2009. Por su parte, el índice de Producción industrial también ha evolucionado favorablemente en los últimos meses, gracias a la recuperación de los inventarios. Así, ha mostrado un promedio de crecimiento anual de 5% desde enero de 2010, luego de mostrar caídas superiores al 10%. Por desgracia, sigue siendo un problema el elevado nivel de endeudamiento de los hogares y el escaso crédito de consumo. Asimismo, el sector inmobiliario no ha logrado aún revertir los malos resultados que originaron la crisis. Los precios de las casas siguen mostrando un pobre desempeño manteniéndose casi estables desde enero de 2009, a la par con la venta de viviendas nuevas, que se encuentra estancada en alrededor de 300 mil.

En el plano de la política económica, las balas parecen haberse acabado. Por el lado fiscal, el levado déficit y de deuda (9.4% y 94.3% del PBI, respectivamente) ha generado pugnas la interior del congreso estadounidense, donde los republicanos han bloqueado toda posibilidad de llevar a cabo nuevos programas de gasto, al punto que casi dejan sin presupuesto a la nación.

En el plano monetario, los problemas inflacionarios mundiales, debido al incremento del precio del petróleo, los commodities alimenticios y la elevada liquidez mundial, han dejado sin grados de libertadas a la Fed. El controvertido plan de estimulo monetario, que consistía en la compra de bonos del tesosoto en el mercado secundario por un monto de US$ 600 mil, llegará a su fin en junio y Ben Bernanke ha indicado  que no se continuará dicho plan, dejando como único incentivo monetario las bajas tasas de interés.

Por tanto, a la luz de la imposibilidad de ejecutar nuevos programas de estimulo, se espera que el sector privado recupere la confianza y emprenda nuevos programas de inversión, que, tarde o temprano, generen empleo.

(Miercoles 11 de mayo de 2011)


Conflicto en el mundo árabe y el petróleo


El 17 de diciembre de 2010 se inició una ola de protestas en el mundo árabe que ha sacudido al mundo entero. Ese día, Mohamed Bouazizi, un ciudadano tunecino, se prendió fuego como medida de protesta ante la confiscación de su medio de sustento por parte del gobierno. Este hecho exacerbó la complicada realidad en esa parte del mundo. Las protestas en Túnez lograron acabar con el gobierno de Zine el Abidine Ben Ali y pronto contagiaron a otros países del Magreb. Egipto fue un ejemplo representativo de dichas manifestaciones, ya que derrocó al dictador Hosni Mubarak –que había permanecido en el poder por alrededor de 30 años-, luego de largas protestas en la plaza Tahrir. El ejército egipcio tomo el poder y prometió llevar a cabo elecciones.

Otro caso saltante es el de Libia, que busca derrocar a Muamar el Gadafi, quien lleva 42 años enquistado en el poder. Sin embargo, este caso ha sido más violento ya que la respuesta del dictador ha sido furiosa, matando a gran cantidad de personas que se encontraban protestando en el llamado “Día de la Ira”. El dictador se ha negado rotundamente a correr la misma suerte que sus pares de Egipto y Túnez, y ha declarado que luchará hasta el final a pesar del rechazo internacional.

Pero está claro que el conflicto generado en esta parte del mundo no tiene un trasfondo económico o social, ya que según información del PNUD, estos países se ubican en posiciones importantes del ranking de desarrollo humano con niveles bajos de pobreza, baja desigualdad y PBI per cápita elevados. Aunque, pese a ello, los indicadores vinculados al plano político, como la libertad de prensa, presentan niveles preocupantes, especialmente en Libia.

Las consecuencias directas de las protestas en el mundo árabe se sienten en el precio del petróleo, dada la importancia de estos países en la producción como en las reservas de crudo. Los países árabes que han tenido algún tipo de protesta contra sus gobiernos representan 25.9% de la producción mundial y 42% de las reservas de crudo (que incluyen en ambos casos a Arabia Saudita, primer productor y tenedor de reservas del mundo). Así, el precio del petróleo se ha incrementado en las últimas semanas, y actualmente se encuentra cerca de US$ 100 por barril. Además, la proyección para este año, según Bloomberg, ha subido de US$ 85 en diciembre a US$ 90 en marzo.

Actualmente, la única amenaza seria de reducción de la producción es la de Libia, ya que Muamar el Gadafi habría amenazado con reducir el suministro de petróleo, situación que tendría serios impactos en la cotización del petróleo durante 2011, en un mercado donde este tipo de noticias tienen fuerte impacto.

Para apaciguar los miedos en los mercados la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) ha ofrecido elevar su producción si se complican las cosas en el mundo árabe, sin embargo, el único país que tiene posibilidades de implementar esta medida es Arabia Saudita, que se encuentra produciendo a alrededor del 75% de su capacidad.

(Miercoles 11 de mayo de 2011)


¿Que esperamos para la economía mundial en 2011?


El 2010 estuvo marcado como el año de salida de la crisis. Los países en desarrollo experimentaron un proceso de consolidación de su crecimiento; sin embargo, las economías desarrolladas tuvieron resultados mixtos: Estados Unidos tuvo un lento crecimiento, pero Europa atravesó un año para el olvido debido a la incertidumbre que sufrieron los países de la periferia por sus problemas de deuda.

Pero, ¿qué podemos esperar de 2011? El crecimiento mundial será positivo y los países en desarrollo seguirán liderando el crecimiento de este año. Sin embargo, tenemos algunas cuestiones a las que debemos poner atención. Por un lado encontramos a Estados Unidos que aún no ha podido solucionar su problema de alto desempleo, debido a que el crecimiento registrado es aún insuficiente para generar la cantidad de puestos de trabajo requerida. Esto último estaría explicado por la debilidad del sector inmobiliario, ya que la tasa de ejecuciones hipotecarias sigue siendo elevada y que existe un elevado stock de casas que no pueden ser vendidas.

La situación en España es otro tema a considerar este año. A pesar de que antes de la crisis la economía ibérica lucía bastante solida, el estallido de la burbuja inmobiliaria desencadeno una serie de problemas fiscales que  han puesto a su deuda en el ojo de la tormenta. A pesar de que el gobierno está implementando duras medidas para enfrentar el déficit, este tiene la difícil misión de hacer frente a los problemas de solvencia de un conjunto de cajas, propiedad de sus gobiernos regionales, que implican mayor presión sobre el fisco. Por tanto, si los mercados logran hacer caer a Portugal, redirigirán sus armas hacia España. Un colapso de los españoles sería catastrófico para el mundo, tomando en cuenta además que el paquete europeo de ayuda no ha sido ampliado.

Un tercer tema a considerar es la inflación en China. Este país cerraría el 2010 con un crecimiento de alrededor del 10%, el mismo que está generando presiones de demanda. Los datos disponibles a noviembre indican que la inflación se encuentra en 5.1%, preocupando aún más la de alimentos que supera el 11%, en un país donde los niveles de pobreza son aun elevados. Lo peor de todo esto es que las autoridades monetarias chinas se han visto obligadas a imponer medidas para enfriar la economía, las mismas que pueden tener fuertes efectos negativos en el crecimiento mundial, acabando con ello el ciclo de altos precios de materias primas que tanto ha beneficiado a los países de este lado del mundo.

Un último riesgo a considerar en el escenario mundial es el reinicio de un ciclo alcista en el precio del petróleo. En 2008, este producto alcanzó un máximo de $145 dólares por barril debido a la fuerte demanda China y, dado que el presente año se espera tenga un mayor dinamismo, podemos esperar una escalada de dicha cotización. El riesgo asociado es que las principales economías del mundo son dependientes del petróleo. Por tanto, una mayor cotización reduce la renta disponible de los países perjudicando la recuperación de estas economías y además genera presiones inflacionarias que podrían complicar la escena mundial.


(Miercoles 26 de enero de 2011)


La amenaza de la guerra de divisas

Pasados quince meses desde que acabó oficialmente el reciente evento de crisis (según la NBER, en Estados Unidos), continúan las incomodas comparaciones con la Gran Depresión de los treinta. Y es que, por desagracia, algunas lecciones no han sido tomadas en cuenta. Algunos importantes bancos centrales han empezado a intervenir para frenar las apreciaciones de sus monedas frente a al dólar, para evitar perder competitividad en el sector externo, buscando en este una fuente dinámica generadora de empleo. Estas medidas, sumadas a las amenazas del gobierno estadounidense y europeo sobre China, han desatado en el mundo el temor a la llamada “guerra de divisas”.

Pero las causas estructurales de este problema son los desbalances globales. Se ha comentado por largo tiempo que el déficit en cuenta corriente de Estados Unidos no se puede mantener indefinidamente. La productividad del sector exportador y la tasa de ahorro interna deben comenzar a elevarse para cerrar la brecha. Sin embargo, en el corto plazo, el mayor ahorro significa un lento crecimiento del consumo, y por tanto, una lenta recuperación en la producción agregada.

La contraparte son los acreedores, de los cuales China es el más importante. Según algunas investigaciones, la ventaja que tiene China para exportar se explica por la tasa de cambio subvaluada (entre 20% y 40%). Esto le ha permitido acumular reservas por US$ 2.65 billones debido a la incesante intervención en el mercado. Todo el ahorro generado por China le ha permitido ser el principal financiador del déficit fiscal estadounidense. 

Una segunda causa de la amenaza de guerra cambiaria, más coyuntural, es la expansión, sin precedentes, de la cantidad de dólares, efectuada por la FED como medida para reactiva la liquidez luego de iniciada la crisis. Esto ha roto el equilibrio del dólar con el resto de monedas del mundo, produciéndose una apreciación de las últimas y generando pérdidas de competitividad de las exportaciones no estadounidenses.

Pero, ¿que nos espera? El Congreso estadounidense acaba de dar poderes al presidente Barack Obama para que tome mediadas correctivas frente a la “ventaja comercial artificial” que tiene China. Si Estados Unidos concreta estas medidas, podría desatarse una ola de medidas anti comercio que afectarían seriamente la recuperación de la economía global, tal como ocurrió en los años treinta, a la que Europa podría sumarse. Sin embargo, China se ha defendido diciendo que una apreciación rápida de su moneda generaría una caída de sus exportaciones, lo que genera desempleo. Esta hipotética ralentización del crecimiento Chino tendría efectos desastrosos en el crecimiento mundial y renacerían los miedos de una “W”.

La solución de largo plazo para la economía mundial requiere un rebalance. Un mayor ahorro en Estados Unidos y un mayor consumo en China se hacen necesarios para eliminar el frágil equilibrio en el que nos desenvolvernos. Por tanto, el camino de política monetaria laxa tomado la FED, no va a servir de nada para solucionar la brecha externa, ya que produciría una recuperación del consumo que va en el sentido opuesto al deseado, aunque en el corto plazo los puede sacar del débil crecimiento.


(Miercoles 20 de octubre de 2010)


Nuevos temores en Estados Unidos


El mundo no ha sido el mismo desde que estalló la última crisis. Las preocupaciones por el estado de la economía mundial siguen latentes. Lo que al principio pensábamos sería una "U", parece haberse convertido en una "L". El débil dato de crecimiento mostrado por Estados Unidos en el segundo trimestre del año (1.6%, segunda revisión), la debilidad mostrada por el mercado inmobiliario (caída en las ventas de casas nuevas y de segunda mano) y el persistente desempleo (9.6% en agosto), reavivan los temores. Pero, ¿es temporal esta "ralentización" del crecimiento? ¿Se complicará el escenario en la primera economía del mundo en los próximos meses? De hecho existen motivos para estar preocupados, sin embargo algunos datos que llegan desde Europa y los últimos indicadores del sector minorista, pueden ayudar a elevar la confianza dentro de Estados Unidos.

Difundida la noticia del crecimiento estadounidense, el nerviosismo se instaló rápidamente en el mundo. El activo de refugio más famoso, el oro, volvió a tomar niveles inusitadamente altos. Actualmente se encuentra alrededor de los US$ 1,250, cerca de su máximo de US$ 1,256, alcanzado en el peor momento de la crisis de deuda europea.

Pero, ¿qué opciones tiene la administración Obama para afrontar un escenario de desaceleración de crecimiento y el persistente desempleo? Parece ser que el paquete de estímulo de US$ 862,000 millones empieza a perder vigor y no ha logrado su objetivo. Por ello, se anunció un nuevo programa de impulso en el gasto público (que incluye aumentar la inversión en energías limpias, extender los recortes de impuestos a la clase media, modernizar las infraestructuras y fomentar la inversión empresarial), pero existen factores que hacen difícil su aprobación en el congreso. Actualmente Estados Unidos se encuentra en una muy delicada posición política debido a que el Partido Demócrata (al que pertenece el presidente Barack Obama) perdería poder en el Congreso en las elecciones de noviembre y con ello se bloquearían las propuestas legislativas para intentar reactivar la economía, dada la postura del Partido Republicano, a quienes les preocupa la solidez fiscal.

Por el lado de la política monetaria, existe el límite del cero para seguir reduciendo la tasa de fondos federales y la Fed se encuentra muy cerca de este límite (entre 0% y 0.25%). Por tanto, la única posibilidad que tiene para impulsar la economía es usar herramientas no convencionales, como seguir comprando bonos hipotecarios y bonos del gobierno para aumentar la liquidez. Ben Bernanke anunció que está dispuesto a implementar estas medidas, de ser necesario.

Entonces, ¿cuál es el camino a seguir durante estos meses? Parece ser que la política monetaria no es muy útil en estos casos, ya que si bien dio confianza al sistema financiero, no ha logrado revitalizar el crédito agregado. Por tanto, la solución parece estar en un nuevo paquete de estímulo. Esto necesita un acuerdo entre demócratas y republicanos en el congreso, pensando que el peor escenario que afronta la economía estadounidense es un estancamiento prolongado al estilo japonés, del cual sería mucho más difícil escapar.


(Miercoles 8 de setiembre de 2010)


El G-20 y el futuro de la reforma financiera


El G-20 es el espacio en el que, desde iniciada la crisis, las principales economías del mundo discuten temas que atañen a los ciudadanos de todo el planeta. A finales de junio se llevó a cabo la cuarta reunión del G-20, en la ciudad de Toronto. En esta, lejos de reinar los acuerdos, la principal conclusión es que los países priorizarían medidas de escala nacional antes que medidas coordinadas de alcance global.

Esto es especialmente relevante si vemos que a la fecha no hay ningún indicio de que los países acuerden una reforma del sector financiero que llene los vacios que existían en la anterior legislación, que permitió que los bancos desarrollaran operaciones altamente riesgosas, con los resultados nefastos que conocemos.

Pero esta descoordinación no ha sido la constante al interior del G-20. En las dos primeras reuniones (en Washington y Londres), ante el miedo desatado por el importante shock recesivo generado en Estados Unidos, los países acordaron de manera unánime implementar una serie de paquetes fiscales para apuntalar la demanda, y además, se comprometieron a emprender una reforma financiera coordinada que mantenga un crecimiento sostenido en los años venideros. En la tercera reunión (en Pittsburg), la iniciativa de llevar a cabo una reforma financiera tomó más fuerza, ya que para ese momento los paquetes fiscales implementados daban algunas señales de éxito. Sin embargo, la reunión no fue fructífera, debido a que el presidente Obama la puso en segundo plano, pues se encontraba luchando por la reforma de salud al interior de su país.

Pero ¿por qué se rompió la unidad al interior del G-20? La respuesta está en las consecuencias de la crisis. Algunas economías europeas quedaron en una situación fiscalmente vulnerable, debido a los paquetes de estímulo que implementaron, que fue luego castigada con la desconfianza de los mercados. Por tanto, Europa ha priorizado los ajustes fiscales, enfrentándose directamente con la posición de Estados Unidos de proseguir con los incentivos a la demanda a fin de fortalecer la débil recuperación.

Ante las desiguales condiciones iniciales, se han establecido algunas medidas a escala nacional, principalmente en Alemania y Estados Unidos. Alemania prohibió las operaciones especulativas con los seguros sobre deuda -CDS, por sus siglas en inglés- soberana, luego de que estos complicaran aún más la situación de la deuda griega. Sin embargo, esta medida fue criticada al interior de la UE, por su carácter unilateral. Por su parte, Estados Unidos ha aprobado su “reforma financiera”, luego de un intenso debate en el congreso. Pero esta tiene una serie de carencias, ya que, en esencia, no restringe el tipo de operaciones que generaron la crisis del 2008-2009, como la compra empaquetada de hipotecas sub-prime. Adicionalmente, el debate sobre el impuesto a las instituciones financieras no llego a ningún acuerdo, dejando a cada país que tome sus propias medidas.

Por tanto, la posibilidad de una reforma financiera coordinada se ve cada vez más lejana. Si la Unidad no se logra al interior del G-20 los riesgos de una nueva crisis financiera siguen latentes. Si este tema no es el centro de la próxima reunión en Seúl, no causará el mismo interés que generó la primera.

(Miercoles 14 de julio de 2010)


La recesión americana en perspectiva

Con Javier Portocarrero (CIES)
(para ver el articulo completo, busque el adjunto al final de la pagina)

Desde que en agosto de 2007 estalló la crisis de las hipotecas subprime, la posibilidad de una recesión en los Estados Unidos fue tornándose cada vez más evidente. A medida que las turbulencias pasaban del sector inmobiliario a los mercados de crédito, financiero y de capitales, y las dificultades se ampliaban hacia Europa y Japón, el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue reduciendo consistentemente sus proyecciones sobre el crecimiento americano, para proyectar en el último World Economic Outlook “que efectivamente habrá una recesión  – es decir dos o más trimestres con crecimiento negativo- en Estados Unidos durante 2008 y que en algún momento de 2009 comenzará una recuperación modesta”.

¿Cuán severa será la recesión americana? ¿Cuándo tocará fondo? ¿Cuánto durará? ¿Se agravará la desaceleración económica en Europa y Japón? ¿Seguirán resistiendo y creciendo rápido las economías emergentes? O por el contrario, ¿seguirán el contagio que ya hemos visto en los otros países desarrollados? ¿Habrá una recesión mundial? ¿Cuáles serán los efectos sobre el Perú?

(Julio 2008)

Ċ
Eduardo Alonso Jiménez Sánchez,
11 may 2009 1:27
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